Un triste Lobe Huesca la Magia se hunde en su empequeñecimiento ante un muy superior Lliria (76-85)

Los de Santi Cerdán adquieren la regularidad que reclama, pero empeorando las sensaciones en medio de la impotencia y el alejamiento del objetivo

14 de Febrero de 2026
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Héctor Figueroa, de Lobe Huesca la Magia, lanza a canasta
Héctor Figueroa, de Lobe Huesca la Magia, lanza a canasta

FICHA TÉCNICA

Lobe Huesca la Magia: Ismael Corraliza (8), Héctor Figueroa (23), Guillem Vázquez (9), Jacco Fritz (5) y Ademide Badmus (8) -cinco inicial-, Pablo Suárez (3), Oliver Bieshaar (4), Gonzalo Rodríguez (5), Pedro López-Sanvicente (5), Omar Thiam (3), Aamari Smith (3).

Club Esportiu Básquet Lliria: Meana (14), Herrera (10), Diego Rivas Palmer (11), Alejandro Rivas Palmer (16), Enabuleke (6) -cinco inicial-, Clement (12), Bono, Palamós, Pérez Tomás (11), Kandulu (3), Gallego (2).

Árbitros: Abraham Hormigo Caselles y Jorge Luis Ibarra Mendoza. Eliminados por cinco personales Fritz y Enabuleke. 

Incidencias: Poco público en el Palacio de los Deportes de Huesca. 

Parciales cada cinco minutos: 10-14, 24-22, 29-31, 39-50, (descanso), 46-58, 52-64, 64-74 y 76-85 (final).

Cuando todas las facetas estadísticas los números son lamentables, no queda otro resultado posible que la derrota. Muy insuficiente en el rebote, disparando triples sin talento, con un juego que deja mucho que desear, sin capacidad de reacción, Lobe Huesca la Magia ha perdido con Lliria por 76-85, un resultado que se antoja escaso para la diferencia de nivel entre unos y otros. Los jugadores se han empequeñecido y el entrenador es excesivamente optimista en sus apreciaciones, porque de los cinco encuentros recientes, los cuatro con derrota han dejado un mal sabor de boca que esta noche se ha ido con más resignación que enfado. Cuando lo que hay es lo que es, no se puede esperar nada mejor. El objetivo se va alejando en medio de la indiferencia general, porque la imagen es muy triste.

Lobe Huesca ha realizado un primer cuarto en proporción inversa a los últimos choques. Después del triple en segundos de Héctor Figueroa, los Herrera y hermanos Rivas Palmer han volteado con facilidad, horadando el aro con triples o machacando el aro con Enabuleke, cambio de escenario hacia bien. La salida con Corraliza, Figueroa, Vázquez, Fritz y Badmus era desangelada y poco a poco los valencianos han ido abriendo diferencias hasta el 10-18. Tiempo muerto de Santi Cerdán, que ahí ha identificado perfectamente el momento, y con la segunda escuadra el cambio ha sido excelente. Triples de Pablo Suárez y Gonzalo Rodríguez, acierto en los tiros libres y el electrónico volteado, con un parcial de 14-4 para cerrar el parcial con 24-22.

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El segundo cuarto ha arrancado con Corraliza, Smith, López-Sanvicente, Fritz y Badmus. Ha salido con el cuchillo entre los dientes Lliria en defensa y con ese estilete fino que es Herrera para revertir el dominio e iniciar un periodo más estrecho (29-29 tras canasta de Corraliza). Un triple de Pérez Tomás y los tiros libres de Clement, incluida una técnica, ha disparado la ventaja visitante a ocho (31-42), parcial de 7-20, ahora sí, en medio de la pasividad del técnico local. Ni defensa, ni ataque, rebote horroroso y sin respuesta cuando la ventaja se había lanzado a catorce (35-50). Último minuto, triple de Clement y a 21 segundos, por fin, tiempo muerto de Vilaplana. Se reduce la diferencia, otro tiempo del oscense para preparar la jugada penúltima y quinteto nuevo a diez segundos para rebajar la brecha a once (39-50). Ha dejado 1.9 segundos para los de Javi Vilaplana, que también ha llamado a los suyos para planificar ese escueto espacio.

El entrenador de Lobe Huesca la Magia busca regularidad pero no la encuentra. Los jugadores han hundido su rendimiento y el aspecto reboteador (12-22) es inquietante. 3 de 18 en tiros libre, como si por cada cinco dieran un punto. Tirar por castigo. Tan sólo Figueroa, como siempre, en los números que se le pueden exigir.

A LA MONTAÑA RUSA

Tal y como está este equipo, hay que confiar en los momentos en los que la montaña rusa lleva trayectoria ascendente. Para arrancar, Corraliza, Figueroa, Suárez, Bieshaar y Fritz. Por la vía fácil, Corraliza dos bandejas en penetración, y duelo de pistoleros, Alejandro Rivas-Héctor Figueroa (46-53) a siete minutos y medio. El mayor de los Rivas Palmer enchufaba otro triple y el pequeño, Diego, penetraba para provocar la tercera personal de Bieshaar (46-58). Cuarta falta personal de Fritz, el más difícil todavía.

Un 2+1 de Héctor Figueroa permitía soñar al bajar de la decena, lástima que desaprovechara dos de los tres tiros libres posteriores (50-58), pero Meana lo ponía más difícil con un triple sobre la bocina, porque justo es reconocer que el equipo defendía mejor. Los relevos no surtían efecto y Clement otra vez acertaba desde 6,75 (50-64). Catorce y ni un tiempo muerto. Dos tiros libres de Vázquez y veinte segundos para las últimas acciones. Técnica a Alonso Meana por protestar teniendo la posesión. Yerro desde 4,60 de Guillem y 52-64. La esperanza es lo último que se pierde, pero el panorama había de cambiar radicalmente. El animador gritaba "sí se puede". Cuestión de fe.

Gonzalo Rodríguez, Vázquez, López Sanvicente,Thiam y Badmus al rescate de la ilusión y Thiam y Gonzalo Rodríguez se reparten los triples para dejar en 58-64. Ipso facto, Javi Vilaplana pide tiempo muerto para cortar la reacción. Había vida y Gonzalo anotaba una bandeja aunque Meana replicaba con un triple (60-67) y Enabuleke y Pérez Tomás dejaban sendas bandejas. Otro triple de Meana y el partido se iba (62-74). Dos mates de Badmus eran replicados por otro triple de Alejandro Rivas Palmer, partidazo el suyo. Trece puntos de distancia para el primer tiempo muerto de Santi Cerdán a 4:43 del final. Lliria jugaba en todas las facetas con el Peñas. Cinco valencianos por encima de los diez puntos en ese momento, en el Lobe Huesca la Magia sólo Figueroa.

Los minutos postreros han constatado la desorientación de este equipo, soltando triples como los reyes magos lanzan caramelos, todos los jugadores una caricatura (Figueroa se anotaba un triple en minutos insustanciales) mientras Alejandro Rivas parecía de otra categoría, y Meana igual. Quince de distancia. Para quien piense que Lliria es inalcanzable, el dato de que el Peñas ganó en la ida en su cancha por tres y con cuatro bajas. Una mínima reacción de cuatro puntos locales y tiempo muerto de Javi Vilaplana a 1:10. Ahuyentando los espíritus. Al final, gustándose los valencianos y en medio de una abrumadora mediocridad los peñistas. Efectivamente, como pretende Cerdán, la regularidad se está implantando. Pero no en el sentido deseado.

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