SD Huesca 2025-2026, la temporada más larga de la historia del FSSR

Ha pasado tanto, hemos penado tanto, que el rumbo lo marcan todos esos centenares de resistentes que llevan por toda España el espíritu azulgrana

18 de Mayo de 2026
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Los jugadores del Huesca agradecen a la afición su apoyo en la temporada más larga de la historia
Los jugadores del Huesca agradecen a la afición su apoyo en la temporada más larga de la historia

La conciencia crítica y la resistencia a las apariencias me apresuran a dudar, realmente, de que esta temporada se esté disputando en una sola temporada, permítanme la reiteración. Recuerda a esas largas tardes de depresión tumbados en el sofá, con cuarenta grados de temperatura y sin aire acondicionado, que alargan el periodo entre la comida, la siesta, la siesta, la siesta, la siesta, la siesta, la cena y la cama como si hubieran transcurrido años. Ya sé que hay personas que, en un relativismo comprensible, estiman que la levedad de nuestras vidas nos asocia al tiempo de Planck, el famoso cronón que apenas se puede dimensionar, que es el último eslabón hacia la inanidad.

Probablemente es porque alguno hemos asociado al Leganés con el principio de la Liga, porque así lo rezan las hemerotecas respecto a aquel día de agosto en el que Sergi Guilló nos plantó ante nuestras narices a un grupo de mozalbetes arraigados en la categoría antecesora de la jaimpermousion junto a un puñado de veteranos a los que se suponía la autoridad de la experiencia y su hoja de servicios acrisolada. Sí, aquel 1-1 nos esperanzó, este 0-0 deja punto menos que indiferente, aferrándonos a la esperanza. Viendo esta tarde el espectáculo de Butarque, se explica cómo transcurrió aquel acto inicial de la temporada. Los pepineros no tenían pepinos sino un grupito de similares características a los nuestros.

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Invito al lector a que reflexione. ¿Es posible que sólo se hayan disputado cuarenta jornadas? ¿No serán cuarenta Ligas? ¿Es metafísicamente posible que hayan transcurrido tantas vicisitudes, tantas desgracias, tantas zozobras, tantas desilusiones en tan corto espacio? El punto de Butarque no es el bálsamo de Fierabrás, si acaso apenas unas gotas de aire fresco hasta llegar al destino final, con pasos apelmazados y con poca fe.

Desde aquel mediado de agosto en el que nos ufanábamos de disfrutar de una economía boyante tras el crash del trienio anterior, ha habido tres entrenadores, el caso Pulido nos partió el corazón y la creencia, la clasificación ha sido una profunda pendiente siempre hacia abajo y, aunque nos resistamos, le hemos dado unos mordiscos a la reserva de recursos de "sin reblar". Con tantos gatos sacrificados para extraerles las vidas, con tanto desencanto, con tanta abulia. la campaña ha caminado despaciosamente, a ritmo de tortuga, con la energía en carestía porque, como los combustibles, tenían un precio que apenas podíamos alcanzar, nosotros, pobres mileuristas de puntos clasificatorios.

Y, sin embargo, mañana, digerida otra manzana agria del edén -sorprendente aún quedan-, echaremos a la espalda de la alforja este universo ácido de la temporada más larga del mundo y pensaremos que quizás, sólo quizás, existan los milagros. Y que en esta Liga se han cruzado demasiadas pesadillas pero que San Jorge está a nuestro lado gracias a esos dragones que, sin importarles el concepto de temporalidad, se van a Butarque a animar como si nos jugáramos la Champions, y a la vuelta ya planean la próxima batalla... y la siguiente. Porque la fe mueve montañas. Ese es el sentido estricto, que alguna vez quizás requiera un tratado filosófico-futbolístico, del "sin reblar".

Así que ahora toca cena, lectura, reencuentro con la cama y mañana existe alguna posibilidad de que el sol esté ahí, esperándonos, para señalarnos el camino y dialogar con nosotros para convencernos de que, en puridad, la temporada es de 42 jornadas y que han transcurrido diez meses, y no diez años, desde que esa banda de maravillosos locos que son los aficionados viajeros decidieron que, hasta el último gramo de esperanza, .iban a invertir en fe y en ruedas para llevar su oscensismo, su corazón azulgdrana, por todo España. Y, ocurra lo que ocurra, así seguirá siendo. Ellos, a los que se dirigen los futbolistas al final de cada partido visitante, marcan el rumbo.

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