De nuevo se pone en marcha la sección Rutas de Peña Guara. El mal tiempo no se ha alejado y tenemos que buscar senderos por la tierra llana, que la nieve aún cubre parte de la zona norte de la provincia.
Y qué mejor lugar que la Comarca Hoya de Huesca para disfrutar del senderismo. Elegimos una ruta cercana a la capital y en media hora el autobús con el grupo de caminantes, tras pasar Albero Alto, el desvío a la derecha y dejando atrás el llamado Tozal del Lobo, nos deja a la entrada de Piracés, localidad cercana pero con un entorno que vale la pena conocer en profundidad por sus paisajes y, también, por su historia.
Al poco de aparcar nos ponemos en marcha, con suerte, pues el cielo con pocas nubes nos indica que vamos a disfrutar de una buena mañana. En el pueblo visitamos la iglesia y saliendo del pueblo, desde el mirador, vemos enfrente la esbelta figura pétrea de la denominada ¨Peña del Abuelo Roque¨; unos metros dirección norte y enseguida tomamos un camino a la derecha que desciende y cruza el barranco de Las Oliveras; a partir de aquí, por el gran circo de inmensas piedras areniscas, agreste e impresionante, la llamada calzada romana Ilerda-Osca se abre paso sorteando los espectaculares escarpes naturales
Al llegar a la parte alta en una intersección giramos a la izquierda, observando las enormes planicies de tonos verdes sembradas de cereal, en contraste con las tierras áridas de la zona. Levantando la vista, una panorámica de la Sierra de Guara, con las crestas y laderas colmatadas de nieve; al norte una impresionante vista de gran parte del Pirineo cubierto de un gran manto blanco donde los conocedores de las altas montañas nos señalaron los picos más emblemáticos. Al poco enlazamos con otro camino por la izquierda, que asciende al cerro de La Patrilla, coronado por grandes antenas de comunicación.

No llegamos hasta ellas. En una curva tomamos un sendero y con una magnífica vista que abarca todo el recorrido que estamos realizando, buscamos acomodo para tomar el bocata tranquilamente. Ya en marcha hay que andar un pequeño tramo con cuidado porque discurre por el borde de un gran declive vertical, observando grandes erosiones en forma de cazoletas y una roca con forma de “cara”.
No tardamos en llegar a la carretera, hay que cruzarla para llegar a la ermita de la Virgen de la Corona. Construcción grande y robusta; templo de nave única, edificado con piedra de sillares bien ajustados, donde se observan variadas marcas de cantero. Se data a finales del S. XII o principios del XIII. De la construcción ha desaparecido por completo su cabecera original, sustituida en el siglo XVI por otra de forma plana. Hay que agradecer al Ayuntamiento de Piracés la gentileza que ha tenido con el grupo de abrirnos las puertas para contemplar su interior.
Cerca de la ermita nos acercamos para contemplar el conjunto escultórico “Arboles como Arqueología”, de Fernando Casás (2003), monolitos junto a unos olivos como homenaje al típico paisaje monegrino. Desde este lugar, en primavera se observan una inmensa llanura verde consecuencia de inversiones en regadío, que choca con la visión generalizada de un paisaje árido, que es lo que se observa tras la recogida de las cosechas, en los meses de estío.
Tras perder un rato disfrutando del espléndido paisaje retornamos para llegar a la carretera; por ella, con precaución, avanzamos hasta llegar a un camino que se encuentra en obras y alcanzar una pequeña escalinata de madera, por ella ascendemos a la famosa Peña del Mediodía, un paredón impresionante de piedra arenisca, donde se construyó una fortaleza defensiva. La roca fue profundamente modificada por los habitantes medievales hasta conseguir una estructura casi inexpugnable, con el único acceso de una escalinata tallada en la cara este. En el frente oriental, por su parte inferior, se conservan líneas de mechinales que servirían para alojar vigas de madera que sostendrían algunas construcciones adosadas a esta pared rocosa. Los que se atrevieron a subir lo hicieron con extrema precaución para observar las diversas estancias excavadas en la roca.
Volvemos y cruzamos el pueblo de Piracés para tomar una pista asfaltada; tras recorrer un kilómetro visitamos el magnífico pozo-fuente, denominada también Fuente del Pozo, construido en buena y trabajada piedra de sillería, con bóveda de cañón, reforzada con tres arcadas. Hay quien lo data en tiempos medievales, allá por el siglo XII. Puede ser coetáneo de otros pozos construidos en Albero Alto, Blecua o Angüés.
Ya solo nos quedaba realizar el recorrido para llegar a Piracés y montar en el autobús con el que el amigo Benito nos acercó a San Lorenzo del Flumen, en el Restaurante Luis nos esperaban con un sabroso menú para recuperarnos después de una completa excursión mañanera. Tertulia de sobremesa y regreso a Huesca.
Recordar que el día 22 nuestros amigos de Turismo A.A. tienen el recorrido de raquetas el próximo día 22 y la próximo salida de Rutas será en marzo para recorrer algunos senderos del Valle de Rodellar.