El diplomático Rafael Dezcallar ha ofrecido la conferencia "Geopolítica actual: vectores y desafíos" en un acto de La Caixa en el Hotel Abba Huesca ante empresarios que han conocido las claves de la actual situación mundial defendiendo la necesidad de una Europa unida como única respuésta al dominio actual de Estados Unidos, China y Rusia.
Ha abierto el acto Marc Benhamou, director Banco de Empresas de Caixabank, que ha recordado la inauguración del Centro de Empresas de Huesca, dirigido por Carlos Lacosta, con el objetivo de estar cerca de las compañías, acompañar en los proyectos empresariales y con un equipo muy especializado para responder a la exigencia de una provincia dinámica. Ha recordado que La Caixa ha destinado a financiación de empresas 250 millones en Aragón, 11 % más, 3.600 operaciones ce crédito. Huesca tiene un papel especialmente relevante en este ámbito.
Rafael Dezcallar ha comenzado explicando que Huesca tiene unas perspectivas económicas muy favorables por el equilibrio de sus sectores, y se ha adentrado inmediatamente en el análisis geopolíltico actual.
El que fuera director general de Política Exterior ha explicado cómo está cambiando el mundo a nuestro alrededor. Con la conferencia, ha aludido a cuatro cambios fundamentales: el ascenso de China como gran potencia, la invasión de Ucrania por Rusia, la llegada al poder de Trump y el deseo de los países del Sur Global para mejorar su posición.
El que fue embajador en China ha recordado que, cuando murió Mao, tenía el 1,2 % del PIB mundial, hoy el 18 %. Ha aludido a los 1.400 millones de personas, que son un argumento junto al tradicional carácter chino.
Sobre Ucrania, es el intento de recuperar el imperio por parte de Rusia, pero carece del potencial económico y de la capacidad de seducir. Sólo le queda la fuerza, pero no está pudiendo acabar con Ucrania. Putin cree en la vinculación ucraniana a Rusia. Hay una cercanía táctica entre Rusia y China porque ambos tienen el mismo enemigo, el mundo occidental, pero la relación entre ambos países está plagada de dificultades, una de ellas la progresión económica de China.
Sobre Estados Unidos, Trump ha llevados la relaciones mucho más lejos y ha dinamitado el orden internacional creado por EEUU en 1945 y 1989. El libre comercio, la fuerza en Venezuela e Irán, el abandono de la cooperación al desarrollo, la amenaza a Groenlandia y el problema de la inmigración, incluso el riesgo sobre las bases en el exterior llenan de incertidumbre el futuro.
China ha desplegado una presencia muy importante para atraer al Sur Global, con inversiones milmillonarias, préstamos que han permitido a Etiopía construir el ferrocarril, centrales, puertos… Es el principal socio comercial de 150 países, reemplazando a Estados Unidos. Está ocupando China los espacios dejados por Trump. Pero hay límites porque el mundo del desarrollo no quiere caer en zona de influencia.
En consecuencia, hay un “orden internacional fragmentado”, ha agregado, con falta de colaboración entre grandes potencias. También sucedió con Bush con Irak pero intentó convencer al Consejo de Seguridad. Trump ni lo ha intentado.
“Hay una falta de fe en que el orden internacional pueda seguir cumpliendo las funciones que tenía antes”. Ha asegurado que China quiere cambiarlo diciendo que no hay valores universales, “una forma de que no le puedan criticar por falta de cumplimiento de los derechos humanos”. "Todo favorece la vuelta a la ley de la selva, el orden westfaliano en la que se puede usar la fuerza, donde las cuestiones de seguridad son absolutas y los estados fuertes "pueden establecer las normas. “Es un camino inevitable” a pesar de que la UE intenta impedirlo.
LA DISPUTA TRANSVERSAL EEUU-CHINA
El elemento determinante es la rivalidad entre China y Estados Unidos en planos múltiples: rivalidad política, militar (en torno a Taiwán y el mar de China) y económica. Ha incidido en la importancia de Taiwán en este tablero y también una realidad geoestratégica: el Océano Pacífico concentra la mitad de la población mundial y dos tercios de la riqueza.
Aunque Trump tenga motivos para la disputa económica, los aranceles van a provocar inflación, pérdida de competitividad e incertidumbre. Hace años parecía que la globalización era algo imparable, pero estaba basada en decisiones humanas porque el objetivo era reducir costes y basar ahí la cadena de valor. Hoy en día se incorpora la seguridad como valor, que genera costes importantes. No significa que la globalización haya desaparecido, pero sí influye porque genera intereses comunes, que hace más costosos los enfrentamientos, es una especie de seguro contra las colisiones.
EEUU y China siguen considerando las tecnologías como el principal instrumento, ha aseverado. Sigue siendo líder Estados Unidos en IA o computación cuántica, pero China ha avanzado porque la IA la usan de manera más extendida, también en telecomunicaciones y el automóvil, que es más barato, además de robótica. EEUU ha reaccionado impidiendo la entrada de súper conductores, mientras China respondía prohibiendo las tierras raras. Lo interesante fue que la réplica fundamental de China fue redoblar la apuesta por la energía.
