Faltaban pocos minutos para que los Danzantes comenzaran a bailar ante la Basílica de San Lorenzo, cuando Ángel Turmo ha echado la rodilla a tierra ante su novia, Sandra Valle, y le ha pedido matrimonio. La sorpresa se ha producido mientras Roberto Ciria ensayaba "S'ha Feito de Nuei", en una escena que ninguno de los presentes esperaba y que ha convertido los instantes previos a uno de los actos más tradicionales de San Lorenzo en una pedida de mano.
La escena había sido cuidadosamente preparada durante los días anteriores. Ángel llevaba el anillo y había elegido deliberadamente el 10 de agosto, una fecha especialmente vinculada a Sandra, que vive con intensidad el día de los Danzantes y las fiestas de San Lorenzo. La pareja, que lleva seis años junta, reside desde hace dos años en Huesca, aunque ambos tienen sus raíces en la Ribagorza: él es de La Puebla de Roda y ella, nacida en Huesca, tiene familia en Castejón de Sos.
Después de la sorpresa, Ángel ha contado a este periódico cómo había urdido la operación y los nervios que había pasado para conseguir que Sandra no sospechara nada. La idea no surgió inicialmente pensando en este 10 de agosto. El año pasado, durante la celebración del 800 aniversario de la ermita de San Lorenzo, la pareja vivió una jornada especialmente emotiva en la que también participaron los Danzantes. A Ángel se le ocurrió entonces que aquel podía ser un buen escenario para pedirle matrimonio.
Sin embargo, descubrió que aquella celebración tenía una periodicidad de cinco años. Fue entonces cuando apareció la alternativa del propio día de San Lorenzo. Se lo comentó a su madre, María Dolores, y ella le planteó que el 10 de agosto podía ser también una fecha perfecta. Ángel hizo suyo el planteamiento y empezó a preparar la sorpresa.
La colaboración de Roberto Ciria ha resultado fundamental. Ángel consiguió su contacto a través de un cofrade y le explicó sus intenciones. Se acordó que la pedida se produciría durante el ensayo que Ciria tenía previsto antes de entrar en directo en Aragón Televisión, para no restar protagonismo al baile de los Danzantes. Además, "S'ha Feito de Nuei" tenía un significado especial para la pareja, por lo que la canción terminó formando parte del plan.
El mecanismo estaba estudiado al detalle. Roberto debía localizar a Ángel entre el público y darle la señal convenida. Cuando levantara la mano y comenzara a sonar la música, el joven sabría que había llegado el momento de ponerse de rodillas.
La mayor dificultad consistía en llegar hasta allí sin despertar sospechas. Ángel había pensado en acudir lo antes posible a la plaza para conseguir un buen sitio y colocarse lo más cerca posible de Roberto. Incluso tuvo que buscar una excusa para convencer a Sandra de que fueran tan pronto, porque, según explicaba después, ella ya se había preguntado por qué quería llegar con tanta antelación si normalmente no acudían a esa hora.

El secreto lo conocían muy pocas personas. Su madre y Roberto Ciria eran sus principales cómplices, mientras Ángel guardaba el resto de los detalles para sí mismo. Ni siquiera había contado la operación a sus amigos, consciente de que cualquier comentario podía echar por tierra la sorpresa.
Los nervios, eso sí, estaban asegurados. Ángel reconoce que ha vivido las horas previas con bastante tensión precisamente porque casi nadie sabía lo que iba a hacer. Aun así, considera que guardar el secreto formaba parte de la gracia de la pedida. "Lo bonito" era precisamente que nadie supiera nada hasta el último momento.
Sandra, además, le había puesto alguna pista en bandeja. Llevaba días insinuándole que quería casarse, pero Ángel había decidido hacerse el despistado. Estaba convencido de que ella no esperaba que el anillo apareciera precisamente allí y, mucho menos, en medio del ensayo previo a los Danzantes.
Ángel tenía clara también la forma de hacerlo. El anillo estaba preparado en su caja y el discurso era tan sencillo como directo: arrodillarse y preguntarle si quería casarse con él. No necesitaba grandes frases para una decisión que, según había explicado a este periódico, tenía tomada desde hacía tiempo.
"Ya lo tengo claro", señala, y se refiere a los seis años de relación. La elección de San Lorenzo añade, además, un componente que para él hacía todavía más especial la pedida: quería encontrar un momento que pudiera convertirse en un recuerdo para toda la vida y que estuviera ligado a algo que Sandra vive con especial intensidad.
Ángel también afrontaba la pedida con una mezcla de seguridad y sentido del humor. Se define como "un poco sinvergüenza" y reconoce que no le daba pudor protagonizar una escena así, aunque sabía que a Sandra quizá así, porque suele hacerle pasar "vergüenza ajena" en otras ocasiones. "Espero que no me mate y me diga que sí", comentaba antes de descubrir el desenlace de una sorpresa que había conseguido mantener en secreto. Y así ha sido. ¡Viva los novios, que seáis muy felices!