Al rico almuerzo: Huesca, la ciudad con más huevos del mundo

Miles de jóvenes se lanzan desde el punto de la mañana a acumular fuerzas y poner la animación en lo más alto

Javier García Antón y Myriam Martínez
09 de Agosto de 2026
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Almuerzo de San Lorenzo. Foto Javier García Antón
Almuerzo de San Lorenzo. Foto Javier García Antón

En Huesca, después de la tempestad, no llega la calma. Es hora de echarle huevos... al plato. Sentarse, almorzar en condiciones para tomar fuerzas ante la mejor semana del año de las mejores fiestas del planeta Tierra.

Desde el punto de la mañana, los jóvenes han aprovechado que todavía queda algún resquicio de frescura después de la tormenta del sábado para ocupar sus mesas y sus sillas, esas que han reservado desde hace meses, muchos meses. Así, las calles no son calles, sino un comedor multitudinario, como sucede desde hace décadas. Como, con distintos usos, ha sido costumbre en la ciudad desde hace siglos, en que la fiesta se vive al aire libre.

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Largas filas en la acera de mesas prolongadas, los jóvenes saludándose, abrazos, besos. Unos se sientan, otros se levantan, porque están nerviosos porque San Lorenzo los está llamando insistentemente. Sólo hay algo que les hace calmar la inquietud: salen ya los primeros platos al centro, ese tomate rosa, esa cebolla dulce, esas aceitunas matadas tan aragonesas.

Conversan, más bien gritan, porque la excitación va por encima de la serenidad. Ya llegarán tiempos más tranquilos. A los que son de fuera, les preguntan qué tal les va la vida, igual que éstos inquieren sobre cómo va por Huesca. Bien, pero dentro de tres horas largas mucho mejor, cuando Valeria Corrales dispare el cohete.

Salen algunos platos de jamón, conocido como la mejor tapa del universo. Y, de repente, con las camareras y camareros perfectamente acicalados para la ocasión, surgen los reyes de la casa: los huevos. En séquito, longaniza por aquí, chorizo por allá o si se precia panceta.

Almuerzo de San Lorenzo. Foto Myriam Martínez
Almuerzo de San Lorenzo. Foto Myriam Martínez

Son aplaudidos y vitoreados, quizás porque la animación va subiendo de grado. Caras de satisfacción. Cumplidos y cumplimentados Ahora sí, ahora ya es San Lorenzo. Luego, se sumarán los de los segundos turnos, más talluditos pero con la misma motivación.

Para algunas cuadrillas, además, el almuerzo de San Lorenzo es la cita que permite reunir a todos los amigos al menos una vez al año. Un grupo de 41 jóvenes ha llegado a las 8:30 al Bar Rigones para compartir una mesa con platos combinados de huevos, patatas y demás viandas antes de subir hacia el centro. Entre ellos estaban Iker Badia y Sergio Sanz, que resumían el plan con sencillez: estar con los amigos de siempre, almorzar, beber y disfrutar juntos de la jornada.

La procedencia tampoco importa cuando llega el día señalado. Alejandro explicaba que su cuadrilla repite cada año el encuentro en el mismo establecimiento y que sus integrantes han llegado desde distintos lugares, entre ellos Austria y Torres de Montes, para compartir estas primeras horas de fiesta. El almuerzo se convierte así en un punto de reencuentro para quienes durante el resto del año viven lejos.

Jaime tenía claro el objetivo de la jornada: disfrutar de “el mejor día del año”, comprobar que el vino “pinta mejor que el año pasado” y, sobre todo, que no les cayese agua y “dar mucha vergüenza ajena”.

Almuerzo de San Lorenzo. Foto A. Mora
Almuerzo de San Lorenzo. Foto A. Mora

En el Berlín, Íñigo se había reunido también con los amigos de siempre para subir después al cohete, con las ganas acumuladas durante todo el año. Aitana reconocía que apenas había dormido por los nervios ante unas fiestas que esperaba con especial ilusión.

La cuadrilla había hecho honor a la tradición con un almuerzo de huevos fritos con longaniza antes de lanzarse a disfrutar de San Lorenzo. Porque detrás de cada plato servido, de cada brindis y de cada mesa reservada con meses de antelación hay también una historia de amistad y reencuentro.

El almuerzo no es solo el combustible de la fiesta: es la primera gran cita de las cuadrillas, el momento en que todos vuelven a estar juntos antes de que Huesca se entregue por completo a San Lorenzo. Hay que felicitarse las fiestas en la ciudad, hoy, con más huevos del mundo.