SD Huesca: El abismo al que abocan las crisis sistémicas

El esperpento frente a la Real Sociedad B pone a disposición de los aficionados todo el refranero y una conclusión: aquí huele a muerto

11 de Mayo de 2026
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Liberto con Beitia. SD Huesca: El abismo al que abocan las crisis sistémicas
Liberto con Beitia. SD Huesca: El abismo al que abocan las crisis sistémicas

El esperpento del partido ante la Real Sociedad B (segunda derrota tras la del Almería en superioridad media hora), que ha hundido todas las expectativas con las que siete mil y pico aficionados se han venido a El Alcoraz a una noche de gloria que ha terminado en desastre, pone a disposición de los sufridos aficionados del Huesca todo el refranero y una conclusión: en la ladera del cerro de San Jorge huele a muerto.

Es la descomposición de una crisis sistémica que se inició en el verano como sucede con los nuevos ricos que creen que todo el monte es orégano. Asomábamos a cifras de techo salarial desconocidas después de la catástrofe de los anteriores rectores, pero los llegados un año antes olvidaron que probablemente lo mejor, en estos casos, es romper todas las amarras. Lo de la temporada anterior, con Hidalgo y una plantilla con inflación importante que no se correspondía al límite permitido, fue un espejismo. Dejar la responsabilidad a alguien que en cuatro años apenas había puesto sobre el césped futbolistas de calidad con sello propio fue una equivocación fatal.

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Lo que mal empieza, mal acaba. Falta de firmeza en el núcleo directivo, jugadores propios de la categoría de la que procedían, un entrenador novato y, en el declive, una decisión de cambio de técnico que exasperó a todos, hasta que a su vez fue relevado por el actual. En medio, un mercado de invierno preñado de todas las peores características: desde exfutbolistas a lesionados, internacionales de chicha y nabo, y otros con profesionalidad en entredicho. De siete, cero aciertos. De mal en peor, Murphy en la sala de calderas de El Alcoraz.

La verdad es que ese tópico marquetiniano de hoy que dice que de los errores se aprende no consuela en este momento. No es sino una pose, una proclama universal que solo pregonan aquellos que, por circunstancias, han tenido todos los instrumentos para triunfar, no necesariamente siempre por méritos propios. Me gusta más aquella definición divertida del humorista Eloy Arenas: de los fracasos se aprende, pero lo que enriquecen son los éxitos.

No hay consuelo, porque el fútbol es sentimiento. Ni racionalización, pese a que todos sabemos que, de 22, tienen que bajar cuatro. Ha costado tanto alcanzar este estatus que, salvo milagro más que improbable, vamos a perder, que el duelo habrá de pasar de la negación de lo que hoy hemos vivido hasta la aceptación después de la resignación. Pero tendrá que ir más allá porque los máximos rectores del club, de cuyo compromiso dudo tan poco como de su desacierto en la gestión de la gestión (sic) deportiva, han de dar un paso más en su responsabilidad, que es empezar a preparar con el nuevo director deportivo el retorno.

Muchas escenas bíblicas han tenido mucha más penosidad. Así que, a aplicarse, a aprender y a reemprender mientras todos lloramos a este Huesca que ha dado mucha lástima durante 39 jornadas. Los milagros, para la iglesia. Aquí ha habido una crisis sistémica que siempre termina en defunción para que algún día podamos resurgir como el ave fénix.

Tienen faena San Lorenzo y María Auxiliadora, que quizás se compadezcan de estos pobres mortales. Gracias a Dios, hay mimbres (y economía) para la recuperación de septiembre, que seguramente tardará una larga temporada por los campos de la Primera RFEF, que, bien visto, tampoco es ningún desdoro. Es otra fase.

PD. La única que salva la categoría es la afición. Por méritos propios. Paciente y generosa.

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