Roldán del Alto Aragón homenajea con sus jotas a seis figuras de Huesca

El grupo dedicó parte de su repertorio a Ramiro I, Fermín Arrudi, el Cucaracha, Pedro Lafuente, Eugenio Monesma y Carlos Saura

Mercedes Manterola y Myriam Martínez
14 de Agosto de 2026
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Roldán del Alto Aragón homenajea con sus jotas a seis figuras de Huesca. Foto Myriam Martínez
Roldán del Alto Aragón homenajea con sus jotas a seis figuras de Huesca. Foto Myriam Martínez

Hay muchas formas de contar una tierra y Roldán del Alto Aragón eligió este jueves la suya: ponerle voz, música y nombres propios. El grupo llenó de jota el Parque Miguel Servet ante un público numeroso que siguió y disfrutó de una actuación concebida como un homenaje a seis figuras de Huesca y su provincia: Ramiro I el Monje, Fermín Arrudi, Mariano Gabín, el bandido Cucaracha, Pedro Lafuente, Eugenio Monesma y Carlos Saura. Seis nombres de épocas muy distintas, unidos por su relación con un territorio que ha querido reconocerlos a través de composiciones creadas expresamente para la ocasión.

La propuesta partió de una premisa sencilla y, a la vez, ambiciosa: escoger seis personas entre la enorme nómina de protagonistas que ha dado Huesca y el Alto Aragón. El grupo quería abarcar diferentes épocas y lugares de la provincia y de la ciudad, aunque fuera de manera necesariamente breve, y decidió que fueran estos seis quienes protagonizaran el particular homenaje. No se trataba de establecer una clasificación ni de agotar una lista de nombres ilustres, sino de detenerse en seis trayectorias que, por motivos muy diferentes, merecían ser llevadas a la jota.

José Luis Urbén presentó la actuación y fue dando paso a un repertorio en el que cada personaje tuvo su propia composición. El resultado permitió alternar la música con pequeñas pinceladas biográficas, de modo que el público pudiera reconocer a figuras sobradamente conocidas en Huesca y descubrir, al mismo tiempo, algunos aspectos singulares de sus vidas.

El recorrido comenzó muchos siglos atrás, con Ramiro I el Monje, rey de Aragón entre 1134 y 1137. Tras la muerte sin descendencia de su hermano Alfonso I el Batallador, quien hasta entonces había ocupado el trono, Ramiro tuvo que abandonar su condición de obispo para asumir la corona y garantizar la continuidad dinástica. De su matrimonio nació Petronila, cuyo enlace posterior con Ramón Berenguer IV resultó decisivo para el origen de la Corona de Aragón. Después de cumplir aquella responsabilidad, Ramiro regresó a la vida monástica en San Pedro el Viejo de Huesca, mientras su figura quedaba asociada también a la legendaria Campana de Huesca. Lucía Claver puso voz a la jota dedicada al monarca: “Nos creó Ramiro el monje / La corona de Aragón / Y aquí en Huesca una campana / Que zanjó una rebelión”.

De la Edad Media, Roldán del Alto Aragón saltó hasta el valle de Tena para recordar a Fermín Arrudi, el gigante de Sallent. Nacido en Sallent de Gállego en 1870, alcanzó los 2,29 metros de altura y aquella singularidad física le permitió recorrer distintos países de Europa y América. También estuvo en la Exposición Universal de París de 1900. Pero Arrudi fue mucho más que el hombre de extraordinaria estatura que despertaba curiosidad allí donde acudía: tocaba la bandurria, el violín y el acordeón. Lourdes Urbén interpretó la jota dedicada a este personaje del valle de Tena: “La Val de Tena en el mundo / Todos conocieron bien / Gracias a Fermín Arrudi / El gigante de Sallént”.

