Sólo el toro da el triunfo real. Sin toro no hay nada. Victorino Martín regresaba a Huesca trece años después y lo ha hecho por todo lo alto. Con un toro de clase de vuelta al ruedo de nombre Plantavides que le ha caído en suerte a Manuel Escribano, el de Gerena ha abierto la puerta grande por cuarta vez en esta feria, saliendo a hombros junto a Morenito de Aranda, muy asentado y verdadero, y el propio ganadero Victorino.
El legendario hierro ha lidiado una corrida entipada, correcta para una plaza de segunda y con otros dos toros más que han destacado sobre sus hermanos: el primero y el tercero, ambos aplaudidos en el arrastre. Delante, tres expertos en la materia. El Cid, en el que hacía de cuarto, ha marrado con la espada la que hubiera sido sido su segunda oreja de la tarde y se ha tenido que conformar con una vuelta al ruedo.
Hemos tenido que esperar hasta la cuarta y última corrida de a pie para ver toro. La expectación era máxima y los diestros han respondido en una tarde de bochorno en la que un ojo estaba puesto en el terrible incendio que azota ya a San Juan de la Peña. Y es justo reconocer el esfuerzo de la empresa cuando desde hace un tiempo se venía reclamando por parte de un sector del respetable la presencia de encastes diferentes que brinden otro tipo de espectáculo. Tauroemoción lo escuchó y lo tuvo a bien y lo cierto es que la jugada ha salido a pedir de boca. Bien.
Abría la tarde El Cid con una faena de la que se ha apoderado el viento. Delante ha tenido a un toro de mucha clase que bajaba la cabeza y que ha sabido llevar con suavidad, largo. Le ha dado varias grandes tandas por el pitón derecho y pronto se ha dado cuenta que la faena estaba ahí. En ocasiones, la muleta era una bandera por el viento, pero El Cid ha sabido capear el temporal. Al animal le han sobrado los numerosos capotados del inicio de la lidia y la última tanda por la mano izquierda. Pinchazo y estocada que valen una oreja sin apenas petición.
El fallo con el acero malograba el triunfo al sevillano tras una faena a un toro muy interesante en su embestida, con buen tranco cuando lo citaba en largo y que ha brindado a sus compañeros de cartel. El Cid ha logrado ligar por el pitón derecho, pero delante tenía un oponente sin genio y noble. Casi que no parecía un Victorino.
Ha sudado Morenito para salir a hombros después de estar muy superior en su primero de la tarde y algo más discreto en el que cerraba la feria. No por él, sino por un toro bobalicón al que le ha costado mantenerse en pie tras perder las manos casi de manera constante. Sin duda, el más deslucido de la tarde al que le ha ido construyendo la faena. Ni el sol elevababa a un voluntarioso Morenito, que despachaba a la res con una estocada atravesada que valía una oreja y la puerta grande. Catorce años después, el burgalés regresaba a Huesca y lo hacía por la puerta grande. Meritoria tarde.
Mucho más acertado ha estado en su primero, el que hacía de tercero. Un toro con humillación que, por desgracia, se ha llevado una verdadera paliza en el caballo. Morenito ha estado cumbre desde el inicio, ya con el capote recibiendo con una larga cambiada y templando la embestida con verónicas que arrancaban el aplauso del respetable. Ha brindado al público y desde la media distancia lo ha llevado largo, hondo, unos derechazos que calaban en el tendido. Por el pitón izquierdo le ha robado naturales hechos de seda. El toro lo quería por abajo. Pese a la paliza en varas, el Victorino ha aguantado como un verdadero tío hasta el final de la faena. Y ahí ha estado su virtud. Estocada casi entera y oreja. Ovación merecida al toro en el arrastre.
Uno de los nombres propios de la tarde ha sido Manuel Escribano, quien hace dos días se daba un baño de masas en el Ayuntamiento recogiendo la albahaca de plata. El de Gerena se ha llevado uno de los mejores toros del festejo, el quinto, hijo del mítico Cobradiezmos que él mismo indultó en 2016 en Sevilla. Quizás por esa épica y misticismo Plantavides ha sido premiado con la vuelta al ruedo. Acribillado en varas -lo de hoy ha sido de locos-, el Victorino ha ido creciendo a media que tomaba vuelo la faena. Desde los medios lo ha citado para cambiárselo por la espalda. Dos naturales eternos antes de acusar una falta de chispa que hubiera sido la bomba. Manoletinas para poner el corazón en un puño a más de uno y dos orejas tras un cañonazo sacado de su brazo derecho. Dos orejas.
El segundo de la tarde ha sido un toro bonito, escurrido, más asaltillado y fuera de la línea que ha empujado en el caballo. Escribano ha sacado su repertorio con los palos, poniendo la plaza en pie tras un quiebro pegado a tablas emocionante. Brinda al público un toro que ha llevado bien hasta que ha alcanzado el ecuador de la faena de muleta. Un leve error y el toro ha aprendido. Cerca ha estado de echarle mano, pero ha logrado templar antes de entrar ir a por el acero con el que ha marrado.
La puerta grande se abría por cuarta tarde consecutiva a la espera de los rejones de este viernes. La feria, tintada con rasgos más triunfalistas que otra cosa, se abrocha hasta el año que viene dejando el regusto torista. Victorino al rescate. Por el bien de todos, que siga habiendo toro. Sin él no habrá nada.
Ficha del festejo:
Plaza de toros de Huesca. Cuarta corrida de toros de abono de la Feria de la Albahaca 2026. Lleno. Toros de Victorino Martín, bien presentados y de buen juego en general. Primero y tercero aplaudidos en el arrastre. El quinto, premiado con la vuelta al ruedo.
-El Cid (azul marino y oro), oreja sin apenas petición y vuelta al ruedo.
-Manuel Escribano (esmeralda y oro), silencio y dos orejas.
-Morenito de Aranda (verde botella y oro), oreja y oreja.