La Ronda al Santo, una de las citas más íntimas de las fiestas, ha reunido a la Agrupación Folclórica Santa Cecilia y a la Asociación Folclórica Estirpe de Aragonia ante la basílica, con la albahaca, la jota y el sentimiento laurentino como hilo de una noche que ha vuelto a cantar al patrón de la ciudad.
Como es tradicional, el acto ha reunido a la Agrupación Folklórica Santa Cecilia y a la Asociación Folclórica Estirpe de Aragonia, que han entonado sus voces y sus jotas ante la puerta de la Basílica, en la primera actuación laurentina de las dos formaciones.
Fiel a su cita desde hace más de 70 años, la jota se ha convertido en rezo en una noche especial para los cecilios, que a las 22:30 horas han salido desde su sede, en la calle Lanuza, en pasacalles por el Coso Bajo hasta llegar a la Plaza de San Lorenzo. El recorrido ha anunciado una actuación concebida desde el primer momento como un encuentro entre la agrupación, el patrón y los oscenses que se han acercado hasta la plaza.
Ya sobre el escenario, los cecilios han dedicado sus estilos a San Lorenzo mediante un repertorio de interpretaciones solistas y dúos, todas ellas concebidas para esta noche de especial significado para la agrupación. Han participado Regina Trigo y Víctor Miranda, en dúo; José Antonio Lacoma, Cristina Laviña, Santiago Conte, Sandra Lamelas, Antonio Pertusa, Gema Borlado, Lorién Bercero, César Conte, Regina Trigo, Úrbez Diarte, María José Puyuelo, Toño Bescós, Inés Español y Víctor Miranda, además del dúo formado por Cristina Laviña y Antonio Pertusa.
El repertorio ha recorrido distintas jotas y estilos hasta llegar a uno de los momentos más esperados de la noche. El broche de la actuación ha sido el baile de la jota de San Lorenzo, interpretada por un cuadro de baile sobre el escenario y por otro situado a sus pies, rodeado por el público. La plaza ha quedado así convertida en un espacio compartido entre quienes bailaban y quienes seguían la actuación desde primera fila.
Tras abandonar la Plaza de San Lorenzo, Santa Cecilia ha continuado la ronda hasta las Cuatro Esquinas, donde ha interpretado L'Arbesa y La Magallonera, en recuerdo, respectivamente, de Pepe Rodrigo y Camila Gracia. La agrupación ha prolongado así una noche en la que la jota ha servido también para mantener viva la memoria de figuras vinculadas a la tradición musical oscense.
La última parada ha sido la iglesia de San Vicente el Real, donde Santa Cecilia ha interpretado la jota de los Labradores y ha bailado la jota de San Vicente a los pies del templo. Con este último gesto, la agrupación ha querido honrar también al segundo patrón de Huesca, cerrando su recorrido nocturno por las calles de la ciudad.

ESTIRPE DE ARAGONIA
El relevo ha correspondido a Estirpe de Aragonia, que ha planteado su Ronda alrededor de San Lorenzo y de los símbolos que identifican a Huesca durante estos días. La agrupación ha comenzado con Las Esbriznadoras Laurentinas, una adaptación de Las Esbriznadoras, obra de Avelino Gómez Latorre, cuya letra ha sido modificada por Roberto Ciria para llevarla al terreno de las fiestas y convertirla en un canto al patrón.
Después han llegado las intervenciones individuales de Julia Barlés, Alejandro Elbaile y Clara Atarés. Julia Barlés ha llevado a la jota el olor de la albahaca y la transformación que San Lorenzo provoca cada año en Huesca; Alejandro Elbaile ha unido el blanco de la indumentaria y el verde de la albahaca al homenaje al patrón, mientras Clara Atarés ha puesto el acento en el recuerdo que los oscenses llevan de San Lorenzo.
La ronda ha continuado con Óscar Bernet, Ixeya Guallart y Lorenzo Atarés. Óscar Bernet ha cantado a la emoción de acudir a la puerta de San Lorenzo para expresar mediante la jota lo que se lleva dentro, e Ixeya Guallart ha reivindicado la fortuna de una ciudad que reúne la parrilla, la albahaca, San Lorenzo y la jota como parte de su identidad.
Lorenzo Atarés, Natalia Sistac y Andrea Mora han protagonizado después uno de los tramos más íntimos de la actuación. Las jotas han adquirido entonces un carácter casi de plegaria. Lorenzo Atarés ha elevado su canto simbólicamente hasta el cielo para que lo escuchara San Lorenzo; Natalia Sistac ha convertido la suya en una petición para que, a través de la jota, su madre pudiera escucharla y cantársela al patrón, y Andrea Mora ha llevado su interpretación hasta las puertas de San Lorenzo, en forma de oración.
El repertorio ha incorporado también un dúo de Natalia Sistac y Marta Val, que han interpretado Los canalenses. La jota ha vuelto a colocar la albahaca en el centro de la escena, como ofrenda de los joteros de Estirpe a San Lorenzo.
Carmen Gavín ha tomado el relevo con Las fronteras, una pieza cuya letra ha evocado el perfume de la albahaca verde, los danzantes, la jota y el fervor del pueblo oscense.
El momento de mayor emoción ha llegado con Marta Val y Lágrima de San Lorenzo, una pieza cuya música y letra fueron compuestas por Natalia Lacasa y que se ha convertido ya en una tradición dentro de la Ronda de Estirpe de Aragonia.
La despedida ha tenido un significado especial. Antes del último canto, Estirpe de Aragonia ha querido reconocer el papel de su rondalla, imprescindible para sus actuaciones, y ha recuperado una tradición nacida tras el fallecimiento de Jorge Martín: cerrar la Ronda con su voz, a través de la jota La albahaca. La agrupación ha animado al público a incorporarse al canto para compartir ese último momento.