El pasado domingo día 22 en el Barrio Alto del despoblado de Suelves a las nueve y media de la mañana descendíamos del bus cuarenta y tres senderistas de Turismo por el Alto Aragón para comenzar una travesía con final en Colungo. Con cielo azul, sin nubes ni viento, dejábamos la pista, aun sin asfaltar, que lleva a Bárcabo y por la GR-45 descendíamos hacia el barranco de Ramillar, que delimita el Bajo Sobrarbe del Somontano de Barbastro. La pista asciende con fuerza por un pinar, trágicamente adornado con demasiados capullos de procesionaria, hasta ganar el cordal de Colungo.
Caminamos por él un largo trecho para buscar donde almorzar y por la zona hay uno inigualable: el Tozal de La Cunarda. Con sus casi mil metros de altitud y rodeado de vaguadas y barrancos es una atalaya privilegiada hacia el Pirineo. La panorámica abarca desde Peña Telera a nuestra izquierda hasta el Turbón a nuestra derecha y presidiéndolo todo, en el centro la inconfundible silueta nevada de Cotiella. Almorzamos, cumpliendo lo que dice el refranero: donde se está bien, buen rato.
Tras otro tramo por la pista un indicador nos invita a acceder al Portal de La Cunarda. Primero por camino para luego continuar por una senda que comienza un continuado descenso hacia el profundo barranco que se adivina por delante, el barranco del Fornocal. La mayor parte del sendero es cómodo, pero cuando al final se acerca a las cortadas hay varios tramos en los que a nuestra izquierda se aprecia una caída sin final y además las piedras son muy abundantes por lo que exige caminar con sumo cuidado.
Sin saber cómo, aparece a nuestra derecha un paredón con una enorme ventana ojival. Estamos ante una de las maravillas geológicas del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara: El Portal de la Cunarda.
La curiosidad empuja a llegar hasta asomarnos al ventanal. Para ello hay que seguir una estrecha senda, superar unos desperdigados resaltes rocosos bastante inclinados, para lo cual hay que ayudarse de las manos, sobran los bastones, pero las botas se agarran bien, salvo que haya humedad, y así al final, se logra cruzar al otro lado del ventanuco.
Hay que regresar por la misma senda que hemos bajado hasta alcanzar los pinares que se ven a lo alto y allí seguir la dirección del poste indicador que señala: Colungo. La pedregosa senda, siempre en descenso, entre chinebros, carrascas, sabinas y bojes, nos permite llegar a otro mirador que apenas exige esfuerzo: El Tozal de la Enclusa.
El descenso continúa, cada vez más acusado, hacia el barranco de los Arruellos y pasamos frente a una cantera (panel informativo) donde se obtenían rodillos o muelas de piedra para distintas faenas agrícolas. Cruzado el barranco la senda, ahora muy cómoda, vuelve a encontrarse con la pista que viene de Suelves.
Poco antes de las tres y cuarto de la tarde llegábamos a Colungo tras recorrer unos 12 kilómetros salvando un desnivel acumulado de 500 metros (650 metros de descenso) y cuatro horas netas de caminar.
La travesía de TAA prevista para el domingo 29 de marzo se ha pospuesto para el 12 de abril por entender que el collado de Tarmañones pudiera tener nieve o estar encharcado.