El tercer homenaje condujo al público hasta Alcubierre, donde nació Mariano Gabín, más conocido como el bandido Cucaracha. Tras sus enfrentamientos con las autoridades locales y la Guardia Civil, se adentró en el bandolerismo y terminó convertido en uno de los personajes más populares de la tradición aragonesa. Su figura quedó ligada al mito del Robin Hood aragonés por el supuesto reparto de parte de sus botines entre familias campesinas necesitadas. Su partida actuó durante años en la sierra de Alcubierre, hasta que fue emboscada y abatida en Lanaja en 1875. José Luis Urbén cantó la jota que recuperó su dimensión legendaria: “En el pueblo de Lanaja / Cortaron su buena racha / Pero fue y aún es leyenda / El bandido Cucaracha”.

La mirada regresó después a Huesca con Pedro Lafuente, escritor, etnógrafo, locutor y divulgador que dedicó su trayectoria al estudio y difusión de la cultura popular altoaragonesa. Su trabajo dejó una huella especialmente profunda en el conocimiento del folclore, la indumentaria, los dichos y las costumbres de la provincia, además de una importante labor desde la radio local. Carlos Solans fue quien interpretó la composición dedicada al investigador y divulgador oscense: “Esta jota dedicada / Y el cariño más sincero / Por todo lo que nos dio / Pedro Lafuente el botero”.

La quinta figura elegida pertenece a una generación más cercana y ha hecho de la conservación audiovisual de la cultura tradicional una parte esencial de su trayectoria. Eugenio Monesma, realizador de cine documental, etnógrafo y fotógrafo oscense, ha dedicado décadas a recoger oficios, fiestas populares, artesanía, agricultura tradicional y formas de vida que en muchos casos han desaparecido o se encuentran en retroceso. Su trabajo ha permitido que ese patrimonio llegue a públicos muy diversos. Víctor Jiménez puso voz a la jota que Roldán le dedicó: “Divulga oficios perdidos / Fiestas folclore y gremios / Qué orgullo que sea de Huesca / Eugenio Monesma un genio”.

El recorrido terminó con Carlos Saura, cineasta, fotógrafo y escritor oscense, nacido en 1932 y fallecido en 2023. Su carrera lo convirtió en uno de los directores españoles de mayor proyección internacional y en una figura imprescindible de la cinematografía nacional. Huesca estuvo siempre presente en su biografía y Roldán del Alto Aragón quiso incorporarlo a esta selección de personalidades que han llevado el nombre de la ciudad y de la provincia más allá de sus límites. Cristina Vidal interpretó la jota dedicada al cineasta: “Siempre la ciudad de Huesca / Con orgullo y sentimiento / Recuerda al maestro Saura / Y su innegable talento”.

El homenaje formó parte de un repertorio más amplio en el que Roldán del Alto Aragón volvió a exhibir su conocimiento y dominio del folclore, con jota de Aguas, jota de Huesca, jota de Ta y Te, fandango de Rubielos de Mora, Gigantes y Cabezudos y jota de San Lorenzo, además de las seis composiciones creadas para los protagonistas de la noche.

La respuesta del público acompañó la propuesta. Fueron muchos los oscenses que se acercaron al Parque Miguel Servet y disfrutaron de una actuación que combinó la calidad interpretativa de la formación con una mirada muy vinculada a la ciudad y al territorio. Las jotas dedicadas a cada personaje introdujeron, además, un componente de cercanía que hizo reconocibles las historias y permitió recorrer distintas épocas sin abandonar nunca el lenguaje propio de la tradición.

Con esta actuación, Roldán del Alto Aragón ofreció una de las propuestas más personales de la programación folclórica de San Lorenzo. La formación no se limitó a recuperar un repertorio: buscó en seis vidas concretas motivos para cantar Huesca desde perspectivas muy diferentes. Un rey medieval, un gigante del valle de Tena, un bandolero de los Monegros, un estudioso de las costumbres, un documentalista de la vida tradicional y un cineasta de dimensión internacional encontraron así un mismo escenario y una misma forma de reconocimiento: la jota.