SD Huesca y Bada: La dignidad de saber perder con reflexión y naturalidad

Los descensos han puesto en evidencia la grandeza de dos aficiones que ni reblan, ni renuncian ni se comportan como cavernícolas

31 de Mayo de 2026
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Aun en Cordoba ha habido aficionados del Huesca. Un ejemplo de saber perder y saber estar
Aun en Cordoba ha habido aficionados del Huesca. Un ejemplo de saber perder y saber estar

Consumado el drama, consumida la sobredosis de tristeza, digerida ya por el tiempo que todo lo alivia para ir abrazando la serenidad, creo justo y necesario establecer un paradigma que aplica tanto para la Sociedad Deportiva Huesca como para Bada Huesca, los dos equipos que han sido las alegrías de nuestros corazones en los tres últimos lustros y que ahora nos han dejado ayunos de ilusión... hasta que recuperemos el sin reblar imprescindibles.

Tenemos una ciudad, disfrutamos de una provincia, gozamos de dos aficiones verdaderamente admirables, ejemplares, modélicas. Una razón explica la conducta cabal, extraordinaria, de las dos hinchadas: la manera natural de ver la vida y de entender el deporte. Saber que el fútbol y el balonmano son dos variantes de la vida que, por su plano competitivo, tiene reservadas en la lotería unas plazas numéricamente innegociables. Uno será el campeón, otros le acompañarán en el cuadro de honor, los hay que ascienden y les sabe a gloria, los que descienden e imaginan el infierno, cuando, en verdad, tan sólo es un estadio diferente de una misma disciplina.

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Padecí, en dos días, el desencanto de la caída definitiva de Bada Huesca, primero, y del Huesca a continuación. Al contrario que en otras ciudades, aquí no ha habido amenazas de muerte, apenas insultos, ninguna pintada de allanamientos de moradas de futbolistas ni violencia de ningún tipo, ni siquiera en las proclives redes sociales. Cuando Bada cayó contra Logroño, cada mochuelo se fue a recoger a su olivo, taciturno pero con la máxima dignidad. Cuando El Alcoraz pasó de ser el teatro de los sueños al corral de las pesadillas, algo similar, algunas voces discrepantes pero, ante todo, amor al club. El luto se pasa mejor en silencio que revelándose ante la adversidad que ya no se puede combatir. Y menos con agresividad.

"Saber perder es una virtud al alcance sólo de mentes lúcidas y de corazones audaces"

Desde esa actitud de entender la integridad y la integralidad del deporte, resulta mucho más sencillo abrazar en su nivel debido la humildad que es el cimiento sobre el que se alzan las reconquistas y sobre el que construye un edificio que se quita del medio la aluminosis que suponen los errores y los infortunios, para volver más fuertes. El de Huesca (entendida como unidad de destino provincial y universal) es un fenómeno civilizatorio que se concibe desde una cultura arraigada durante siglos de acumulación de saberes y, por tanto, de actitudes ante la vida. Disfrutamos los genes adquiridos de la universidad más antigua de Aragón, una de las más longevas a pesar del latrocinio de 1845. Por eso en El Alcoraz y en el Palacio de Deportes se arraigó la fortaleza de entender de qué va la competición. El riesgo en ocasiones impredecible, la fatalidad, la equivocación y, una vez reflexionados todos los factores, la búsqueda del camino del retorno a través de la dimensión de las nuevas realidades.

"El tiempo es un maestro de ceremonias que siempre acaba poniéndonos en el lugar que nos compete. Vamos avanzando, parando y retrocediendo según sus órdenes. Nuestro error es imaginar que podemos buscarle las vueltas", escribió José Saramago. Caminemos con nuestro propio devenir, con nuestros anhelos y con nuestra idiosincrasia, que es más propia de la buena educación que de los cavernícolas que pululan por otras latitudes. Saber perder es una virtud al alcance sólo de mentes lúcidas y de corazones audaces. Quien está en disposición de esa sabiduría, lo está de volver a crrecer.

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