La Federación de Asociaciones de la Construcción de la Provincia de Huesca (FAC) sigue siendo uno de los pilares de la economía, pero afronta desafíos importantes. Los principales son el acceso a la vivienda, la necesidad de una inversión pública estable en infraestructuras y la falta de relevo generacional en las empresas. A ello se une la inestable situación geopolítica internacional que afecta directamente al encarecimiento de los materiales y por tanto a los precios de la vivienda y los contratos de obra pública.
La FAC celebró este pasado fin de semana su Asamblea General Anual en Monzón, un encuentro que reunió a empresas y profesionales de toda la provincia y que, como es habitual, sirvió también para analizar en profundidad la evolución del sector a lo largo de 2025. El informe analiza los principales indicadores del sector, entre ellos la evolución de la vivienda, la obra pública, el empleo, la actividad inmobiliaria y el consumo de materiales.
Durante la jornada también se celebró la Asamblea Electoral, en la que Ana Porta Barraca fue reelegida como presidenta de la Federación, reforzando la continuidad en la dirección de la organización.
El encuentro concluyó con la visita a varias instalaciones industriales de referencia en Monzón, como la fábrica de prefabricados Agustín Castán, la factoría Hidro Nitro Española y la planta de gestión de residuos RCD Circular, poniendo en valor el tejido productivo de la provincia.
702 VIVIENDAS LIBRES, DOS DE PROTECCIÓN OFICIAL
El informe presentado por la FAC confirma que la construcción continúa siendo un sector estratégico en Huesca, tanto por su capacidad de generar actividad económica como por su impacto en el empleo y en el desarrollo territorial. Sin embargo, este buen comportamiento convive con importantes desequilibrios.
Uno de los más relevantes es el problema de la vivienda. En 2025 se visaron 704 viviendas nuevas en la provincia, de las que 702 libres y solo 2 de protección oficial, una cifra que, aunque mejora registros recientes, sigue muy lejos de los niveles previos a la crisis de 2008. Como referencia, en 2006 se alcanzaron las 5.609 viviendas, y en los años 90 se proyectaban entre 1.500 y 2.000 anuales.
Desde la Federación advierten de que esta falta de promoción sostenida ha generado un déficit acumulado de vivienda nueva que repercute directamente en el mercado, tensionando también los precios de la vivienda de segunda mano.
Explica el informe que se mantienen problemas estructurales, entre ellos la escasez de suelo finalista, la inseguridad jurídica, dificultades administrativas que afectan al desarrollo urbanístico, el exceso de burocracia administrativa y "unas políticas públicas de vivienda todavía insuficientes", apunta.
En este sentido, desde el sector se insiste en que "el problema de la vivienda es complejo y su solución no puede ser inmediata, sino que requiere medidas estructurales y sostenidas en el tiempo. Los plazos administrativos y de ejecución hacen que transcurran años desde el inicio de los trámites hasta que una vivienda puede ser habitada. En este contexto, resulta imprescindible -señala- adoptar medidas que agilicen los procesos administrativos, impulsen la promoción de vivienda y garanticen un desarrollo equilibrado del sector, especialmente en territorios como la provincia de Huesca, donde el acceso a la vivienda es clave para fijar población y favorecer el desarrollo económico".
Apunta que la provincia de Huesca presenta actualmente uno de los niveles de desempleo más bajos del país, "sin embargo, los actuales plazos administrativos en algunos ayuntamientos están frenando su capacidad de crecimiento. Esta situación, unida a la escasez de vivienda, constituye uno de los principales obstáculos para el desarrollo económico y social del territorio", considera.
MERCADO INMOBILIARIO
Frente a estas limitaciones, el mercado inmobiliario ha mostrado un notable dinamismo. En 2025 se registraron cerca de 4.000 operaciones de compraventa en la provincia, con 3.317 viviendas de segunda mano y 617 de obra nueva.
Estos datos suponen un incremento del 12 % en vivienda usada y del 15 % en vivienda nueva respecto al año anterior, situando a Huesca ante uno de los ejercicios con mayor actividad desde 2008. Además, el número de hipotecas ha crecido en torno a un 25 %, lo que refuerza la tendencia expansiva del mercado.
Otro de los puntos del informe es la evolución de la inversión pública. En 2025, la licitación de obra pública alcanzó los 315 millones de euros, lo que supone una caída del 25 % respecto al año anterior.
Aunque la cifra sigue siendo relevante, desde la FAC alertan de la fuerte volatilidad de la inversión, muy condicionada por proyectos puntuales y por la finalización de programas vinculados a fondos europeos. Esta inestabilidad dificulta la planificación empresarial y genera incertidumbre en el sector.
desde el sector se subraya la gran importancia que tiene la licitación promovida por las administraciones locales en una provincia como Huesca. "Ayuntamientos y entidades locales generan una parte muy relevante de la actividad constructora, especialmente a través de actuaciones de menor volumen, pero muy repartidas territorialmente, que permiten mantener la actividad de muchas pequeñas y medianas empresas del sector", explica.
En este sentido, la inversión municipal resulta fundamental para sostener el tejido empresarial de la construcción en el territorio, favorecer el empleo local y mejorar las infraestructuras y servicios en los municipios.
Además, las empresas reclaman una revisión de precios en los contratos públicos para hacer frente al incremento de los costes de producción derivado, entre otros factores, de la situación geopolítica internacional. El encarecimiento de materiales desde 2021 ha provocado que algunas licitaciones queden desiertas o generen sobrecostes significativos.
FALTA DE MANO DE OBRA
El empleo en la construcción ha crecido un 5 % en 2025, con 266 trabajadores más, consolidando la recuperación iniciada tras la crisis. Sin embargo, el sector sigue muy lejos de los niveles previos a 2007, con más de un 50 % de empleo perdido.
El principal problema ya no es la destrucción de empleo, sino la falta de trabajadores cualificados. Oficios como albañiles, encofradores, encargados de obra o maquinistas son cada vez más difíciles de cubrir.
Los datos de la encuesta presentada por la Federación reflejan un acusado envejecimiento: más del 65 % de los trabajadores tiene más de 45 años, mientras que solo el 2,2 % es menor de 25. Esta situación evidencia una falta de relevo generacional que el sector considera crítica.
A ello se suma el aumento del absentismo laboral, que prácticamente se ha duplicado desde 2018 y afecta especialmente a las pequeñas empresas, con menor capacidad de reorganización.
Desde la Federación se considera imprescindible impulsar políticas que faciliten la promoción de vivienda, garantizar una planificación estable de la inversión pública y reforzar la formación y la incorporación de nuevos profesionales, "elementos clave para asegurar la continuidad y el futuro del sector en la provincia".