El Club de Montaña Javieres ha recorrido el octavo de los 12 Retos 12 Cimas que ha consistido en una ruta circular desde la chopera de Belsué, donde habitualmente aparcan muchos visitantes como punto de partida a las pozas, y un objetivo: el Tozal de Lúsera.
Los treinta deportistas que desafiaron el calor partieron a las 8:15 horas e hicieron la ruta en el sentido inverso a las agujas del reloj, siguiendo en principio el sendero Gran Recorrido GR1 en dirección a Nocito y Lúsera.
En kilómetro y medio, ya se encontraban en el poblado de Lúsera, recordado por el campus de chicos jóvenes que patrocinaba una marca repostera en forma circular y tomó su fama. Una oportunidad ideal para realizar fotografías de las casas abandonadas, con la alegría de que se han arrreglado un par de ellas donde viven sendas familias para dar vida al pueblo.
Los deportistas tomaron el Camino Natural de La Hoya en dirección Ibirque, aunque no llegaron a este despoblado. En una encrucijada, escogieron la dirección a Belsué. Alcanzaron un collado donde, bajo las sombras de un pinar, comieron el almuerzo y, repuestas las fuerzas, los javieres se dispusieron a recorrer lo que restaba hasta el pico, el Tozal de Lúsera, 1433 metros de altura, donde desde la zona somital (la aledaña a la cumbre) pudieron gozar de vistas como el Tozal de Guara, el Pirineo... 360 grados magníficos para la visión y para los móviles.
Tras la foto de rigor con la bandera, dirección hacia Belsué. Llegada a la Pardina Usieto, donde sólo quedan las fachadas, ya abatido el techo. Desde ese lugar, la ruta de las pozas donde había gente bañándose. Eran en torno a la una y media y con mucho calor, algunos aprovecharon para refrescarse. De ahí al punto de partida con refrescos y desde entonces vía libre, algunos se quedaron a comer, otros a las pozas y también los hubo que prefirieron retornar a Huesca.
Como resumen, 16 kilómetros y 650 metros positivos y negativos de desnivel, que no son nada desdeñables en medio de la ola de calor que demanda mucha voluntad y cierta capacidad de sufrimiento. Las señas de identidad del Club de Montaña Javieres.