S.D. Huesca: Sin euforias, detalles para la esperanza porque "todo empieza por un paso"

Debut apreciable de Albert Rudé, inconformista y que ha mejorado las prestaciones de su equipo

16 de Octubre de 2026
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Once del Huesca
Once del Huesca

Lo cierto es que uno se pregunta si no es insano estar escribiendo a estas horas por el disparate que es todo lo organizado por la Real Federación Española de Fútbol. El desastre organizativo también afecta a unos horarios impropios de un fútbol fuera de la profesionalidad, como queriendo imitar al hermano mayor de LaLiga que programa todo con Inteligencia Artificial y otros algoritmos en diferentes tecnologías que aclaran con precisión cuándo hay que captar a los seguidores de Indonesia, de Chile, de Rusia o de Arabia Saudí. Uno supone al artífice de los horarios de la Primera RFEF calculando la audiencia del Alcorcón-Huesca en clave de relaciones internacionales y automáticamente sufre un ataque de risa floja. Todo es nefasto en esta categoría, desde los árbitros hasta el Football Video Support, el VAR de bolsillo de los tiempos de las viejas computadoras.

Y, aun dentro de eso, Santo Domingo es uno de esos estadios que te recuerda que ahí hubo un alcorconazo, que el Huesca cosechó un gran resultado en su última visita (0-2, un electrónico impensable en los once incompetentes fuera de su feudo del último año y pico). Jugar contra el Alcorcón ha sido un reto. Entrenador nuevo -ya el aforismo no funciona, al menos en Huesca-, tres entrenamientos y los mismos jugadores con sus cabecitas asimilando en su magma de inseguridades las frustraciones del arranque de campaña.

Ha sido un partido de detalles gruesos y de trazos finos. Los orondos han sido servidos por un tal Murphy, el de la ley. Lesión de Guillem Molina en poco más de cinco minutos. Entrada de Djetei con las botas del mismo pie. Infortunio con Óscar Sielva a la media hora. La ventaja ha sido que, por fin, Douglas Aurelio ha salido de inicio, que siempre es un quebradero para el rival, y que el Huesca ha exhibido una defensa ordenada... Hasta el tercer clavo en la crucifixión del cuerpo azulgrana. Expulsión por doble amarilla a Momo en una entrada que apenas ha sido siquiera falta. Lo dicho. El nivel de los árbitros acorde al descenso a los infiernos del amateurismo.

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El nuevo Huesca, aun con todo, ha mantenido una cierta serenidad, nada parecido a aquel equipo al borde permanente de un ataque de nervios. Y la jugada decisiva al filo de la hora. Robo de Diego Gómez que alinea la inteligencia con sus habilidades con el pie para guiar un contragolpe que ha terminado en penalti y expulsión. Gol de Douglas y nuevo partido en el que hemos apreciado el mayor número de combinaciones de toda la Liga. No es que Kembo siga imperial, es que Diego Gómez ha creído en Diego Gómez, Collado ha demostrado que es un jugador capaz de desequilibrar, los laterales se han crecido y otro matiz: el Jimmy Suárez que no podía jugar más de una hora resulta que podía hacerlo más. Douglas exhuberante y, pese a sufrir el empate, la última gran oportunidad ha sido para Sergi Enrich.

No hay que lanzar las campanas al vuelo, pero hay detalles estadísticos que hablan a favor del nuevo-viejo sistema, el de la transición que ha sido en Alcorcón. Aun con menor posesión, idéntico porcentaje de goles esperados y más grandes ocasiones del Huesca que del Alcorcón.

Falta por desarrollar y concretar el método Rudé: mayor posesión y control, verticalidad y contragolpe. Esta noche, en Santo Domingo, una posesión apreciable (45 %), una indiscutible mayor profundidad y ocasiones al contraataque. Y lo mejor: el entrenador, inconformista, ve lejos al equipo de lo que quiere. Como diría Víctor Alfaro, "todo empieza por un paso".

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