Padre Pedro en la Pontifical: "San Lorenzo es un punto de unión para todos los oscenses"

El obispo de Huesca asegura que el patrón es "un buen ejemplo" para los tiempos que vivimos

10 de Agosto de 2026
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Misa Pontifical, los Danzantes y el obispo: "San Lorenzo es un punto de unión de todos los oscenses"

La Misa Pontifical ha revestido toda la solemnidad que merece el patrón, el santo, el mártir, con el Himno Nacional por vez primera en la llegada de la peana, el traslado hasta el altar por la priora y vicepriora de la Real Cofradía de San Lorenzo, Carmen Urzola y Juncal Guirao, con el oficio de la Eucaristía por el obispo Pedro Aguado Cuesta, acompañado del de Málaga, José Antonio Satué, y otros sacerdotes de la Diócesis.

La entrada desde la procesión ha resultado tan emocionante como siempre lo es y tan caótica en lo exterior como sucede en los últimos años, con una cierta mejora por las decisiones de la Real Cofradía, los danzantes y la Banda de Música que han irrumpido ante el altar apoteósicamente pero han salido conforme llegaban por la puerta lateral de la Basílica para evitar colapsos.

Todos los que se agolpan en la reja como quien espera a la figura del rock o -pongamos- a los danzantes buscando un espacio privilegiado en territorio sacro han tomado las de Villadiego por el mismo lateral y ha quedado expedita la Basílica para los feligreses. Aspectos que se pueden y deben optimizar. Todos caben en una iglesia, pero siempre dentro de un decoro.

Han tomado su asiento las autoridades, encabezadas por la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, junto al regidor de Tarbes, Pascal Claverie, la vicepresidenta del Gobierno de Aragón, Mar Vaquero, la consejera de Agricultura, Arancha Simón, las diputadas al Congreso Ana Alós y Begoña Nasarre, diputados autonómicos como Gerardo Oliván y Fernando Sabés, la vicepresidenta de la DPH Celsa Rufas -también Ricardo Oliván, en su doble condición de teniente de alcalde de Huesca, representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y miembros de distintas cofradías.

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El aspecto del templo impresionaba allí donde se miraba, con los bancos rebosantes y multitud de ciudadanos de pie. La priora de la Real Cofradía, Carmen Urzola, ha abierto la Pontifical con un recuerdo de la figura de San Lorenzo, diácono de la Iglesia de Roma que predicó el Evangelio, celebró la Eucaristía y atendió con amor a los pobres con las limosnas de la comunidad cristiana. Murió martirizado en una parrilla en el año 258. "También nosotros estamos llamados" a vivir "amando a Dios y sirviendo a los hombres".

La Eucaristía ha intercalado momentos de profundidad armónica con el coro de la Coral Oscense, coro Ars Musicae y coro Ars Nova. Dirigidos por Elisa Betrán, y acompañados al órgano por Rubén Justes, cuyo Kirie Eleison del principio ha sido imponente.

Carmen Urzola y Juncal Guirao con el busto del santo
Carmen Urzola y Juncal Guirao con el busto del santo

EL EVANGELIO COMO VERDAD

El obispo de Huesca, Pedro Aguado, ha felicitado a los oscenses en la celebración de San Lorenzo, "en su honor celebramos las fiestas, en su honor procesionamos por las calles de Huesca, en su honor celebramos la Eucaristía".

Ha desvelado que, en la preparación de la homilía, se hizo una pregunta: "Si San Lorenzo nos visitara hoy, y estuviera en esta su ciudad, en esta tierra que le vio nacer y en la que vivió sus primeros años su fe buscadora, su amor por Jesucristo, su búsqueda vocacional, ¿qué nos diría? Y llegué a una conclusión: San Lorenzo, si estuviese aquí hoy, haría lo que hay que hacer, proclamar el Evangelio, es decir, anunciar el reino de Dios y su justicia, que es a lo que vino a hacer Jesucristo y es a lo que dedicó su vida".

El Padre Pedro ha estructurado, como es habitual, su alocución trinitariamente. En primer lugar, el Evangelio. "La primera obligación del obispo, aprendiendo del diácono Lorenzo, es anunciar el Evangelio de Jesucristo". "Hermanos, hermanas, hay un Dios. Un Dios que acompaña y perdona, un Dios de misericordia y justicia. Un Dios de amor. Hay un Dios al que te puedes acercar con confianza, un Dios cuyo rostro es el de Cristo, un Dios que apuesta por cada uno de nosotros. Un Dios que no es de guerras, sino de paz; un Dios que no es de venganza, sino de perdón; un Dios que dice que su gloria es la vida del hombre, un Dios que escucha la oración de los niños y las niñas", que está "con los que sufren. Un Dios que nos sorprende", ha agregado el obispo.

Ha asegurado el prelado que Dios "sigue esperándonos" como el padre de la parábola cuyo hijo se había marchado de casa. "No hay mejor noticia que esta: todos nos podemos acercar a ese Dios y descubrirle". "Nosotros no tenemos todas las respuestas ni somos la explicación de todo lo que vivimos o deseamos, porque hay un Dios que es más grande que tú y yo. Jesucristo es camino, verdad y vida".

