Roldán del Alto Aragón ha vuelto a llevar este domingo la jota a las calles de Huesca con su popular Ronda de los Balcones, una de esas citas que encuentran buena parte de su encanto precisamente en que nada está completamente escrito. La agrupación ha salido a recorrer la ciudad con sus músicos y cantadores, mientras a su paso se iban sumando espectadores, saludos, peticiones y el bullicio propio de una noche de San Lorenzo.
La comitiva ha partido en torno a las 21:00 desde la terraza del Apolo, en la Plaza de Navarra, y ha emprendido un itinerario que ha llevado la música por Concepción Arenal, calle Fatás y Padre Huesca. En este último punto, como ya es habitual, el paso se ha ralentizado ante las terrazas de los establecimientos, convertidas por unos minutos en improvisadas primeras filas de un escenario que no necesita paredes.
El repertorio tampoco estaba encorsetado. Jotas de ronda y jotas de estilo se han sucedido durante el recorrido, al tiempo que el grupo atendía las peticiones que iban surgiendo entre quienes se acercaban a escucharlo. Si alguien reclamaba una pieza y alguno de los integrantes la conocía, podía incorporarse a la noche sin necesidad de figurar en ningún programa.
Sergio Brau, de Roldán del Alto Aragón, explicaba antes de la salida que esa libertad forma parte precisamente de la esencia de la propuesta. La agrupación organiza quiénes acudirán para tocar y cantar, pero a partir de ahí deja que la calle haga su trabajo. "Salimos a rondar y a ver lo que sucede", resumía.
Y lo que ha sucedido ha sido una noche de calles animadas, terrazas llenas y público dispuesto a acompañar el paso de los joteros. La música ha avanzado casi como una corriente, deteniéndose aquí y allá, recogiendo alguna petición y encontrando en cada esquina una nueva audiencia.
Desde Padre Huesca, el recorrido ha continuado hacia la Plaza de San Lorenzo, el Coso Bajo y Santo Domingo, donde estaba previsto concluir antes del comienzo de la Jota de Ronda.