José Torres Remírez. ¿Alguien se acuerda del Debate del Estado de la Nación?

¿Alguien se acuerda del Debate del Estado de la Nación?

Miembro de la Asociación Española de Derecho y Economía
18 de Julio de 2026
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José Torres Remírez. ¿Alguien se acuerda del Debate del Estado de la Nación?
José Torres Remírez. ¿Alguien se acuerda del Debate del Estado de la Nación?

El 23 de julio del 2023 se votaba en España. El resultado es de sobra conocido, aunque el partido más votado fue el PP, el que consiguió formar alianzas y llegar al gobierno fue el PSOE, que volvió a escoger a Pedro Sánchez como presidente. De estas elecciones han pasado ya tres largos años. En este tiempo no se han aprobado los presupuestos, asunto que parece no importar al Gobierno ni a sus socios, pero tampoco ha habido debate del Estado de la Nación. Una herramienta de control, más estética que útil, pero que servía para poner la situación de nuestro país encima de la mesa.

En 1983, bajo la presidencia de Felipe González, se celebró el primer Debate del Estado de la Nación. Y aunque nada obligaba a nuestros gobernantes a celebrarlo, se realizaba para asemejarse a las democracias de nuestro entorno. Países con sistemas parlamentarios más asentados que el nuestro lo llevaban haciendo décadas, así que España se tenía que poner las pilas. Desde entonces se han celebrado cada año, a excepción de los años con elecciones generales. Diez debates presidió González; Aznar y Zapatero seis y sólo tres Rajoy.

Pedro Sánchez llegó a la Moncloa en el 2018, hace ocho años de ello (se dice pronto) y sólo se ha dignado a celebrar uno, el del 2022. Los años 2021, 2024, 2025 no los convocó. Ni siquiera dio una justificación por la cual no los celebró. Y en este 2026 vamos por el mismo camino.

El debate no es el bálsamo de Fierabrás que acabará con todos los problemas económicos y sociales que tiene nuestro país. Nada más lejos de la realidad. Sin embargo, es una manera de controlar al Gobierno y de debatir temas que no suelen tener cabida en las sesiones ordinarias.

El control al gobierno es necesario en una democracia, pero nuestro presidente es especialista en evitarlo. Pedro Sánchez debería asistir a la Cámara Baja una vez al mes, pero siempre se escuda con viajes al extranjero y con reuniones en la agenda para evitar escuchar al senado, cámara en la que el Partido Popular tiene mayoría absoluta. A su vez, Sánchez no sólo le falta el respeto a la segunda cámara, sino que tampoco asiste a las sesiones de Control del Congreso. Se ha convertido en el presidente que más sesiones de control se ha saltado.

En el Debate del Estado de la Nación es obligatorio que el presidente escuche a todos los grupos. No puede ausentarse. Además, las intervenciones de los representantes no están acotadas en temas como en las sesiones ordinarias, por lo que los asuntos a tratar que pueden salir ahí pueden variar desde el precio de la vivienda hasta la corrupción del PSOE, desde la alta presión fiscal hasta las donaciones del Gobierno a Marruecos para que compre armamento militar.

El debate no es únicamente saber que el Gobierno debe aguantar estoicamente los comentarios de la oposición, el debate también era un momento en el que la ciudadanía ponía atención sobre temas políticos. Según numerosos estudios la gente sí estaba pendiente del debate y un porcentaje nada desdeñable cambiaba su apoyo a los partidos políticos en función de lo que oían.

Las formas son más importantes de lo que la gente piensa. El debate del estado de la nación es una muestra de rendición de cuentas que tienen los gobiernos frente a la ciudadanía, de respeto por las opiniones ajenas y una confrontación de datos.

Si el debate es una muestra de que la democracia sigue sus cauces, ¿qué significa que el PSOE no quiera celebrarlo?

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