En la sede de CCOO Huesca tuvo lugar la última reunión, de ese año, de la Junta Directiva de la Federación de Pensionistas de CCOO de Huesca. Esta federación, la aragonesa, que afiliaba a algo más de 2.700 personas, tuvo una importancia clave en las reivindicaciones que afectaban a este sector de la sociedad.
El estado de muchas de estas reivindicaciones, los consejos comarcales de salud y otros aspectos destacables de la cotidianeidad sindical se trataron ampliamente antes de pasar al análisis de la realidad más puntual.
Entre las conclusiones del debate destacó la necesidad de entender que una parte fundamental de la memoria colectiva era también la lucha sindical y obrera durante el franquismo y tras la muerte del dictador, y que esta debía ser objeto de estudio y divulgación.
Asimismo, se puso de manifiesto que les esperaba una década difícil, en la que los niveles de resistencia marcarían la diferencia entre perderlo todo -o casi todo- o garantizar un nivel de dignidad en la vida de hijos y nietos.
En definitiva, se desarrolló un diálogo de luces y sombras, cargado de incertidumbres, pero con una certeza compartida: que los hombres y mujeres pensionistas de CCOO permanecerían firmes en sus posiciones, defendiendo el estado de bienestar y unas condiciones laborales y vitales dignas.
Antes de cerrar la reunión, se procedió a expresar los deseos de todas las personas presentes para un 2026 pleno de paz y justicia social, un año en el que, definitivamente, nadie quedara atrás.