SD Huesca: rebajar el listón de exigencia, elevar la demanda de rendimiento

Primera toma de contacto con la nueva categoría y sus limitaciones, y demostración de que la adaptación costará

29 de Agosto de 2026
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Primer once del Huesca
Primer once del Huesca

Es el oxímoron que los aficionados de la Sociedad Deportiva Huesca habrán de aplicar: hay que rebajar el listón de exigencia, hay que elevar la demanda de rendimiento. Es la ecuación en la que habremos de compartir con Raúl Jardiel, al que hay que pedirle más, pero conscientes de que lo que hay, es lo que es.

Después de quince años comiendo caviar, marisco y ternasco de Aragón del bueno, ahora hay que tirar del bocata de fútbol. No vamos a calificarlo de malo, pero sí de distinto. Inferior, por supuesto, en toda la escena. Desde el nivel futbolístico hasta el arbitraje, una broma el tal Sánchez Sánchez y no precisamente perjudicial para el Huesca. Simplemente, se ha comido el silbato más por limitaciones propias que por actitud. Y, para colmo, el nuevo VAR, este FVS, es una especie de cachondeo que no ahorra las tradicionales esperas inacabables del videoarbitraje profesional.

Conscientes de que el fútbol que vamos a ver va a ser muchas jornadas un sándwich de ladrillo, es notorio que a los jugadores de Jardiel hay que exigirles más. El club ha hecho una fuerte apuesta por ellos. Y, cuando se habla del club, quedan integrados los aficionados. Entre los de corto, los hay con experiencia en categorías superiores que saben lo que demanda la competitividad. Entiendo que no ha sido cuestión de apatía, pero hay conceptos futbolísticos básicos que se aprenden desde divisiones mucho más modestas. 

No hay que extraer, es demasiado temprano, conclusiones precipitadas. La única, que el margen de mejora es enorme. Ha habido algunas buenas noticias, Gazzaniga que nos va a poner a prueba el corazón pero sabe de esto un rato, Víctor que cabalga sin límite, Guillem Molina que ha sido asombroso y crucial, Óscar Sielva en su infalibilidad desde los once metros y la pinta que tiene Douglas Aurelio. También inquietudes: a Sergi Enrich no le da para ser titular, Tresaco necesita coger el punto de forma y los jóvenes como Diego Gómez han de aprender a variar para que su calidad haga más daño.

Raúl Jardiel va a tener la oportunidad de una plantilla amplia y, para esta categoría, se supone que sobradamente preparada. Pero ha de hilar y ser audaz, incluso para entender que es probable que ese jugador que tiene cositas diferenciales, Pablo Osán, puede ser un desatascador. Algunos vemos una versión oscense de Lamine. Alguien del club me replica que le falta definir mejor en los metros finales. Como a Lamine. Salven todas las distancias, pero de Jardiel esperamos que tome decisiones con firmeza y sin miedo. Porque el miedo salva la viña pero limita el rendimiento de los frutos.

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