La manifestación convocada por CNT, CGT, Intersindical de Aragón, OSTA y Coespe ha recorrido este viernes el centro de Huesca con motivo del 1 de Mayo, en una jornada marcada por la denuncia de la precariedad y el rechazo a la guerra. La movilización ha partido pasadas las 12:00 horas desde la plaza de Navarra, tras la convocatoria previa de UGT y CCOO, y ha atravesado el casco urbano para regresar al punto de inicio.
El recorrido ha discurrido por la plaza Inmaculada, la calle San Lorenzo, el Coso Bajo, la calle Villahermosa, la plaza López Allué, la calle Moya y los Porches de Galicia, en un itinerario que ha llevado las reivindicaciones al corazón de la ciudad. La marcha ha concluido de nuevo en la plaza de Navarra, donde se han leído los distintos manifiestos.
Los manifiestos han coincidido en denunciar el encarecimiento de la vivienda, la pérdida de poder adquisitivo y el impacto del gasto militar en los servicios públicos. Las organizaciones han vinculado estas problemáticas a decisiones estructurales que, a su juicio, afectan directamente a la clase trabajadora.
CNT HUESCA
CNT Huesca ha centrado su intervención en la acción sindical frente al capitalismo y el fascismo. El sindicato ha advertido de que el momento actual no responde a una situación puntual, sino a una dinámica estructural que afecta directamente a la clase trabajadora.
En el manifiesto, han afirmado que “no es una crisis pasajera", sino "el resultado de decisiones tomadas por quienes mandan, en beneficio de quienes más tienen”, subrayando que así se explica el encarecimiento de la vida, la dificultad para llegar a fin de mes y la pérdida de condiciones laborales.
La organización ha descrito un escenario de precariedad y aislamiento, señalando que el sistema está diseñado “para que cada persona se enfrente individualmente a su empresario, sin garantías y sin respaldo real”.
Asimismo, han reconocido el peso del miedo laboral, indicando que “cuando dependes de un salario para pagar el alquiler y llegar a fin de mes, jugártelo tiene un coste muy real”, pero han advertido de que ese temor sostiene el modelo actual.
Frente a ello, CNT ha defendido la organización colectiva y la autoorganización como herramientas imprescindibles. Han insistido en que “la emancipación de la clase trabajadora será obra de los propios trabajadores organizados, o no será”.
El sindicato ha vinculado estas ideas con la creación de secciones sindicales y el sostenimiento de la huelga, señalando que cada proceso colectivo contribuye a debilitar el sistema.
Finalmente, han cerrado con un llamamiento a la implicación directa, recordando que “No hace falta ser militante para hartarse. Solo hace falta decidir que no quieres seguir enfrentándote solo a lo que te pasa en el trabajo”.
OSTA
OSTA se ha referido al impacto del gasto militar y el rearme, señalando que el actual contexto internacional está condicionando las políticas públicas y repercute directamente en la clase trabajadora.
En su manifiesto, han advertido de que el aumento de la inversión en defensa se traduce en un menor desarrollo de los servicios públicos, afectando a ámbitos como la sanidad, la educación o las pensiones.
El sindicato ha afirmado que “La seguridad de los estados no se mide en tanques, sino en hospitales, escuelas y pensiones dignas”, cuestionando el modelo de prioridades políticas en el actual escenario.
Asimismo, OSTA ha vinculado la guerra con una transferencia de recursos hacia determinadas élites económicas, señalando que los conflictos bélicos generan beneficios para ciertos sectores mientras la mayoría social asume sus consecuencias.
En este contexto, han reclamado una apuesta por la diplomacia y el respeto al derecho internacional, defendiendo la necesidad de frenar la escalada armamentística y de priorizar soluciones políticas.
El sindicato ha reivindicado también derechos para las personas migrantes, incluyendo el acceso a la vivienda, al empleo y a la regularización administrativa, en un marco de igualdad y justicia social.
Finalmente, OSTA ha insistido en la necesidad de reforzar la organización sindical y la movilización como herramientas para defender los derechos laborales y sociales frente al actual modelo económico.
CGT
CGT ha recordado el 90 aniversario de la Revolución Social de 1936, a la que ha definido como referente de la lucha de la clase obrera y de transformación social.
El sindicato ha advertido de un contexto global de guerra y deshumanización, vinculado al crecimiento de la extrema derecha y a políticas que, según han señalado, recuerdan a escenarios belicistas del siglo XX.
En el manifiesto, han afirmado que la apropiación de recursos y territorios por la fuerza responde a una lógica que sigue vigente en conflictos actuales, señalando expresamente a territorios como Palestina, Kurdistán, Ucrania, Sudán o el Sáhara.
Asimismo, CGT ha denunciado la concentración de poder en una élite capitalista, señalando que esta ejerce control mediante la manipulación, el engaño, la amenaza y la violencia, vulnerando los derechos humanos y sociales.
El sindicato ha alertado también del aumento de ataques a distintos colectivos, mencionando a personas migrantes, racializadas, feministas, trans o activistas, en un contexto que consideran de retroceso en derechos.
En el plano reivindicativo, CGT ha defendido la reducción de la jornada laboral a 30 horas, la garantía de pensiones públicas dignas y sin brecha salarial, así como el derecho a una vivienda digna.
También han reclamado la regularización de personas migrantes, señalando que se trata de uno de los colectivos más discriminados, y han denunciado el aumento de las violencias machistas, exigiendo el fin de esta situación.
Finalmente, el sindicato ha subrayado la necesidad de reforzar la unidad de clase y el apoyo mutuo, afirmando que solo mediante la organización será posible hacer frente al capitalismo y al heteropatriarcado.
INTERSINDICAL DE ARAGÓN Y COESPE
Intersindical de Aragón y Coespe han denunciado el impacto del encarecimiento de la vida y las dificultades de acceso a la vivienda, especialmente entre personas con menores ingresos. En el manifiesto se ha advertido del incremento sostenido de los precios, señalando que la inflación, que en marzo ha alcanzado el 3,4 %, agrava la situación de quienes ya se encuentran en condiciones más vulnerables.
Asimismo, han señalado que estas dinámicas empujan a aceptar empleos precarios o invisibilizados, en un contexto en el que el acceso a condiciones dignas resulta cada vez más complejo. Ante esta realidad, han defendido la necesidad de pasar de la queja a la acción, reclamando medidas concretas que garanticen la dignidad y la protección social.
En este sentido, el comunicado ha subrayado el compromiso con la solidaridad, los servicios públicos, la justicia social y la paz, insistiendo en la defensa del sistema público de pensiones “gobierne quien gobierne” y en la necesidad de mantener la movilización en el espacio público.