Las Reinas Magas de Huesca, el comercio con risas y el homenaje a Fangoria, laurentina de 2026

Un abanico recuerda el concierto de la emblemática cantante con la letra de su icono: "Bailando, me paso el día bailando"

24 de Julio de 2026
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Ana Isabel Claver con el abanico de las Reinas Magas y Fangoria
Ana Isabel Claver con el abanico de las Reinas Magas y Fangoria

Viven en el fantástico ecosistema comercial de Huesca, no son lunáticas -aunque alguna idea podría lindar con el frikismo bendito- y conocen perfectamente la complejidad de sacar adelante una tienda en cualquier lugar del mundo. Son muy de Peret, porque es preferible reír que llorar y porque a veces tienen que aguantar "borriquitos como tú", pero su instalación en la vanguardia es incontestable. Residen en su universo de ilusionismo y de ilusión, y son entre empáticas y contagiosas. ¿Quiénes son? Pues Las Reinas Magas.

Pueden parecer incluso extemporáneas, pero es que son concéntricas y a la vez regantes a manta. Les da igual la Navidad, donde la magia real parece más propicia, que San Lorenzo, donde sus efectos de fascinación se visten en blanco y verde.

En esta campaña de verano, Green & White, han hecho un guiño con su promoción a una grande que va a poner a Huesca a mover todos los esqueletos el 10 de agosto: Alaska, bueno, Fangoria.

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Cuarzos, Laysa, Carita Bonita, Veloz, Bámbala y Marramiau son las seis Reinas Magas de Huesca -echan algo de menos a una que se ha apeado, quizás transitoriamente- y para celebrar el comercio y el que me quiten lo bailao, han diseñado y lanzado unos abanicos para hacer lo mismo un Martirio que un Fangoria. Si se le vuelve del revés y aproxima a la cara, sirve para emular a la folclórica onubense. Si lo ponemos del derecho, no hay que decir nada más: "Bailando, me paso el día bailando". Ahí es Alaska pura con ese magnetismo elegante pero irresistible de Olvido Gara, México hispánico o Hispania mexicana.

Y todo, con sus gamas respectivas, aquí en Huesca, donde ya los oscenses están que se los llevan los pies porque fluye y confluye la gana de fiestas, la evocación de las Alaska, Nacha Pop y compañía, y las compras que, naturalmente, hay que hacer hasta que lleguen esos días. Algo se sacarán, además del abanico, las reinas magas. Eso está garantizado, pero siempre bajo el imperio fundamental de la sorpresa. ¡Qué magas son!

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