Asaja Huesca afirma que el 40 % del secano aragonés no se va a sembrar: "Es inviable"

La organización reclama carburante agrícola por debajo de un euro, medidas estructurales para recuperar la rentabilidad y ayudas directas para la ganadería extensiva

24 de Septiembre de 2026
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Imagen de archivo de José Fernando Luna, presidente de Asaja Huesca
Imagen de archivo de José Fernando Luna, presidente de Asaja Huesca

Asaja Huesca ha afirmado este jueves que el 40 % del secano aragonés, aproximadamente, se quedará sin sembrar esta campaña ante la falta de rentabilidad de las explotaciones, en un escenario marcado por el encarecimiento de los costes de producción, la sequía y los daños ocasionados por los incendios forestales. El presidente de la organización, Fernando Luna, y su secretario general, Ramón Solanilla, han reclamado durante una rueda de prensa medidas para contener el precio de los carburantes, actuaciones estructurales que permitan mejorar la rentabilidad y ayudas directas para la ganadería extensiva afectada por la falta de pastos.

El encarecimiento de carburantes y fertilizantes ha situado a determinadas producciones ante una situación de falta de viabilidad económica. La organización estima que entre el 35% y el 40% de la superficie de secano podría quedarse esta campaña sin sembrar. La organización ha utilizado el maíz como ejemplo de la evolución de los costes: producir una tonelada se situaba en torno a los 200 euros en 2026, mientras que para la campaña de 2027 el cálculo asciende a unos 250 euros.

A esta evolución se suma que el agricultor no percibe necesariamente un precio que cubra ese desembolso, ya que el valor de venta está condicionado por las cotizaciones y referencias del mercado y por el precio en puerto. En este contexto, Fernando Luna ha señalado que "no podemos seguir trasladando al agricultor unos costes que hacen inviable producir. El problema no es solamente que suban los carburantes o los fertilizantes; es que todos estos incrementos se acumulan sobre unas producciones cuyo precio de venta no permite recuperar los costes".

La organización ha situado el carburante agrícola entre las medidas de actuación inmediata. Reclama una reducción del impuesto de hidrocarburos y una bonificación del Ministerio que permita que el combustible utilizado por agricultores y ganaderos no supere un euro por litro. Ramón Solanilla ha advertido de que "Para Asaja, todo lo que sea pagar más de un euro por el carburante resulta inviable para muchas explotaciones". El impacto, ha señalado, alcanza también a la ganadería, las frutas y las hortalizas y termina trasladándose a la cesta de la compra.

Junto a esta actuación, Asaja plantea revisar las cláusulas de salvaguarda para las importaciones de cereal, al considerar que llevan dos décadas sin una revisión suficiente. La organización reclama así una respuesta a corto plazo ante la presión que soportan las explotaciones, pero también cambios que permitan afrontar los problemas de fondo.

MEDIDAS ESTRUCTURALES Y MENOS CARGA ADMINISTRATIVA

La entidad agraria ha defendido la necesidad de avanzar hacia un sector primario fuerte mediante actuaciones de largo recorrido que eviten que las ayudas extraordinarias terminen convirtiéndose en una solución permanente. Entre sus propuestas figura impulsar la concentración parcelaria para mejorar la dimensión y rentabilidad de las explotaciones, aumentar la inversión destinada a la modernización de regadíos y reforzar la investigación para disponer de nuevas materias activas y alternativas eficaces frente a las plagas, especialmente ante la retirada o prohibición de determinados productos fitosanitarios.

En este último ámbito, Asaja sostiene que "los agricultores no deben soportar en solitario la "ruina" de la industria de los fertilizantes europeos". También reclama revisar el impacto de determinadas políticas y normativas europeas, entre ellas la Agenda 2030 y la Ley de Restauración de la Naturaleza, sobre la actividad agraria y ganadera.

El paquete de propuestas incorpora además un mayor respaldo a la ganadería, incluido el aprovechamiento de estiércoles y purines como recurso; un control efectivo de la fauna salvaje, especialmente por los daños ocasionados por las poblaciones de conejos en los cultivos de secano, y una reducción de la normativa y la burocracia que soportan agricultores y ganaderos.

AYUDAS DIRECTAS PARA LA GANADERÍA EXTENSIVA

La sequía ha abierto otro frente para las explotaciones ganaderas. Asaja reclama ayudas directas para la ganadería extensiva ante una reducción estimada de entre el 45% y el 50% del forraje, tanto en cantidad como en calidad, respecto a años anteriores. La menor disponibilidad de alimento obligará además a adelantar aproximadamente un mes la alimentación suplementaria, con un incremento de los costes que, según la organización, podría llegar a duplicarse en determinados casos.

La situación también genera preocupación por la cubrición de los animales, debido a las altas temperaturas y a la menor calidad de los pastos. Por ello, la organización solicita una ayuda específica similar a la ayuda asociada existente para el ovino y el vacuno de carácter extensivo.

Los incendios forestales constituyen el otro gran frente para el sector ganadero. Asaja Huesca ha valorado positivamente las indemnizaciones aprobadas por el Gobierno de Aragón para tractores y maquinaria afectados y ha reclamado que se abonen cuanto antes. Al mismo tiempo, pide una línea específica para los ganaderos perjudicados y que las parcelas afectadas puedan seguir aprovechándose mediante el pastoreo, sin que ello perjudique a la declaración de la PAC.

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La organización solicita asimismo que no se cobren tasas a los ganaderos afectados y plantea apoyar el vallado virtual como herramienta de prevención de incendios, compatible con la actividad ganadera extensiva y con la gestión del riesgo en el medio rural.

En el cierre de la comparecencia, Ramón Solanilla ha defendido que "las ayudas extraordinarias son necesarias cuando se producen situaciones excepcionales, pero no pueden convertirse en la única respuesta. Lo que necesita el sector son condiciones que permitan producir y vivir de la agricultura y la ganadería generando economía en el medio rural".

Fernando Luna ha advertido, por su parte, de que "si no se actúa sobre los costes y sobre los problemas estructurales que están reduciendo la rentabilidad", cada vez habrá "más superficie que no se podrá sembrar y más explotaciones con dificultades para continuar poniendo en peligro algo tan fundamental como es la soberanía alimentaria".

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