La cadena madrileña Levadura Madre abrirá este viernes una nueva panadería gourmet en el número 17 del Coso Alto de Huesca con una propuesta centrada en el pan de especialidad, los productos ecológicos y la elaboración diaria. El establecimiento, ubicado en el espacio que ocupaba una tienda de Ecomputer hasta su traslado a la gran tienda del Coso Bajo, contará con despacho de pan y, en breve, con una cafetería en pleno centro de la capital oscense.
El responsable de la franquicia, Enrique Sampériz, ha explicado que el proyecto nace “con muchas ganas” de acercar a la capital altoaragonesa productos recién horneados y una oferta basada en la calidad. La firma, originaria de Madrid y con presencia en distintos puntos del país, ofrecerá también repostería, productos salados y referencias gourmet.

Entre los artículos que podrán encontrarse destacan las hogazas de especialidad, con variedades como nueces y vino o remolacha, además de barras de sarraceno, productos sin gluten y diferentes propuestas elaboradas diariamente. En las estanterías se puede elegir entre varios tipos de miel, leche, huevos y otros productos seleccionados vinculados a una filosofía de materia prima ecológica y elaboración cuidada.
El nuevo local ha sido concebido en dos zonas diferenciadas. La planta inferior funcionará como despacho de pan y espacio principal de venta, mientras que la parte superior albergará próximamente una cafetería con mesas altas y zonas más reducidas para consumir en el propio establecimiento. Según ha señalado Sampériz, el objetivo es que los clientes puedan disfrutar “de todo el espacio y de la experiencia completa del local”.
La apertura definitiva de la zona de cafetería todavía no tiene una fecha cerrada, aunque prevé que pueda estrenarse en aproximadamente dos semanas, coincidiendo con la inauguración completa del establecimiento.
En cuanto al horario, la panadería abrirá de manera ininterrumpida de 8:00 a 21:00, mientras que los domingos prestará servicio de 8:00 a 15:30.
El establecimiento arrancará con una plantilla de cuatro o cinco trabajadores, una cifra que podría ampliarse en función de la acogida del público y de la evolución de la demanda durante los primeros meses de actividad.