La plaza de San Pedro de Huesca cuenta desde este viernes con un nuevo establecimiento, aunque sus impulsores insisten en que Al Fresco quiere ser mucho más que un bar. Eduardo Giménez y María García han inaugurado un proyecto que quiere crear comunidad en uno de los rincones más emblemáticos del casco histórico.
"Cuando aterrizamos de vuelta de vivir en Edimburgo, con nuestra hija de dos años, echábamos en falta un sitio donde ir a tomar unas pintas, un espacio abierto, cultural y con toda esa energía que habíamos vivido allí", recuerda Eduardo Giménez. La oportunidad llegó con el traspaso del anterior establecimiento de la plaza. "Dijimos: adelante. Es una decisión grande, cuesta, pero hay que ser valiente", afirma.
Esa filosofía se refleja desde el primer vistazo al local. El espacio ha sido completamente transformado para ganar amplitud y eliminar barreras, con una imagen más luminosa y diáfana que rompe con la distribución tradicional de un bar.
"Le hemos dado un giro completo", explica María García. "Quitamos el papel, el color, derribamos el asador porque hacía de muro y escondía parte del local. Pero quizá el cambio más revolucionario ha sido poner la barra en la pared y que sea un bar sin barra".
En Al Fresco, los camareros no permanecerán detrás de un mostrador. La barra se ha integrado en una pared para que el personal pueda moverse libremente entre las mesas. "Queremos que los camareros estén con los clientes. Queremos hacer un espacio cultural, crear una comunidad. No buscamos que la gente venga solo a tomarse una cerveza; queremos que viva la experiencia de estar aquí. Que se sienta como en casa y que el servicio también forme parte de la identidad del proyecto", explica.
De momento, el equipo lo forman los dos socios junto a Enrique y Diego, que además de atender al público también han participado en la puesta en marcha del local. Mientras Eduardo estará al frente de la sala, María se ocupa de la imagen de marca, la comunicación y la organización. "Está haciendo un trabajazo", resume él.
La apertura es el resultado de meses de trabajo en los que la implicación de familiares y amigos ha sido decisiva. Con un presupuesto ajustado, muchas de las reformas han salido adelante gracias al esfuerzo propio. "Ha sido un proyecto muy vivo y muy hermoso", resume Eduardo. "Hemos invertido dinero, pero sobre todo mucho trabajo. Y si algo no quedaba perfecto, tampoco pasaba nada. Eso también es Al Fresco. Lo bonito está en el proceso y en la experiencia".
Ese concepto de espacio en constante evolución también marcará el futuro del establecimiento. El pequeño escenario instalado en el interior anticipa una programación abierta a conciertos, presentaciones de libros, exposiciones y otras propuestas culturales. "Es un espacio vivo, que irá cambiando según los artistas y los proyectos que vayan llegando", señala María.
De hecho, antes incluso de inaugurar el local ya habían recibido propuestas de distintos puntos de España. "Nos escribía gente diciendo que quería presentar aquí un libro o hacer un concierto. Eso nos animaba", cuenta Eduardo.
La cuenta de Instagram del proyecto ha ido ganando seguidores mientras el local todavía estaba en obras y se ha convertido en un canal de apoyo constante. "La comunidad que se ha creado alrededor de Al Fresco nos ha abrazado muchísimo", asegura María. "Había momentos de estrés o de bajón y leer los mensajes de ánimo nos hacía pensar que sí, que realmente a Huesca le hacía falta un espacio como este". "Al Fresco es un poco un acto de egoísmo: queríamos tener nuestro sitio favorito en Huesca", apunta Eduardo resumiendo la ilusión con la que hablan del proyecto.
La terraza, bajo los árboles de la plaza y con la iglesia de San Pedro como telón de fondo, ya se perfila como el rincón preferido de María. "Soy una romántica", reconoce. "Ves el toldo, el letrero, las mesas y la iglesia delante... me parece un sitio espectacular, muy idílico".
Eduardo, en cambio, mira hacia el escenario. "Creo que será mi lugar favorito porque ahí pasarán las cosas nuevas, los proyectos nuevos y la gente nueva".
En esta primera etapa, Al Fresco abrirá principalmente en horario de tarde, aunque los fines de semana prevé incorporar el vermú y ampliar progresivamente la oferta. La propuesta gastronómica apostará por tapas frías para acompañar una selección de cervezas artesanas, una cerveza de estilo más clásico, sidra de grifo y una carta de vinos de pequeñas producciones, con especial presencia de referencias del territorio.