Estirpe de Aragonia, recital de identidad, nobleza y pasión a través de la jota en Huesca

El veterano grupo escenifica la diversidad de Aragón y las raíces con recuerdo emocional a Fidel Seral, Carlos Vidal y Labordeta

13 de Agosto de 2026
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La Gran Jota de la Dolores, colofón del concierto de Estirpe de Aragonia

"Somos, como esos viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar". La voz de Antonio Labordeta era el fondo de las palabras de la locución que presentaba la actuación de Estirpe de Aragonia en el parque el día del ecuador de las fiestas de San Lorenzo. "Somos igual que nuestra tierra, suaves como la arcilla duros del roquedal". El recital, que partía de la premisa de que las canciones tienen el poder de parar el tiempo, se iba a impregnar de identidad. "Vamos a hacer con el futuro un canto a la esperanza y poder encontrar tiempos cubiertos con las manos los rostros y los labios que sueñan libertad".

El hilo conductor iba a ser variado, con voces femeninas y masculinas, con acentos aragoneses y desde allende los mares. Una reivindicación de la diversidad que abate cualquier frontera, porque Aragón es Huesca, es Zaragoza y es Teruel, y en las tres provincias nacieron las jotas en los pueblos y en las plazas, en los campos y en las fiestas. La jota de baile "Traspunteao, Ansó, Aso de Sobremonte" era el origen de todo en el Pirineo, en Ansó, en el Sobremonte, con dances alegres y letras entre ingenuas y pícaras.

El futuro, Julia Barlés y Alejandro Elbaile, apunta a grandes cantadores con piezas como "No sólo se crian coles" y "La caja de mi vihuela". Los Atarés, Lorenzo y Clara, se iban al campo, a L'Arbesa, para cosechar buenos frutos. El canto grupal de La Mazurca de Sinués cerraba jubilosa la primera parte. 

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Mientras haya una voz que cante una copla y tañedores que hagan sonar la guitarra o el laud, Aragón perpetuará la jota y hoy el folclore sigue más vivo que nunca. Recuerdo a Fidel Seral, que impregnó con su huella la personalidad del folclore en Huesca con esa trinidad de "respeto, autenticiad y emoción". Remembranza de Carlos Vidal en su paseo, el fundador de Estirpe de Aragonia. "La tradición no vive en el pasado, sino en quienes la aprenden y la enseñan". E irrumpía coralmente la Jota de Huesca, delicada y poderosa.

Para predicar con el cante, Ixeya Guallar interpretaa Las Fronteras y dos piezas emblemáticas seguían: En el alto el Pirineo por Óscar Bernet y la exigente Las Águilas de Aragón por Carmen Gavín.

LA TIERRA DE LOS AMANTES

Poniendo en la jota la práctica a la prédica de la diversidad, asume Estirpe de Aragonia que cada tierra tiene una forma de cambiar, sea Huesca, sea Zaragoza, sea Teruel, "pero nunca cambia el sentimiento ni la esencia de los pueblos". Tres provincias, tres comarcas y cientos de pueblos.

Enlace directo con Teruel a través primero del Bolero del Maestrazgo. Al grupo de baile le seguía la proclamación de "Los amantes de Teruel" de Clara Atarés, Domingo Gavín refrescaba con las aguas benéficas de "El Río Martín" y Marta Val hacía apología de Teruel con la canción de título homónimo.

La Jota y Fandango de Rubielos de Mora, manifestación de una forma de entender el folclore, daba pie a otro bloque intergeneracional para uniformar y eternizar el concepto del amor en la jota. Natalia Sistac interpretaba "A coger el azafrán" y el dúo Carmen Gavín-María Caudevilla ponía a cantar al público con "La Palomica".

La Gran Jota de la Dolores
La Gran Jota de la Dolores

El interludio de la Rondalla, que le otorgaba protagonismo mucho más allá del acompañamiento todo el concierto, era muy aplaudido con sus toques de "Viva la jota".

Nuevo capítulo, esta vez para proclamar, como hiciera Josep Pla con la gastronomía en el plato, que el folclore pone la voz al paisaje. "No escuchamos música, sino Aragón, es dar voz al alma de esta tierra". Jota de Zaragoza bailada y la temperatura subía porque nada podía eclipsar la actuación. Lo llevan por la ribera con Lorenzo Atarés y A preguntarle al romero de Natalia Sistac y Marta Val abrían el turno de voces. María Caudevilla aparecía poderosa para todo un himno, "La Magallonera". Javier Abad echaba el resto de la emoción con "Soy de Aragón". Y Andrea Mora, sutil, cantaba Así Huele mi Tierra dejando aromas de tomillo, romero, espliego y todas las plantas de nuestra naturaleza.

Aragón, concluía la presentación, es "cuna de grandes aventureros", y porque sabe lo que es mandar a sus hijos por esos mundos, también "acogedor y amable" porque rezuma "nobleza y pasión. Aragón despierta mi corazón".

En todo el cancionero relacionado con nuestra tierra, seduce y levanta las alas la Gran Jota de la Dolores, siempre interpretada con exhibición de pulmones y gargantas en el canto y entusiasmo en el baile, porque Aragón es la más famosa de España ya que aquí se halla la virgen y aquí se canta la jota. Y así, en lo más alto, con los bravos que tanto se están escuchando en el ciclo jotero laurentino, fue la despedida: ¡Que viva la jota, que viva Aragón!