Empieza el curso y a muchos estudiantes les cuesta retomar la rutina, fijar los horarios de estudio y organizar el día para aprovechar la tarde lejos de la pantalla del móvil. Si a esto se suman las extraescolares, llevar los deberes acabados para el día siguiente se convierte en una hazaña cada vez más complicada. Pero hay algunos adolescentes que todavía lo tienen más difícil. Es el caso de Paula Torres, que este curso comienza 4º de ESO en el IES Pirámide, dentro del programa de tecnificación, con un reto gigantesco: participar en el mundial de Gimnasia Estética como deportista del Club 90 Huesca, que se celebra en Chipre este próxmo fin de semana del 2 y 3 de octubre los Juegos del Mediterráneo y la Protaras Cup.
Allí acuden tres equipos, junto a cuatro entrenadoras. Paula forma parte del equipo infantil 12-14 de gimnasia estética de grupo, junto a ocho deportistas nacidas entre 2011 y 2013, que quedaron campeonas de España en el mes de julio: Naya Garcia, Vera Barnés, Aitana Cabezas, Daniela Mendoza y Julia Sistac, de 3º ESO, y Martina Ascaso y Aroa Cáncer, de 2º ESO. Pero, además, competirán el conjunto Junior programa corto (Celia Masonet, Leyre Garcia, Julia Ballarin, Irene Mur, Lucia Voltán, Ixeia Blasco y Malena Alcoceba) y el conjunto Junior programa largo (Marta Otin, María Otin, Shannea Marco, Alba Fernández, Lola Viñuales, Lucia Cipres, Lucia Malo, Alexandra Sanagustin, Alicia Lozaldez y Vega Torrens).

Cuando le pregunto sobre cuándo empezó a practicar Gimnasia Rítmica, comenta: "Voy desde que tenía tres años. Mi madre, Vanesa Lanuza, que ahora es la presidenta del club, me apuntó porque entrenaba de joven con el club y quería que sus hijas también formáramos parte de él, pero mi hermana lo dejó cuando comenzó la universidad ya que Medicina es muy exigente y no podía compatibilizar ambas dedicaciones".
De esos primeros años conserva muy buen recuerdo y la buena relación que mantiene con sus compañeras, fundamental para formar un gran equipo: "Como empezamos de niñas, ahora somos muy amigas y eso se trasluce en el trabajo que realizamos juntas cada día".

También explica que los entrenamientos son muy exigentes y que el programa de tecnificación no les deja mucho tiempo libre: "Entrenar es difícil de combinar con los estudios. Cada día comenzamos a las 7 y media de la mañana y estamos hasta las 9, por lo que el tiempo que perdemos de clase lo tenemos que recuperar con una séptima hora dos días a la semana. Por las tardes también entrenamos varias horas todos los días, y los fines de semana tampoco paramos porque tenemos competiciones".
Le pregunto si, después de todos los entrenamientos, le quedan todavía ganas de hacer los deberes y comenta que "desde las siete y media que llego hasta las once de la noche busco ratos para sentarme todos los días: hago los deberes y repaso los temas que hemos dado. De momento lo voy compatibilizando porque no tengo materias pendientes del curso anterior, pero exige mucho sacrificio".
Este año cumplirá el sueño de toda una vida, que su hermana y su madre también podrán materializar en ella, puesto que participará en el mundial de Chipre: "El miércoles 30 de septiembre estamos de viaje, el jueves lo tomaremos de relax, el viernes será la competición y el sábado también competiremos si pasamos a la final. Y ya el domingo volveremos. Nuestras entrenadoras nos han dicho que durante todos esos días no podremos emplear el móvil y creo que será duro, pero me parece bien porque así estaremos concentradas en las pruebas". En Chipre participan en dos competiciones diferentes, los juegos Mediterráneos y la Protaras Cup, donde se enfrentarán a países tan potentes como Rusia o Finlandia.
Y, para concluir, hablamos sobre la forma en la que va a afrontar la competición: "Estoy nerviosa porque se trata de un mundial y nos jugamos mucho, pero las entrenadoras nos transmiten mucha tranquilidad y repetimos el montaje una y otra vez para que lo interioricemos con seguridad y sin errores. En esta modalidad no hay aparatos, pero debemos tener especial cuidado en los equilibrios o en algunos movimientos donde tienes que aguantar el peso de las compañeras y no se puede mover ni un pie porque el jurado descuenta muchos puntos".
Cuando le planteo la hipótesis de que quedaran campeonas del mundo para saber a quién le dedicaría el premio, me dice, sin dudarlo, que a sus padres y hermana, que siempre la han apoyado. Tampoco se olvida de sus entrenadoras: Cristina Perea, Nerea Abad y Mamen Tornil.
Y, para finalizar, no deja pasar la oportunidad de reivindicar que este deporte necesita más presencia en los medios de comunicación: "La prensa apenas se hace eco de la gimnasia rítmica. Es muy importante visibilizar los deportes minoritarios porque siempre son los mismos los que aparecen en la televisión y en las portadas de los periódicos".
Y, también, nos revela en primicia la música que acompañará la coreografía: "Never Forget", la canción principal de la película interpretada por la actriz Michelle Pfeiffer Asesinato en el Orient Express (2017), compuesta por Patrick Doyle".
Estamos ya en el recta final y el trabajo más importante ya está hecho. Solo queda esperar a que llegue el gran día. Pero, pase lo que pase, la experiencia en sí misma ya es colosal. La victoria consiste siempre en aceptar el reto, así que ¡enhorabuena, campeonas!