Los vivas a San Lorenzo, cuando el busto del santo era cuidadosamente apeado de la peana, con una pulcritud extraordinaria, auguraban una hermosa Misa de Pontifical en la Basílica, donde la Procesión se ha ido integrando poco a poco hasta rebosar el templo en el que la coral ha puesto los acordes para que los sacerdotes, presididos por el obispo Julián Ruiz Martorell, dispusieran todo para una celebración solemne, serenamente apoteósica.
Desbordando ampliamente el aforo de los Bancos de la Basílica, los feligreses han querido honrar la figura del santo patrón con sus mejores galas. Ahí estaban los alcaldes de Huesca y Tarbes, Lorena Orduna y Gerard Tremege, autoridades como el subdelegado del Gobierno, Carlos Campo, y la delegada terrtorial de la DGA, Carmen Luesma, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, la Real Cofradía de San Lorenzo, y la de Loreto, y otras cofradías de la ciudad que no pueden faltar, porque no quieren, a uno de los grandes acontecimientos litúrgicos del año.
Entre ellos han pasado, briosos, los danzantes, en el tramo que probablemente más les emociona de todo San Lorenzo, la irrupción en la basílica y la llegada hasta el altar mayor para danzar con una mirada, o las dos, puesta en el busto y en la capilla del patrón de Huesca.
El obispo de Huesca, Julián Ruiz Martorell, ha afirmado que la tradición de nuestra ciudad aloja sus raíces en el testimonio de San Lorenzo, diácono y mártir, "nacido en Huesca, que vivió, sufrió y murió bajo el signo de Jesucristo". Llega hasta nosotros a través de los siglos "la gran voz de un joven, de un testigo, San Lorenzo. Sentimos que su historia es nuestra historia". Dio gracias en medio de una gran persecución. Encontró en la misericordia de Dios frente al padecimiento en medio del acoso y la agresión, de una "situación angustiosa y dolorosa", con la vida tocando el abismo.
Ha asegurado que "San Lorenzo es el representante de una esperanza. Nos propone su ejemplo, testimonio y martirio... Nos manifiesta la verdad perdida". Celebrar a San Lorenzo con la herramienta de la fe se basa también en la vida fecunda del santo en actitudes, en gestos, en valores, ha agregado el obispo. "El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, tacañamente cosechará", ha parafraseado a San Pablo. "Y San Lorenzo ha sembrado generosamente". Pero, ha concluido, cuando sembramos no hemos de buscar recompensa ni favor, porque en la propia siembra está la virtud.
En la Basílica, donde los abanicos volaban sin cesar para combatir la infernal temperatura, cada feligrés ha suscrito un compromiso con San Lorenzo y la ciudad. En una fecha, el 10 de agosto de 2023, que no es un año más, sino para la historia de Huesca.