SD Huesca: un mercado difícil con tres salidas decididas y algunas más deseadas

Hugo Pérez, Gonzalo Albarracín y presumiblemente Juan Pérez tendrían los días contados mientras el club busca un ariete, un extremo izquierdo y un mediocentro defensivo como mínimo

27 de Diciembre de 2025
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Daniel Luna, entre dos contrarios. Uno que se queda en la SD Huesca a la espera de que explote su potencial
Daniel Luna, entre dos contrarios. Uno que se queda en la SD Huesca a la espera de que explote su potencial

Un mercado complejo con pocas certezas y muchas dificultades. En una de las paradojas más palmarias de la reciente historia del Huesca, el club se encuentra con disposición económica y límite salarial, con deseo de reforzar la plantilla con no menos de tres perfiles y con la necesidad de dar salidas tras la evidencia de que la configuración de la plantilla no fue óptima, algo que suena a eufemismo real.

La que debiera ser una situación para el crecimiento tiene sus problemas y sus obstáculos. Es cierto que hay dinero pero los mercados de invierno cada vez son más estrechos porque muchas piezas que pudieran ser codiciadas están asentadas en desiertos remotos, y de los próximos apenas se desprenden algunas uvas del racimo de jugadores que merecen la pena. Una certeza del entrenador, Jon Pérez Bolo, es la que marca el ritmo de la Sociedad Deportiva Huesca: todo lo que venga tiene que ser para mejorar lo que ya hay. Aunque parezca un planteamiento de perogrullo, no lo es porque el vizcaíno apela a aquella expresión de Eugenio d'Ors cuando un camarero derramó sobre su chaqueta una copa de champán: "Los experimentos, con gaseosa". Los hubo en el estío pretemporada y ahora no se los pueden permitir si quieren mejorar la tabla clasificatoria.

De momento, dos salidas parecen aseguradas y otra muy probable. Ya ha pedido el club azulgrana al Alavés la retroacción de la cesión del argentino Gustavo Albarracín, que ha pasado sin pena ni gloria, sin oportunidades ni demostraciones con Sergi Guilló y con Jon Pérez Bolo. Y la misma senda llevará Hugo Pérez, una gran esperanza blanca en su incorporación y una decepción en cuanto a rendimiento, apenas con un puñado de buenos minutos y una parte alícuota de inseguridades. Tiene una gran proyección, pero recuerden al ensayista catalán aquí mentado.

Un tercer caso distinto es el del guardameta Juan Pérez, del que el club quiere desprenderse y que hasta ahora se ha resistido. Al almudevarense, cada cual interprete como desee la circunstancia, se le ha enseñado el camino de salida de la forma más explícita: después del insustituible Dani Jiménez, el segundo elegido por Guilló y Bolo por delante de él es un adolescente, prometedor pero adolescente. Así las cosas, Juan, que fue gran esperanza en su fichaje después de haber pasado por Osasuna, escogerá entre tener minutos o pasar la temporada en blanco.

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No serán los únicos en buscar acomodo, al menos transitorio, lejos de Camino de Cocorón, aunque esta afirmación, que parece incontrovertible, también era sostenida en agosto y al final se quedó al calor de hogar azulgrana un auténtico plantillón. No se supo o no se pudo aliviar aquella macroplantilla, un debe, como otros, en la labor del director deportivo. Si tan sólo salieran tres y se incorporaran otros tantos, lo comido por lo servido. Bolo, como anteriormente reconoció con sordina Sergi Guilló, ya ha dicho por activa y por pasiva que 28, en palabras en otros contextos de Pep Guardiola, "son una puta barbaridad". Perdonen por el exabrupto del gran entrenador catalán.

CONTRASTADOS

Así las cuestiones, y pese a los gustos por los elucubraciones que son querencia en el sector de redes sociales y de algunos medios, ahora mismo no hay nada de nada en cuanto a incorporaciones. Sí que se había dejado deslizar que hubiera sido bueno traer algunos jugadores, aprovechando la liquidez indiscutible (tres millones incluso ampliables), para que pudieran estar a disposición de Bolo a la vuelta, que ya está aquí, doblando la esquina, el lunes, 29.

Sí que ha expresado Jon Pérez Bolo sus preferencias que, por parte del club, han sido puestas en mano de Ángel Martín González. La capacidad del director deportivo, que en su sincera manifestación en la presentación de Bolo de que él hubiera seguido con Guilló al menos hasta Zaragoza expuso una razón más para el enfriamiento con la dirigencia del club, será la que marque el futuro del equipo. Ni hay excusas en cuanto a disponibilidad presupuestaria ni hay facilidades en un mercado estrecho, complejo.

Abandonada aquella senda estival de la búsqueda de Luca Moro (el del Sassuolo no tiene ninguna intención de cambiar de país ni tampoco su perfil emociona al entrenador del Huesca), se buscan tres puestos prioritarios: un delantero centro, un extremo izquierdo y un centrocampista defensivo. En los tres casos, futbolistas con calidad contrastada y trayectoria acreditada. De cubrir estos tres objetivos y surgir otras oportunidades, otras zonas también podrían ser reforzadas.

Así las circunstancias, podemos asegurar que en la temporada de retorno a una cierta normalidad financiera del Huesca hay demasiadas incertidumbres y algunas certezas. Una será la vuelta de Jordi Martín y presumiblemente Javi Mier. Otra, la continuidad de Dani Luna, el guadiana colombiano que suscita tantas dudas como calidad tiene, pero con el que el club cuenta en la convicción de que acabará explotando las virtudes que tantas expectativas generaron en su llegada en medio de unas cuantas ofertas de otros equipos de la categoría.

Existen dos posibilidades: o que al equipo en unas semanas no lo reconozca ni la madre que lo parió o que, por el contrario, apele al "Virgencita, virgencita". La afición, como el club, detecta que hay necesidades, queda fuera de toda duda la insuficiencia en algunas líneas, pero en el fútbol sucede como en la universidad: que los exámenes de recuperación otorgan menos tiempo para aprobar que al principio del curso. No es cierto que un optimista es un pesimista mal informado, pero sí lo es que hay que ajustar las expectativas a la realidad, que hoy es compleja pero no insuperable. Aquí se medirá mucho la capacidad de gestión.

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