El Foro Local por la Vivienda reunió el viernes en Huesca a una amplia representación de colectivos sociales en un encuentro centrado en la problemática del acceso a la vivienda y su impacto en la vida cotidiana. La sesión, celebrada en la DPH, evidenció la preocupación creciente por una cuestión que se sitúa entre las principales inquietudes de la ciudadanía.
Organizado por CHA, el acto estuvo conducido por Sonia Alastruey, coordinadora de CHA-Uesca, quien introdujo a los intervinientes y dio paso a un debate seguido con atención por el público asistente.
El primero en intervenir fue Alejandro Claraco, secretario de organización de Choventut Aragonesista, quien expuso las dificultades de la juventud para acceder a una vivienda. Durante su intervención, aludió a conceptos como la precariedad de proyectos vitales, la vulnerabilidad de futuro o la desesperanza, vinculándolos incluso a afecciones en la salud mental. También advirtió de consecuencias sociales como la despoblación, el vacío generacional o la pérdida de arraigo.
Entre las medidas planteadas, Claraco defendió el incremento del parque público de vivienda, la movilización de viviendas vacías, el impulso de ayudas directas a la emancipación, la intervención en zonas tensionadas y la coordinación de políticas de vivienda con ámbitos sociales y laborales.
A continuación, Rocío Carrasco y Gissela Correa, representantes de Cáritas Huesca, centraron su intervención en la distancia existente entre el derecho a la vivienda recogido en el artículo 47 de la Constitución y la realidad actual. Ambas denunciaron situaciones de abusos, incremento descontrolado de alquileres, especulación o hacinamiento, así como la proliferación de alquileres de habitaciones que derivan en fórmulas más precarias.

Carrasco incidió en la necesidad de políticas inclusivas que sitúen a las personas y su dignidad en el centro, mientras que Correa compartió experiencias concretas, como las dificultades para cumplir requisitos de acceso al alquiler o la situación de familias monoparentales, que enfrentan continuas negativas.
Por su parte, Cecilia Falo, cofundadora de Reviviendo, trasladó el foco al ámbito rural, donde analizó fenómenos como el abandono de viviendas o el denominado “efecto donut”, vinculado al crecimiento periférico de los núcleos. Falo abordó también factores culturales, como la desconfianza hacia el alquiler o el apego al patrimonio familiar, que dificultan la movilización de vivienda vacía.
Entre las soluciones planteadas, destacó la mediación entre propietarios e inquilinos, la lucha contra prejuicios sociales y la necesidad de transformar la cultura predominante de compra-venta.
El encuentro derivó posteriormente en un diálogo a tres con la diputada de CHA, Verónica Villagrasa, la representante de Partido Verde Aragón, Silvia Mellado, y el exdirector general de Vivienda de Baleares, Edu Robsy.
Robsy cuestionó la idea de que el problema se resuelva incrementando la construcción, al señalar que el mayor auge edificador entre 2000 y 2008 coincidió con un fuerte incremento de precios. En su opinión, el mercado ha convertido la vivienda en un activo financiero más que en un bien de uso.
Mellado aportó el ejemplo de Viena, donde el 60% del parque residencial es público gracias a una inversión sostenida y a políticas activas impulsadas desde la administración local.
Villagrasa coincidió en ese diagnóstico y añadió fórmulas como las cooperativas de cesión de uso o las viviendas colaborativas como vías alternativas para facilitar el acceso.
El debate abordó también instrumentos como el derecho de tanteo y retracto o la aplicación de la Ley de Vivienda, especialmente en lo relativo a la declaración de zonas tensionadas, aún pendiente en distintos territorios.
En conjunto, el Foro Local por la Vivienda dejó una reflexión plural sobre uno de los principales retos sociales actuales, poniendo sobre la mesa propuestas y experiencias con el objetivo de avanzar hacia soluciones compartidas.