Reencuentro muy emotivo en Caserras del Castillo

El núcleo pertenece al municipio literano de Estopiñán del Castillo en la Baja Ribagorza

Michel Alcubierre y Tere Bailac
08 de Septiembre de 2022
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La misa se celebró al aire libre por el párroco de Camporrells. Foto: Michel Alcubierre y Tere Bailac, presidenta de So Nostre
La misa se celebró al aire libre por el párroco de Camporrells. Foto: Michel Alcubierre y Tere Bailac, presidenta de So Nostre

Caserras del Castillo, despoblado de la Baja Ribagorza desde los años sesenta del pasado siglo y actualmente perteneciente al municipio literano de Estopiñán del Castillo, ha celebrado después de dos años su día de fiesta en un ambiente abierto a la ilusión y alegría de sus gentes.

El sábado 3 de septiembre se reunieron más de un centenar de personas en este lugar, origen de los gaiteros de Caserras, (a los que en las fiestas de Graus se rememora todos los 12 de septiembre en el puente de abajo con motivo de su fiesta grande), en un agradable encuentro para el que se había preparado un programa muy especial. Se realizaba un sencillo pero emocionante homenaje de agradecimiento a los fundadores de la Asociación SO NOSTRE que desde 1978 en que se creó han luchado contra el olvido y han sabido poner en valor con su trabajo y esfuerzo el que siempre ha sido su pueblo, su vida y por ende han sabido honrar la memoria de Caserras y los caserrinos. En nombre de todos ellos y de los que ya no están, recibió una placa de recuerdo José Bafalluy Quintillá continuador y cofundador de la asociación. Caserrino de nacimiento, de casa El Molí, que creció y vivió en Caserras hasta que tuvo que emigrar, aunque nunca se fue de corazón y así lo ha trasmitido a su familia como muy bien citó su nieta Anabel Lara quien le hizo entrega de ese recuerdo. Mención especial recibieron por su inestimable ayuda y por su vínculo de hermandad con Caserras, L. Morancho, J. Guillén, JM. Bafalluy Estada, A. Sorribes, que han hecho posible que sigamos honrando la memoria de Caserras  y las raíces de sus habitantes reuniéndonos todos los años en el local construído.

El día transcurrió con los actos tradicionales enalteciendo a sus santos patrones San Ramón Nonato y Santa Sofía en la misa al aire libre celebrada por el párroco de Camporrells y de estos pueblos del territorio de escasa demografía. Hubo juegos para todos los participantes: los palitrocs, las carreras pedestres, concurso de pintura y dibujos. Y la comida de hermandad a la que asistieron 96 comensales. Y se finalizó con el baile en la era adornada de banderines.

Asistió el alcalde de Estopiñán, presidente del Ayuntamiento que se preocupa de las necesidades del término al que pertenece Caserras y colabora en sintonía con la Asociación SO NOSTRE en el cuidado del patrimonio como el cementerio, los caminos de acceso y en los proyectos de rehabilitación de la ermita románica de Sta. Sofía y la Torre-Campanario.

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La Torre-Campanario de Caserras del Castillo es la única seña de identidad que asoma en lo alto de lo que fue primitiva muralla. Foto: Michel Alcubierre y Tere Bailac, presidenta de So Nostre

Después de la comida estaba convocada la asamblea general anual de los socios y entre otros puntos, se presentó a los Amigos del Parque Geológico y Minero de La Litera- Ribagorza cuyo portavoz Sebastián Agudo informó sobre su cometido y objetivos para la formación del futuro parque y las actividades científico-culturales que realizan como las georutas, salidas geológicas de campo por el territorio animando a la participación a todo el mundo para el mayor conocimiento del entorno, a lo cual la Asociación SO NOSTRE se une y comparte.

El reencuentro, después de dos años ha sido fructífero, como emprender un viaje al pasado de un tiempo que no volverá pero que no se olvida en la memoria de las personas mayores que asisten a este día solemne de conmemoración y que para los niños y jóvenes es de jolgorio y diversión.

Ya no existe aquella vida dura de sus gentes en lo que constituyó una economía rural de autoabastecimiento, los montes han quedado solitarios y los paisajes han ido desdibujando los bancales, las balsas, los lagares, los huertos, las eras con sus pajares y las bordas, los corrales, las cuadras, las bodegas. Sólo algunos campos cultivados de cereal. Nada queda en pie y las ruinas de las casas y las no-calles  se esconden bajo la vegetación que todo lo cubre; y de su iglesia de la Asunción sólo queda un troceado retablo guardado en el Museo Diocesano de Barbastro. La Torre-Campanario es la única seña de identidad que asoma en lo alto de lo que fue primitiva muralla a modo de guardiana del territorio que nos interpela frente al Portal del Pirineo.

Un día gozoso de profunda alegría que a todos dio satisfacción el reencontrarse de nuevo. Sólo nos falta en este año de sequía que acabe lo mejor posible y como dice uno de los gozos a San Ramón Nonato: “Sednos protector y guía, San Ramón Nonato glorioso, consoláis los labradores, con lluvias, cosechas, frutos; sanáis dolencias de brutos, curáis fiebres y dolores, heridas, llagas y tumores; y al baldado y al leproso.”                        
¡¡CASERRES VÍU!!

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