Inspirándose en el aforismo graciano de que lo bueno, si breve, dos veces bueno, el párroco de la Encarnación, José María Arnal, ha entendido que el calor atmosférico en el Santuario de Loreto demandaba una homilía breve pero intensa, serena pero esclarecedora, reflexiva y didáctica. Al Evangelio según San Mateo sobre la multiplicación de los panes y los peces, ha atribuido las lecciones de que San Lorenzo se fiaba de las matemáticas del Señor, que no son las convencionales, y de que Huesca se fía de nuestro patrón.
El templo tenía este mediodía esa luz inspiradora bajo la que se congrega la cofradía organizadora, la de Loreto y san Lorenzo, acompañada de las hermanas de la Real Cofradía de San Lorenzo y la del Santo Cristo de los Milagros y San Lorenzo. Le han acompañado las resplandecientes mairalesas mayores e infantiles, el mainate y diecisiete concejales del Ayuntamiento (PP, PSOE y el adscrito Laborda) presididos por la alcaldesa, Lorena Orduna. Multitud de feligreses mecidos por el portento vocal y musical de la Coral de Santo Domingo dirigida por Laura Luque.
En el exterior, esperando su momento, las cestas con productos frescos que iban a ser ofrecidos por el consistorio, por las peñas, por los barrios, por los municipios incorporados, por la Agrupación de Danzantes, por la Asociación Cuna de San Lorenzo y las tres cofradías aludidas. En las Lecturas y el orden del acto, el prior, Santiago Pardo, la de San Lorenzo, Carmen Urzola, y el representante del Santo Cristo, José Antonio Lorés.
En la homilía, José María Arnal se ha apoyado en el pasaje evangélico de la multiplicación de esos escasos cinco panes y dos peces como único condumio para cinco mil personas. Y la orden de Jesucristo, firme y convencido: "Dadles de comer". El sacerdote ha afirmado que el Cristo tenía "confianza en que las matemáticas de Dios no son las mías. Es fiarme de él. Y San Lorenzo se fía". Ha recordado que nuestros dos patrones, Lorenzo y Vicente, fueron diáconos y se preocuparon de "cuidar de los más pobres, de lo que hoy llamamos vulnerables". También ha aludido a las zozobras de Santa Teresa de Calcuta por las noches, cuando no sabía qué tendría para alimentar a quienes le seguían... "pero se fiaba de Él"... y Dios proveía.
Más allá del aspecto milagroso, el párroco de la Encarnación ha demandado una actitud activa. "Pido a San Lorenzo que cada uno de nosotros pongamos lo nuestro. Un grano no hace granero, pero hace al compañero. La comunidad de Huesca ha de ser capaz de aportar lo nuestro, sin racanería".

Arnal ha calificado a Dios del "mejor ministro de Hacienda del mundo, porque nos ama hasta el extremo y en ese amor nos entrega todo aunque aparente no tenga suficiente. Siempre tenemos algo que aportar y vamos a traer a San Lorenzo con nuestras peticiones y nuestra ofrenda" todo lo que podamos dar. Ha recordado cómo el pueblo de Huesca ha sido generoso en situaciones críticas como la dana en Valencia y Castilla-La Marncha, en los incendios o en Adamuz. Y ha concluido con una sentencia: "Cuando cada uno aporta lo suyo, se funciona".
Tras la homilía, uno de los momentos más simbólicos y emocionantes del Homenaje a la Cuna de San Lorenzo. Los concejales Ricardo Oliván y Nuria Mur han comenzado el desfile de cestas de frutos, flores y albahaca de Huesca a su Santo. Les han seguido, con la figura imprescindible de las mairalesas, las peñas (Alegría Laurentina, Zoiti, La Parrilla, Los que Faltaban, 10 d'Agosto y Los 30 por este orden), los barrios y los municipios incorporados, la Agrupación de Danzantes, la Asociación Cuna de San Lorenzo y las tres cofradías: Santo Cristo de los Milagros, San Lorenzo y Loreto.

A la Comunión, le ha sucedido esa interpretación tan esperada del Himno de San Lorenzo por la Coral Santo Domingo, cuatro minutos y medio de profunda y vibrante devoción laurentina por unos sones que se instalan en los corazones laurentinos de los oscenses como un momento único.
Era ya el colofón con la fotografía de rigor con las mairalesas, el consistorio y los representantes de las cofradías, los Danzantes y Cuna de San Lorenzo. Fuera, esperaba nuevamente la Coral junto a la portada del Santuario en el que el sábado, como es costumbre inveterada, habían colocado la pañoleta ese grupo dirigido por Félix Batalla y Carlos Jalle que acuden anualmente a una cita ineludible. Las voces han prolongado su ímpetu para cantar el Himno a Loreto, culminado con un aplauso general de los concurrentes. A esas horas, las mairalesas ya estaban bajo las carpas repartiendo pan de San Lorenzo y agua. Todo eran sonrisas, saludos, parabienes y abrazos. San Lorenzo está a la vuelta de la esquina y, si cada uno aportamos lo nuestro, "funcionará". Seguro.