Hay otro plano que es el ideológico. Ambos entienden que su sistema político funciona mejor. Uno de ellos es la occidental, con la libertad de expresarse, opinar y elegir sus representantes. China estima que para desarrollarse tiene que haber una minoría educada, con todos los resortes del poder y que dirija los destinos sin oposición. La primera es que el ser humano ha de elegir su destino. La segunda es que la comunidad va por delante de las necesidades individuales. Griegos y romanos frente a Confucio. “No es superficial, no va a desaparecer y va a marcar” el futuro.
EL PAPEL DE EUROPA
Rafael Dezcallar ha sostenido que hay que entender que estamos ante un entorno nuevo. El amable de la prosperidad y el mundo de antes ya no existe. La política de EEUU va en contra del orden internacional de los últimos ochenta años. “Sigue existiendo Occidente? ¿Seguir las políticas de Trump? ¿Qué es Occidente?” Y se ha preguntado qué debe hacer Europa, “que tiene graves dependencias. Primero, la militar de EEUU y vulnerabilidad frente a Moscú. Y una dependencia de recursos estratégicos respecto a China”, como sucedió en la covid, “dependíamos absolutamente de China para eso. Europa no puede seguir sometida a ellas. A lo que decida Trump, Putin y Xi Jinping!.
Ha afirmado que no puede seguir dependiendo militarmente de EEUU. “Nuestro modelo de sociedad puede ser destruido en cualquier momento”, “no podemos fiarnos de Trump y no tenemos derecho a pedir que otros nos defiendan”. Exige más gasto en defensa y Trump tiene toda la razón al exigirlo, ha considerado. “Necesitamos coordinar lo que gastemos en función de las necesidades comunes de Europa”, lo que exige una planificación y acuerdo en política exterior. “Europa ha avanzado muy poco” porque es “la parte más sensible de la soberanía. Toca la identidad de nuestros países”. La conclusión es “que no podemos hacerlo solos, sino uniéndonos, que nuestra identidad no es sólo la nacional, sino la europea, y eso no es fácil porque supone cambiar la historia de países como España, Francia o Alemania que llevan siglos pensando que saben lo que son”.

Ha agregado que hay que avanzar en nuestra integración económica, Europa no puede competir en IA o súper conductores. Hay que acabar con la fragmentación de los mercados en materias como la energía. “Hay que hablar de esto para que la gente vea que no es imposible”.
Ha considerado inasumible que Europa haya tenido 359.000 millones de euros de déficit con China, para la que el acceso a 500 millones de consumidores es estratégico. “Hay una falta de buena política europea hacia China”.
Ha aludido a Iberoamérica, la única región que comparte valores e intereses. “Una de nuestras líneas de trabajo ha sido siempre que se den cuenta de que Europa no puede prescindir de esta región”. Ha entendido importante el acuerdo de Mercosur, aunque también ha apostado por vigilar que las salvaguardias se cumplan.
Y claramente hay que mejorar los países de Asia, “los más preocupados por el ascenso de China y su dependencia”.
Tenemos, ha añadido, que “defender lo que somos”, la resolución de conflictos por el Estado de Derecho. Para defender a Occidente. “No estamos solos. No somos tan pobres y tan débiles. Somos mucho menos fuertes de lo que debiéramos”, y hay una demanda real de lo que Europa defiende en Brasil, India o Sudáfrica. “Europa tiene que actuar unida. Solas España, Alemania o Francia no podemos hacer nada contra Estados Unidos o China. No está nada escrito, todo depende de lo bien o de lo mal que lo hagamos nosotros, de lo bien o de lo mal que lo hagan los demás”.
Carlos Lacosta, director del Centro de Empresas de Huesca, ha dirigido el debate posterior en el que Dezcallar ha estimado que EEUU e Irán están negociando, y que este país tiene un elemento de disuasión nuevo que es Ormuz. Ha vaticinado que se va a abrir, “es insostenible” y produce inflación y reducción del crecimiento global. “Va a haber una volatilidad mayor en los mercados globales”.
El equipo liderado por Carlos Lacosta cuenta con 13 profesionales al servicio de las empresas oscenses, que hoy en día atiende a una cartera de cerca de 2.000 clientes.
Ha cerrado el acto Carlos Sánchez, director Comercial de Empresas Territorial de Ebro, quien ha recordado la pluralidad económica de Huesca. “Sectores sólidos, competitivos, internaciolinalizados y con capacidad de adaptación”, por lo que ha afirmado que abrir el centro de empresas es “compromiso de una banca cercana, especializada y visión de largo plazo de Caixabank”
“Queremos estar con vosotros cuando el entorno aprieta”, cuando hay que tomar las decisiones “con conocimiento del territorio”. “Huesca importa”, ha agregado con reconocimiento a Carlos Dacosta. “El progreso económico sólo tiene sentido si va acompañado de progreso social”, con programas como Incorpora, para “generar un impacto positivo que trasciende fronteras y transforma vidas”.