Para contradecir la versión estúpida de quienes atribuyen favoritismo al Huesca, es fácil replicar con tres arbitrajes (sin contar el de Jaén porque repartió estopa hacia un lado y otro y se acabó comiendo un penalti a Osán) que han privado a los azulgranas de seis puntos que los tendrían muy arribita. Gol anulado a Juárez ante el Atlético Madrileño después de una teatral actuación de un defensa, grosero tanto no concedido en Teruel contra todo sentido común y esta indigna actitud de Gerard Rius Rius que, a sus 26 años, haría un favor al mundo del fútbol disfrutando en una discoteca de Granollers.
Todo en esta categoría es impropio, sobre todo si tenemos en cuenta que la Real Federación Española de Fútbol maneja un presupuesto de 450 millones en buena medida procedentes del Consejo Superior de Deportes que esquilma a LaLiga para incentivar un amateurismo deleznable. Es inexplicable, con los abundantes recursos disponibles, tener una broma de herramienta como el Football Video Support, en los tiempos de la Inteligencia Artificial un atentado contra el desarrollo tecnológico.
Unos colegiados que exponencialmente multiplican la incompetencia de los de Segunda, que a su vez son infinitamente peores que los de Primera. Y le aseguro, querido lector, que este tal Rius Rius se lleva una buena pasta para pasear prepotencia por El Alcoraz: "Aquí vengo yo a demostrar que no temo a los gallos". Y el tipo se ha ido enhiesto, henchido como un palomo y sin el más mínimo atisbo ni de rubor ni de profesionalidad. Insisto, este tipo, que ha tenido criterios absolutamente dispares para uno y otro equipo, se gana la vida holgadamente con esto. Tengo para mí que el edadismo en esto del fútbol está haciendo mucho daño: se renuncia a la experiencia y se apuesta por tipos imberbes, apolíneos y con severas limitaciones para este desempeño. A un chico de 26 años se le puede perdonar la falta de habilidades, no el desconocimiento de la humildad y de la ética.
Por eso tenemos que pedir, exigir, al Consejo sacarnos de esta pesadilla que engulle a equipos de grandes ciudades como el Hércules o el Murcia durante temporadas, con la compasión a los compañeros de profesión que padecen el analfabetismo estadístico y tecnológica de la RFEF. Cada uno sangra por su herida. Los habrá conformista. Yo pido que dejemos atrás esta catástrofe, consciente de la dificultad. Si no lo conseguimos, cambiaré el espectáculo por la petanca o los dardos, donde hay más justicia y la misma profesionalidad. Idéntica.