Este domingo marcaba Día de la Madre y algunos de los deportistas del Club de Montaña Javieres entendían que era un buen día para rendirles justo tributo a través del esfuerzo. Es habitual que esta fecha tan señalada sea de concurrencia en el Tozal de Guara, pero el tiempo indicaba que, por prudencia, había que decantarse por una alternativa. Mermó mucho la asistencia de montañeros de otros clubes y también frenó las de este club, de manera que eran de la partida 22, los dos patitos, o el chiste de el Pulga y el Linterna.
No parecía el aspecto climático para muchas bromas, pero ese agrimensor que es el presidente de los Javieres, Javier Cruchaga, ya tenía preparado un plan B por aquello de las previsiones que no contemplaban error. Desde Santa Cilia de Panzano, la planificación apuntaba subir desde la Tejería por el Abadejo y bajar por las Pedreras. Implicaba encontrar barrancos, riachuelos y otros obstáculos que con bonanza son incluso agradables. No cuando hay riesgo.
Así que los 22 audaces, u osados como se quiera llamar, amantes de la montaña en cualquier caso, escogieron la seguridad ante las condiciones draconianas que imponía la naturaleza. Suponía alargar la ruta de los 16 del camino más recto a 21, con la friolera de 1.300 de desnivel de subida y de bajada.
Arrancaban por la pista cuando se precipitaba esa modalidad de lluvia que es el calabobos, que pronto arreció cuando picaba el camino hacia arriba con agua en caída abundante. En ese magnífico pozo de hielo en Guara, que parece un iglú y está con una integridad asombrosa, se resguardaron, tiraron de bocata y algunas fruslerías y se alzaron después hacia la cima.
No estaba el día para vistas tan espectaculares como las habituales (las que muestran todo el Prepirineo hasta Navarra y hasta las torres de la Basílica del Pilar zaragozana), pero sí para brindar por los cuatro deportistas que hollaban por vez primera el Tozal de Guara con sus 2077 metros. Ellos fueron los proveedores del cava que marca la tradición para celebrar, además de su bautismo de esta montaña, el valor de transitar por el tozal de los Buitres, Cubilars, el collado de Vallemona, Guara y el Tozal, la cumbre del prepirineo.
Al mediodía ya estaban todos felices de haber cumplido un reto que exigía resistencia y voluntad porque el tiempo no acompañaba.
Ahora, por delante tiene el Club de Montaña Javieres el 16 y 17 el GR15 Pont de Suert-linde con Navarra que en esta etapa llegará desde Broto hasta Gavín y de Biescas a Acumuer, para dejar para más adelante otro tramo.
El día 23, el ecuador de los 12 Retos 12 Cimas en Riglos con la vista puesta en el mallo de la Visera, un punto menos de dificultad. Y, para cerrar un mayo fructífero, el último fin de semana la Ruta de la Sotonera, pero hasta entonces queda un tiempo para desvelar sus detalles.