La Tiendeta de Mariángel, Angüés celebra la 'resurrección' de su tienda

Mariángel Bailo, angüesina con veinte años de experiencia en el comercio en Huessca, insufla un soplo de vida para los vecinos del municipio y los visitantes

27 de Junio de 2026
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La Tiendeta Mariángel de Angüés, un soplo de vida y una vitamina de orgullo rural

La ecuación perfecta para un proyecto de futuro. Disfrutar de lo que más te gusta en el lugar que más te fascina. No hace falta dejar volar la imaginación por parajes exóticos ni remotos. El mejor plan de vida está en las raíces, allí donde se tomaron los primeros alientos, los lloros impulsivos de bebé, las primeras correrías por las calles, los amigos de la infancia y de la juventud. Todo este patrimonio está siendo recuperado, porque nunca lo perdió, Mariángel Bailo desde este viernes 26 de junio. En su Angüés.

Allí, en la carretera que otrora fue paso obligatorio entre Barbastro y Huesca, donde el paisaje habitual era una sucesión de coches encima de la acera para comprar el reputado pan de Angüés, dejó de existir todo atisbo de existencia comercial en la pandemia (otra víctima del coronavirus) con el cierre de la última puerta (comercial, sí existe hostelería) abierta.

Por aquel entonces, Mariángel acumulaba ya tres lustros de trabajo en Mercadona, donde se ganaba a la clientela con su contrastable amabilidad. En Huesca estaba construido su plan, entre el oficio, el grupo Os Faticos -folclore en estado purísimo-, la Cofradía del Perdón y su familia, con sus dos criaturas. La cuarta pata de la mesa -o la primera- siempre ha sido su retorno a los orígenes, a Angüés.

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Venía rondándole la cabeza recuperar esa tienda cerrada en el pueblo. Se había quedado ayuno el municipio -conformado también por Bespén y Velillas- de comercio, y cuando falta el comercio... Mariángel predica en sus otras facetas y practica la inspiradora expresión de Santa Teresa de Calcuta (naturalmente en vida, cuando todavía ni aspiraba a la canonización): Quien no vive para servir, no sirve para vivir.

Reflexionó, absorbió todo el coraje preciso -ser emprendedor, ser autónomo, es una prueba que demanda mucha pasión para saltar los muchos obstáculos y las infinitas renuncias al confort-, acudió a las instituciones -la primera el Ayuntamiento de la alcaldesa Herminia-, a la Cámara, planificó y este sábado ya era un hervidero de clientes. Encantados los trescientos censados en todo el municipio, entusiasmados los visitantes -¡cómo va a disfrutar ese señor que ha adquirido el aceite Escario de Aguas y el vino de Bespén de los Lasierra-, llevan dos días de celebración y comercio justo -nunca mejor dicho- y la única renuncia ha sido la de la ronda con Os Faticos en las fiestas del Casco Antiguo de Huesca...

... Pero ni siquiera en esta faceta ha faltado nada a Mariángel, que recibía un vídeo emocionante de sus compañeros joteros con la siguiente letra: 

Viva la tienda de Angüés 
Viva Mariángel también 
Qué con la rasmia que tiene
Todo le va a salir bien 

Os Faticos cantan a su compañera Mariángel Bailo por la apertura de su tienda en Angüés

Abrir la persiana toca
Con ganas, fuerza y valor
Qué se enteren los vecinos
Qué esto va a ir de cojón

Expresión muy de Mariángel, esto es, muy fata. 

Mariángel ha estado las dos primeras jornadas muy bien acompañada. Conoce el oficio después de tantos años pero reconoce que la decisión fue "un poco por casualidad, pero a mí me gusta mucho venir a Angüés, el comercio, el trato con la gente, y bueno, desde la pandemia no había tienda aquí. Era un hándicap, te tenías que traer todo. Me informé un poco, se alinearon todos los astros y hemos montado esta tienda".

Ha entrado dentro de la red de multiservicios rurales de alimentación y productos artesanos de la provincia de Huesca, bajo el nombre personal de La Tiendeta de Mariángel. El Ayuntamiento solicitó ayudas, "me he informado en la Cámara de Comercio y entre todos hemos conseguido apoyo para este comercio".

La tienda dispone de todo lo que es preciso para la alimentación, incluido un servicio de carnicería y de pescadería gracias a la colaboración de Cárnicas Ferrer, de la Carnicería Miguel Escuer y de la pescadería de Los Peces de Aly de Huesca. Nada faltará a los vecinos y a los residentes de Angüés, de Bespén, de Velillas y de cualquiera de las poblaciones próximas, que han expresado su satisfacción por la apertura. "Lo que quiero es la cercanía, el día a día. El pan de cerca de aquí -de la panadería Cerezuela barbastrense-, el vino de aquí -Bespén y el vermú de Valdovinos-, los productos de la tierra, que no sean delicatessen aunque tengas alguna cosa más delicadas. El que venga gente porque le falta caldo para hacer un arroz, un kilo de macarrones, cosas de esas que te hacen el día a día".

Una consecuencia fundamental. "Que la gente no tenga que desplazarse a Huesca. Es una pena pero en los pueblos están desapareciendo las tiendas y la gente mayor tiene que comer".

El inicio ha sido francamente esperanzador. "Súper bien. La inauguración fue un día muy bonito. La gente contenta, te conocen porque eres de aquí. Fue duro porque da mucho trabajo. Tienes que tener todo a punto, todo limpio, todo ordenado, pero fue un día muy bonito, y la gente se portó súper bien".

Para confirmarlo, esta segunda jornada ha acogido a "mucha gente de los pueblos de alrededor, incluso mucha gente que está veraneando. Estoy muy contenta". Se han hecho tan largas que, con toda normalidad, asume que es "como si llevara un mes".

Esta no es una aventura ni alberga intención efímera. "Me encantaría jubilarme aquí, porque me gusta mucho estar aquí. Me gustaría que se viniera mucha gente a vivir a los pueblos, es un nivel y una calidad de vida distinta, no hay estrés, es otro mundo. Hay que conocerlo, hay que probarlo". Es la definición personalizada de Mariángel del orgullo rural. El de Angüés. Quizás la razón por la que La Tiendeta estaba inundada de sonrisas.

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