Y, de repente, el emperador estaba desnudo

Un poco de literatura para aclarar que el Huesca no defiende bien, sino que recibe pocos goles por amontonamiento

26 de Febrero de 2023
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Melé. Cada ataque del Ibiza ha sido un drama para el Huesca. De repente, el entrenador estaba desnudo.
Melé. Cada ataque del Ibiza ha sido un drama para el Huesca. De repente, el entrenador estaba desnudo.

Durante un tiempo, le susurraron al oído que el traje era precioso. El sastre le había convencido de que era tan maravilloso que sólo los inteligentes lo verían. A los zoquetes les parecería que estaba despojado de toda vestimenta. Tanta mofa, tanta befa, acabó por colocar un ápice de escepticismo en el emperador. ¿Será posible que mi reinado esté cargado de necios? ¿Que sólo un grupo de palmeros vislumbre la perfección orfebre del vestido? Alguien de su entera confianza se aproximó y le desveló que la chanza popular era tan cierta como su presuntuosidad, como la mentira del modisto.

Reconozcamos el error. Durante muchas jornadas, concedimos a Cuco la certeza de que el Huesca es un equipo que defiende impecablemente. Y hoy, sin embargo, sólo los palmeros pueden sostener que la retaguardia del vestido del emperador es tan precioso que sólo lo pueden ver los clarividentes. El colista ha sido el asesor fiel que definitivamente ha sacado del espejismo a quien se había instalado acríticamente en él. El Huesca no recibe más goles porque defiende por amontonamiento, pero cualquiera de los treinta y tantos balones al área que ha puesto el Ibiza han evidenciado que esa parte del traje imperial es manifiestamente mejorable. El segundo gol ha sido la puntilla, con la pérdida primera, el caño posterior, la inacción de Ratiu y Pulido... Lo que viene a llamarse el corredor de la muerte pero en sentido inverso.

Este equipo se desgarra a jirones, la mayoría de los jugadores han caído estrepitosamente en su rendimiento, los que no están agotados están desconcertados, hay fijos que debieran ser discontinuos -así no constaban en la lista del paro- y hay ausencias cuando menos dudosas. Es cierto que eso entra dentro del predio de las decisiones del entrenador. Pero tanto o más lo es que el técnico, como los futbolistas, cobran para hacer bien su trabajo y ser aplaudidos... y censurados. Y en el predio del aficionado y de los periodistas se encuentra la facultad de concebir que nada va, realmente, bien.

El Ibiza, hoy, ha sido el retratista. Ha hecho una fotografía del Huesca y un plano cenital de su defensa. Y, desde todas las perspectivas, ha salido feo. Oscuro en una ciudad definida por la luz. Muy feo. Esta segunda vuelta es una ruina y ni se aprecia reacción en el césped ni en el banquillo, ni respuesta en los responsables de la planificación. Y, en ese ritmo, el emperador se consume, precisado como está de vitaminas para el constipado. ¿Quién las tendrá?

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