Ha recordado el encuentro con Cristo que vivió San Lorenzo. "Esa fue su experiencia. El corazón humano tiene nostalgia de infinitud, de plenitud, de respuestas, de sentido. Esto ha sido así desde el primer momento de la historia de la humanidad". Ha recordado el pasaje de los discípulos de Juan el Bautista en que preguntaron: "Maestro, ¿eres tú el que tenía que venir o tenemos que seguir esperando? Y la respuesta de Jesús fue impresionante: Id y decidle a Juan que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan libres y a los pobres se les anuncia la buena noticia de la salvación". El amor al pobre y a los necesitados "es el Evangelio, es lo que Cristo vino a anunciar, lo que llevó a Lorenzo al martirio, y esto es lo que necesitamos en nuestro mundo, en nuestra sociedad y en nuestra iglesia".

Los dos obispos en la procesión
Los dos obispos en la procesión

De ahí que, cuando fue inquirido Jesucristo sobre el principal mandamiento, respondió con dos: uno, "amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente, con toda fuerza, y al prójimo como a ti mismo", agregaba el obispo, que atribuía al Evangelio ser "tan maravillso como comprometedor, tan portador de paz como de inquietud, tan pleno de respuestas como de preguntas nuevas, porque el Evangelio supone vivir, caminar, no suponer que hacemos todo lo que podemos". Un camino buscador de verdad y portador de vida, "y esta es la razón por la que Lorenzo se ordenó diácono, por la que sirvió en Roma a la Iglesia, por la que trabajó incansablemente junto al Papa Sixto y por la que acabó en una parrilla, dando comienzo a una nueva historia que nosotros acogemos y tratamos de celebrar y vivir".

SAN LORENZO

Ha estimado Pedro Aguado Cuesta que es importante remembrar la figura de San Lorenzo, donde fue uno de los siete diáconos de Roma y martirizado en el año 258. Cuando en el año anterior Sixto fue nombrado Papa, Lorenzo fue ordenado diácono encargado de administrar los bienes de la Iglesia y cuidar a los más pobres. En la persecución del emperador Valeriano, muchos cristianos fueron privados de sus bienes y enviados al exilio. Sixto fue decapitado el 6 de agosto. El prefecto de Roma le pidió a Lorenzo que le entregara las riquezas de la Iglesia. Lorenzo pidió tres días en los que distribuyó la mayor cantidad de propiedades entre los pobres. Al tercer día, presentó a los pobres, discapacidtados, ciegos, leprosos y menesterosos, y dijo: "Estos son los verdaderos tesoros de la Iglesia". Como represalia, fue quemado vivo San Lorenzo.

Los obispos durante la Eucaristía
Los obispos durante la Eucaristía

Ha abundado en que el ejemplo de San Lorenzo "es una ayuda muy buena para los momentos actuales en los que nos sentimos especialmente próximos a quienes más sufren, a quienes viven la soledad, el desgarro, la inestabilidad laboral y económica, el drama de la falta de trabajo, el dolor de la enfermedad, la ausencia de vivienda, las puertas cerradas en su camino por conseguir una vida mejor, la falta de horizontes. Los pobres, tesoros de la Iglesia, y este es uno de los grandes mensajes que de modo sencillo y eficaz recibimos de San Lorenzo. Tratemos de comprenderlo" desde las claves del corazón humano. "Recordar significa en latín literarlemente pasar por el corazón". "El amor no es teórico, es humano, es real", ha concluido.

LAS FIESTAS

El obispo ha saludado a continuación en francés a la representación de Tarbes para contextualizar la figura de San Lorenzo.

A todos, ha deseado "alegría, paz, encuentro de amigos y de familias, os deseo todo bien a quienes nos visitáis. Sentíos en casa, en vuestra ciudad. Os deseo que las viváis con respeto, con su sentido de fiesta y unidad. En una sociedad como la nuestra en la que hay tantas mañanas de cansancio, nos viene muy bien disfrutar de algo que nos une, y no hay ninguna duda de que San Lorenzo es un punto de unión para todos los oscenses".

Pedro Aguado Cuesta ha incidido en que es justo recordar a todas las personas que trabajan "discurran en paz, seguridad y armonía, junto con las autoridades de nuestra ciudad". Ha enumerado todas las profesiones que redoblan sus esfuerzos en las fiestas, "una lista infinita que hacen todo lo que pueden, muchas mujeres y hombres que entregan todo su talento poniéndolos a disposición de todos".

Ha concluido la homilía recordando la oración con la que ha empezado la Pontifical: "Señor, Dios nuestro, encendido en tu amor, San Lorenzo se mantuvo fiel, a tu servicio, y alcanzó la gloria del martirio. Concédenos, por su intercesión, amar lo que él amó y practicar sinceramente lo que nos enseñó. Amén".

Después de la Misa Pontifical, ha vuelto a sonar el Himno Nacional en expresión de gozo, de armonía y de unidad.