Ya llegó el domingo y otra vez la tropa de Peña Guara de cara al monte, con un día fresco pero sin viento y cielo despejado, iniciando una excursión desde la localidad de Lascuarre por tierras de la baja Ribagorza.
Una vez que nos plantamos en Lascuarre y debido a causas casi ajenas a la organización, comenzamos la excursión del día en sentido contrario a como se había planeado, cosas del directo e iniciamos la ruta en dirección hacia la Torre de los Moros.
Pero nada más empezar muy cerca del pueblo nos encontramos junto al camino con el primer hito del día, los restos de un convento de la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos (Los Trinitario vaya) que pese a los esfuerzos de los vecinos perdió su techumbre sobre el 1940, estando hoy, gracias al Ayuntamiento, al menos desbrozado su entorno y protegidas las entradas para evitar males mayores, siendo muy agradable de ver.
En Lascuarre también se conoce este lugar como la ermita de la Piedad, ya que albergaba una imagen de la Virgen con esa advocación, que en las fiestas del 8 de septiembre era bajada hasta el pueblo en procesión.
Terminamos de ver la ermita/convento y con el buen día que acompañaba seguimos el camino marcado entre campos de cultivo hasta que entró en el bosque y empinándose poco a poco nos llevó al desvío bien señalizado que lleva en un corto tramo hasta la Torre de los Moros.
Esta torre está muy bien conservada, es Bien de Interés Cultural desde 2006 y presenta en el interior una escalera que da acceso a la parte alta desde donde se tienen impresionantes vistas del valle del Isábena y todos los pueblos del entorno.

En un espacio soleado cerca de la Torre aprovechamos para hacer un alto y reponer las fuerzas que ya habíamos gastado, dando cuenta de bocadillos y bebidas variadas mas algún que otro lamín que siempre apetece.
Desandamos el corto tramos de camino que nos había llevado hasta la la Torre de los Moros y entramos de nuevo en el que nos debía llevar hasta el siguiente hito del día, Mont de Roda, este tramo va ascendiendo entre un precioso bosque hasta que tras una elevación, desciende más desnudo hacia el valle de Mont de Roda, mientras nos ofrecía unas preciosas vistas de toda la sierra de Guel, el Turbón y Roda de Isábena.
Al final de la bajada pasamos junto a un “pilaret” dedicado a Santa Quiteria, hoy huérfano de imagen, y en cuatro pasos más llegamos a Mont de Roda.
Este es un conjunto en estado de avanzada ruina pero que en su día llegó a tener autonomía municipal, sumando otros pequeños núcleos del entorno y estando muy ligado a la sede episcopal de Roda de Isábena capital del antiguo condado Ribagorzano y estaba protegido por diversas torres fronterizas que lo defendían, hoy convertidas en “casas” de renombre, bien arregladas y adaptadas para las labores agrícolas y ganaderas.
Disfrutamos contemplando la impresionante iglesia dedicada a San Juan Bautista (siglo XVI ) que dispone de varias capillas y torre campanario, aunque con parte del techo derrumbado, así como un cementerio adosado con lápidas y cruces bien curiosas y un gran edificio anexo que incluyó escuela, todo ello, pese a que la vegetación se lo está comiendo, representa ser un testigo casi increíble de la actividad que en su día llenaba estos valles.
Se reanudó la marcha para ir tomando el camino hacia Lascuarre y que pasa junto a una más de las casas mencionadas, esta llamada Casa de la Torre, enorme, arreglada y habitada para labores de campo y el camino sigue descendiendo hasta el barranco de Estanilla que, aunque con agua, se vadeó sin problemas, iniciando después la ascensión por el monte de Estaña a través de un hermoso bosque de monte bajo, pinos y carrascas entre soles y sombras.
En un recodo a media subida, el camino nos ofreció un paraje bien hermoso, con altos árboles de sombra densa donde se encuentra una enorme roca conocida como la Piedra del Beso, ésta gran roca se presenta partida por una pequeña y sinuosa grieta vertical que simula un permanente beso entre las dos partes de la roca, un lugar sorprendente y digno de conocerse.
Continuando la suave ascensión siguieron apareciendo junto al camino restos de antiguas obras agrícolas como unas grandes eras delimitadas con piedras y puestas en los lugares más planos y mejor ventilados, prueba del talento de gentes que nos precedieron, hasta que más adelante alcanzamos la siguiente casa de nombre Chordy en el punto más alto de la jornada, casa con impresionantes arcadas muy bien mantenidas que es un gusto de ver.
Tras dejar atrás la casa Chordy, el camino sigue entre monte bajo, campos de cultivo y algún barranco más como el de Perella que pasamos sin dificultad hasta que comienza a descender en dirección a Lascuarre, siendo en un tramo de la bajada algo cerca de Lascuarre que encontramos junto al camino sorprendentes montones de tierra movida con grandes cantidades de fósiles de enormes bivalvos, testigos increíbles de los mares que en tiempos remotos cubrían estos lares, el monte siempre te regala alguna sorpresa.
Terminamos la bajada entre unas fincas con bonitos caballos para paseos, hasta que llegamos al pueblo contentos por el buen día que nos hizo, los lugares vistos, los bosques recorridos y la compañía, dando así por terminada la excursión.
Calculada la media entre todos los cuantiosos equipos que llevamos, se concluye que fueron más o menos unas: 5:15 horas, 13,7 km., +330 m., -310 m.
Después nos acercamos a Casa Portolés en Graus donde mesa y mantel nos esperaban para poder seguir charlando y dar buena cuenta de la comida que nos habían preparado, todo muy bueno y muy abundante.