Séptimo de los 12 Retos 12 Cimas en día tórrido y con el atractivo de la Grallera Alta de Guara

El pico de Cubilars se convirtió en un gran desafío para 32 valientes que desafiaron al mercurio para una meritoria jornada montañera

25 de Junio de 2026
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Una tórrida ascensión hasta Cubilars del Club de Montaña Javieres

El Club de Montaña Javieres cumplimentó el pasado sábado el séptimo de los 12 Retos 12 Cimas que consistió en una ruta lineal desde Bara hasta Santa Cilia de Panzano, un desafío por el tremendo calor que provocó algunas bajas -entre otras circunstancias- y que dejó la gesta para 32 montañeros.,

Partieron a las 6:30 horas del parquin de caravanas en autobús hasta las proximidades de Bara, donde cogieron una senda ascendente que va por bosques de betato hasta la zona de los Hoyos de Guara junto a los  llanos de Cupierlo.

Se acercaron con dificultad por no estar muy bien señalizada, además de tener cierto peligro, a la Grallera Alta de Guara, una sima fósil con 282 metros de desnivel, en la parte nororiental de Cubilars dentro de la sierra de Guara.

Tiene la Grallera Alta de Guara su historia, y es que las primeras exploraciones se remontan sesenta años atrás, en 1966, con motivo de la desaparición del agricultor Gregorio Santolaria, natural de Bara. En aquella ocasión, miembros del Grupo de Espeleología de Barcelona y cuatro montañeros de Peña Guara hicieron un sondeo de una vertical de 270 metros de profundidad. Tras varios intentos, un espeleólogo pisó por vez primera la base de este pozo y encontró los restos del infortunado agricultor. La boca de la entrada es ideal para acoger agua y lluvia, y la complejidad de su morfología resulta muy atractiva para los practicantes de la modalidad de espeleología.

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Disfrutaron los 32 valientes de estas vistas y ascendieron hasta el Cubilars o Tozal de los Buitres, de ambas maneras es conocido. Foto de rigor, piedra que se convierte en hito señalizador de los 1.938 metros de altitud, y no pararon mucho porque el rigor climático era extraordinario.

Empezaron hacia abajo y tomaron la senda normal hasta Santa Cilia de Panzano, donde llegaron a las 16 horas (una antes de lo previsto), con ganas de ser trasladados a Huesca en medio de un calor tremendo. Mucha exigencia por las condiciones y, por esta extrema adversidad, una satisfacción extra en los Javieres

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