El ensayo general de los Danzantes de Huesca, acompañado por la Banda de Música, ha vuelto a convertirse en uno de los momentos más señalados del preludio laurentino. En esta edición, el acto se ha celebrado en Los Olivos, en una plaza situada entre las calles Calatayud y José Castán Tobeñas, que ha congregado a un público muy numeroso, como se preveía. También han asistido la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, la concejala de Fiestas, Nuria Mur, y otros miembros de la corporación,
La iniciativa de rotar este acto por toda la ciudad continúa tomando fuerza. El año pasado se abandonó el Colegio Pío XII para trasladarse al Solarium del Parque Miguel Servet.

Francisco San Emeterio, en su papel de Mayoral, ha dirigido con la precisión habitual a los Danzantes, que han interpretado con firmeza y belleza cada uno de los bailes tradicionales: Espadas, Palos Viejos, Palos Nuevos, Cintas y el Degollau, para finalizar, de nuevo, con el baile de las Espadas. Estas danzas, con raíces en los antiguos labradores y hortelanos de la ciudad, son una joya viva del patrimonio oscense. Las figuras del Mayoral y el Rapatán, por su parte, evocan la herencia pastoril, una conexión común con otras danzas tradicionales aragonesas.
Santos Santolaria ha compartido sus impresiones tras haber completado su tercer ensayo general: “Hemos tenido buenas sensaciones, y eso siempre ayuda. Llevamos todo el año esperando que llegue el día 10, y este ensayo general ha sido importante para afrontar esa cita con confianza”, ha declarado.

“El primer año bailé con mucha tensión, con algo de miedo a equivocarme”, ha recordado. “El segundo empecé a disfrutar, y este año tengo claro que voy a disfrutar muchísimo más todavía”.
Sobre sus preferencias personales, ha destacado sin titubeos: “Mi baile favorito ha sido siempre el de las espadas, me encanta moverme con este baile. En cuanto suena el bombo, se me pone la piel de gallina. Es una emoción que ya sentía antes de formar parte del grupo, y que se ha intensificado al vivirlo desde dentro. Para los que sentimos Huesca y la fiesta de San Lorenzo es mágico”.
También ha comentado cómo vive la fiesta fuera del escenario. “Intento disfrutar con mis amigos, tenemos un grupo muy bonito y bastante numeroso. Claro, hay momentos que cambian, que ya no son como antes: el día 9 y el 10 por la noche me voy a dormir pronto. Pero si algo tiene que cambiar, que sea por esto”.

Y ha cerrado con una frase que resume su experiencia como danzante: “La ilusión no solo se mantiene, sino que aumenta”.
Por su parte, el mayoral de los Danzantes se ha mostrado muy satisfecho con el trabajo del grupo y el calor del público que los ha arropado y acompañado con palmas en distintos momentos del ensayo. "Vamos preparados, los he visto a todos muy bien, con mucha ilusión y muchas ganas", ha señalado.
San Emeterio, que ha reconocido sentirse "algo nervioso, pero bien", ha destacado las ganas compartidas por todos los componentes de la agrupación de volver a bailar el próximo 10 de agosto ante la basílica, en la actuación más esperadas del calendario laurentino. Como en el ensayo, ha subrayado que cada paso y cada compás llevarán consigo la memoria y la presencia de Mariano Claver y Fernando Esperanza.