Desde la salida de los jugadores al terreno de juego hasta el final de la prrórroga. La comunión entre las aficiones de la SD Huesca y Osasuna fue digna de alabar. El equipo pamplonés visitaba El Alcoraz este miércoles en los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, sin duda un gran desplazamiento que se vio reflejado en la zona visitante de las gradas del estadio. Unos 400 aficionados rojillos acudieron a la llamada de su equipo y arroparon a los suyos en la sufrida victoria en la prórroga.
Desde el inicio del partido ya se vio una gran convivencia entre ambas aficiones. El speaker dio la bienvenida a los aficionados rojillos, que aplaudieron las generosas palabras mientras se sumaban los seguidores locales. Durante el encuentro no hubo ningún altercado entre unos y otros y la convivencia fue de lo más sana.

Además, una vez terminado el partido, los visitantes agradecieron el trato de los anfitriones cantando "¡Huesca, Huesca!". Con todo ello, la tarde-noche fue ejemplar en cuanto a comportamiento y los rojillos, una vez terminado el partido, esperaron en las gradas divirtiéndose mientras algunos futbolistas hacían trabajo compensatorio sobre el césped.