Las Completas iluminan la Huesca de San Lorenzo con la belleza de la oración y la música

La Basílica vuelve a entonar el Himno a San Lorenzo mártir con devoción en la ceremonia oficiada por los obispos Aguado y Satué

09 de Agosto de 2026
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Emocionantes Completas en la Basílica con el vibrante Himno a San Lorenzo

La Basílica de San Lorenzo ha disfrutado de la solemnidad, la intensidad y la devoción de las Primeras Completas al santo mártir, que han sido concentradas, certeras y virtuosamente interpretadas en todos los ámbitos de una ceremonia compleja, emocional e impactante.

El templo ha registrado una importante entrada en medio de un calor notable que, si cabe, da mayor sentido a esta obligación litúrgica posterior al Concilio Vaticano II con los oficios que muestran los diferentes mensajes de un examen de conciencia, un acto penitencial y una acción de gracias justo cuando la noche va acabando el día y es momento de reflexionar y de orar.

En la celebración, el obispo de Huesca, Pedro Aguado Cuesta, y el de Málaga, el oscense José Antonio Satué, capaz este último de recorrer el país de punta a cabo para retornar a la parroquia que dio sentido primero a su ejecutoria sacerdotal y episcopal. Junto a ellos, los sacerdotes José Ignacio Martínez y Lorenzo Naya, además del vicario general de la Diócesis, José Alegre.

Entre la feligresía, junto a representantes de la Real Cofradía de San Lorenzo y de la Cofradía del Santo Cristo de los Milagros y San Lorenzo, las autoridades encabezadas por la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, y el de Tarbes, Pascal Claverie.

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Con toda la brillantez requerida para el acto, se han ido colocando primero la Coral Oscense, el Coro Ars Musicae y la Orquesta de Cámara de Huesca. Al órgano, Rubén Justes y en la dirección Javier Ares. A continuación, han partido de la sacristía las autoridades civiles, para concluir con los dos prelados y el resto de sacerdotes que han tomado su asiento en el altar.

Tras la invocación inicial, "Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme", la proclamación "Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amén".

Interpretación solista en la ceremonia
Interpretación solista en la ceremonia. Foto María José Sampietro Brosed

Con fluidez, se ha pasado al examen de conciencia ("Hermanos, llegados al fin de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos humildemente nuestros pecados"), la confesión y el ruego al Dios todopoderoso que tenga misericordia de nosotros, perdonde nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna".

El siguiente paso ha sido el himno en el que pedimos que sueñen nuestras almas y sientan a Dios en el descanso, que celebren su gloria y que nos de una vida saludable con la llama del amor y con la luz en la oscuridad de la noche.

En la virtud de la música de orquesta y Cámara, se han sucedido los salmos 4 de Acción de Gracias ("En paz me acuesto y enseguida me duermo, porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo") y 133, la oración vespertina en el templo ("Y ahora bendecid al Señor, los siervos del Señor, los que pasáis la noche en la casa del Señor"). Un silencio de respeto inundaba la oración. 

Tras la lectura breve a Israel, el bello responsorio "A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu; Tú, el dios leal, nos librarás", y el canto evangélico "Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos para que velemos con Cristo y descansemos en paz". Cae la noche, Nunc dimittis (Cristo, luz de las naciones y gloria de Israel), "sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos para que velemos con Cristo y descansemos en paz").

Oración y conclusión, "El señor nos conceda una noche tranquila y una muerte santa", a la que ha seguido la antífona final a la Santísima Virgen María con la preciosa oración Salve Regina.

El obispo Satué saluda a varios feligreses
El obispo Satué saluda a varios feligreses. Foto María José Sampietro Brosed

Estaba preparado, como siempre, el auditorio para el Himno a San Lorenzo, mártir, con música de José María Lacasa y letra de Ernesto Banzo, en el que el silencio inicial de admiración del conjunto musical da pie, a la indicación del director, al cántico coral de toda la Basílica, al unísono, en armonía, "San Lorenzo, Patrono de mi tierra, de esta tierra bendita de Aragón, que en su alma celosamente encierra siempre viva la llama de tu amor". Tras la ofrenda perfumada con la oración, la bendición y la veneración de la reliquia de San Lorenzo.

En la certeza de todos, la constatación de que las Completas, quizás estas las más breves de los últimos tiempos por la supresión de las moniciones orales, constituyen la más fehaciente expresión de carácter oscense y laurentino.