Carlos Jalle González ha sido homenajeado la noche del sábado por su contribución a la tauromaquia y a los festejos populares en Huesca, un tributo protagonizado por la empresa Tauroemoción y el Ayuntamiento de Huesca en cuyo nombre le entregaron una placa Alberto García y Silvia Sanvicente, por un lado, y María Rodrigo como concejal-delegada de la Plaza de Toros. Reza el texto: "La empresa Tauroemoción a nuestro querido Carlos Jalle. En agradecimiento y reconocimiento por su dedicación al fomento de la tauromaquia en la ciudad de Huesca, y como presidente de los festejos populares durante la Feria Taurina de la Albahaca"
Desconocedor absoluto de lo que llevaban urdiendo desde hace días los responsables de la compañía adjudicataria del coso taurino oscense, Carlos Jalle González se vio sorprendido cuando demandaron su presencia en el centro del ruedo justo en la ceremonia de entrega al ganador del Concurso Nacional de Recortadores de la noche del sábado. No se veía cemento porque este acto de la programación de Tauroemoción ha sido acompañado siempre con un gran éxito de público, que ovacionó a Carlos como merece una persona que tanto ha dado por la ciudad y particularmente por el arte de Cúchares y sus manifestaciones populares. En la placa, "todo un padrenuestro", se recalcan los méritos y virtudes de entrega y de conocimiento. Carlos Jalle dirige desde hace años las vaquillas y ayuda de forma desinteresada en la organización de la Feria Taurina de la Albahaca, exactamente igual que ofrece su aportación sin reembolso alguno a otras actividades de la ciudad como la Semana Santa o al Saludo al Santo cuya letra fue creada a la vez que se instituyó el acto por él mismo.
El Concurso Nacional de Recortadores no ha defraudado a la concurrencia. Toros enormes con astas intimidantes, burlados en una competencia de centímetros por los jóvenes que se han recreado en filigranas, saltos, golpes de cintura y desafíos a la ley de gravedad entre el corazón encogido y la admiración del respetable. Al final, el triunfador ha sido el zaragozado Álex Filipo Pipo, todo un portento atlético, un torero sin trastos.