La afición del Huesca tiene, tenemos, motivos para la preocupación máxima. Este mercado de invierno, llamado a la restauración, está convirtiéndose en una sucesión de minas en un campo abonado para el pillaje con cierto tono de trampa. El mismo Rubi dice que no le gusta este mecanismo... pero lo aprovecha. Es una magnífica oportunidad para representantes, que residen en lujosas viviendas a golpe de generoso porcentaje de los traspasos. Es, también, propicio para debilitar presuntos rivales. Y constituye, igualmente, una amenaza a la integridad de los clubes en apuros, aunque sus problemas no sean de tesorería.
El asunto Pulido ha carcomido el estado anímico de todos: del club y de la afición, e incluso no sé si del vestuario y de un Jon Pérez Bolo que el vierrnes ofreció una rueda de prensa pletórica de sensatez, sentido común y firmeza. Luego, ha llegado la rumorología a través de una fuente tan fiable que la alimentan muchos intereses del mundo del fútbol, por la vía de la crematística (esto es, los que quieren "colocar" a jugadores) o del despecho (es el aspecto que tiene la motivación del gran filtrador de la Sociedad Deportiva Huesca, aminorado en su influencia). Que Iker atraído por los petrodólares e incluso Ángel por los babazorros, pueden salir, dejando cada uno de ellos, eso sí, su cláusula de rescisión que al parecer es de kilo por cabeza. Curioso, ambos han protagonizado hoy el empate.
Tengo para mí que este punto es suficientemente bueno para romper una racha horrorosa (desde que explotó el caso Pulido, en concreto) y absolutamente insuficiente si alguien piensa que esta plantilla puede quedar así. Por cierto, memorables los comentarios de los narradores Movistar+ y que han clavado antes del encuentro el diagnóstico de la inquietante coyuntura azulgrana: la configuración veraniega de la plantilla fue un desastre. Tanto, que en mi humilde opinión desacredita cualquier tipo de influencia en esta fase invernal de quien capitaneó aquella debacle.
El propio Jon Pérez Bolo aseguró en la comparecencia previa al partido de Andorra que resulta imperativo cubrir varias posiciones. Es verdaderamente dramática la paradoja: una súper población de jugadores y una escasez de talento absoluta en una buena parte para esta categoría. Por delante, una semana decisiva. Si sale Kortajarena, inviértase lo que deje para fortalecer al equipo. Si tenemos la tremenda desgracia de que fuera Ángel (hoy, con Dani, el baluarte de las esperanzas), refuércese sin escatimar un céntimo.
Un autor muy inspirador, Gilbert Keith Chesterton, sostenía que la fatalidad no pesa sobre el hombre cada vez que hace algo, pero pesa sobre él a menos que haga algo. Necesitamos salir de esta depresión, pero es el club el que ha de darnos los mimbres para la esperanza. O, como afirma en su libro Álex Rovira, "Creer, crear, lograr". Desde este punto.