Belleza y verdad. Cuando Pablo Gracia narra, cuando Elenco canta y baila, cuando Javier Badules interpreta sus propias creaciones, dotado como nadie en la faceta, el público ora enmudece, ora responde con júbilo. Cuando Elenco Aragonés está sobre el escenario, puede discurrir cualquier acontecimiento, pero siempre está impregnado de un fulgor especial, único, auténtico.
La actuación de la noche del viernes en el Paseo Carlos Vidal del Parque Miguel Servet ha sido todo un editorial. Una voz en audio, conocida, sobrecoge al respetable con un resumen de la covid, los miedos, los muertos, las fiestas de San Lorenzo que se suspenden, una cierta desesperanza y desesperación. Javier Badules acompaña este relato triste con un solo de guitarra. Las mujeres salen a cantar de luto riguroso y suenan las gargantas un estilo de jota por todos los que se han ido entre adioses compartidos. Un homenaje sentido. Nadie dijo que la jota sólo consistiera en reír y sonreír. También llora.
Tiempo pasado sí mueve molino. No se detiene, suenan las aspas de la ilusión. Elenco Aragonés recrea las faenas del campo con el Pasaje de los segadores de la zarzuela La Rosa del Azafrán de Guerrero. Todos los chicos vestidos de segadores en una estampa preciosa, con los utensilios para la siega, con las horcas, con las hoces. Y transcurren los meses, y resuena la oda a Las Oliveras, a esas labores de invierno.
Un estreno de Elenco Aragonés, la Jota de Sarasate (no hay navarro que no conozca la pieza "Gayarre con su garganta, con el violín Sarasate"), con coreografía cedida por José Miguel Pamplona del grupo Baluarte, y vestuario adaptado al modo foral.

La temperatura, tórrida, sube si cabe con La Bruja de Ruperto Chapí. Y no cabe más emoción hasta que el más difícil imposible lo protagoniza Javier Badules con un homenaje a San Lorenzo de autor, en una digresión musical la jota al santo. De tan feliz alumbramiento, a la adaptación con la música de Somos de Labordeta, concebida y protagonizada por Pablo Gracia: "Quiero olvidar mi recuerdo. Que nos cortan las alas de volar. Mirar hacia la normalidad y la esperanza".
El dos veces Premio Extraordinario del Pilar retoma la batuta de su instrumentación, de su voz y de su presencia que llena el escenario (no necesita volumen). La pieza "Elenco a la jota" de Javier Badules. Darle a la jota lo que se merece desde los grupos, desde los joteros. Contagiar el único virus aceptable, el del amor al folclore, el del respeto a la cultura tradicional.
La jota no sólo tiene que recordar lo que hemos pasado y mirar hacia delante. Los cantadores traen "La jota de mi balcón", "Mi mañica", los pasodobles recorren el paseo y llegan hasta el cielo. Y, en plena reivindicación, la romanza Soy de Aragón con Javier Badules.
Y el público, que exprime sus fuerzas para ovacionar, sale sonriente porque en el Miguel Servet se ha gozado de una lección de vida. Con sus negros y sus blancos, con sus grises, con sus voces graves y las creaciones agudas. Porque Elenco Aragonés tiene escuela. Y se nota. Matrícula de honor.
