Pilar Lachén

Huesca, una ciudad con alma

21 de Julio de 2022
Guardar
Vista de la ciudad de Huesca, donde se ha producido la simulación del robo
Vista de la ciudad de Huesca, donde se ha producido la simulación del robo

Cuando iniciamos algo nuevo en nuestras vidas, lo hacemos con toda el alma. Cuando alguien se va de este mundo, nos queda el consuelo de que su alma descansa. Nuestra percepción del alma varía según nuestras creencias, nuestra educación o nuestro entorno social y cultural. Pero una cosa está clara: el alma es aquello que nos lleva a enfrentar nuevos retos; aquello que nos abre el corazón a los demás, ya sea para iniciar un amor o para una relación de amistad. Algunos lo llaman alma, otros le dan otro nombre, pero el sentido es el mismo: dejamos a un lado el cascarón que es nuestro cuerpo y nos entregamos.

Y las cosas. ¿Tienen alma? No me refiero a los animales o a las plantas, porque ya se ha demostrado en infinitas ocasiones que muchos animales tienen más alma que cualquier ser humano. Las cosas tienen el alma que nosotros les queramos poner. Si somos artesanos, haremos las obras con todo nuestro corazón para que sean las más bellas. Si somos constructores, haremos las casas para que, aquellos que las habiten, disfruten de una plácida estancia. Si somos escritores, plasmaremos en el papel aquello que nuestros sentimientos digan.

Y las ciudades. ¿Tienen alma? Definitivamente sí. Es la vida que se va entretejiendo cada día, aquella que forjan las personas que viven en ella, aquella que aparece en la pintada que hizo en una pared el corazón de un poeta, aquella que plantó una flor en un pequeño parterre y la regó con ilusión esperando ver su crecimiento, aquella que saca una sonrisa a los corazones tristes.

Mi ciudad, Huesca, tiene alma. Esa que en pocos días vibrará de blanco y verde. Esa que verá caer las hojas en otoño. Esa que se hundirá en la niebla del invierno y resucitará esplendorosa en la primavera. El alma que todos y cada uno de nosotros le queramos poner. Porque somos muchos los que amamos esta tierra; los que no nos queremos ir de aquí por mucho que las circunstancias nos sean adversas y no veamos un futuro próspero o un avance; los que no nos dejamos achantar por aquellos que, como aquí decimos, son “caciquillos” que se creen por encima de los demás.

Mi ciudad es gente de bien, amable, solidaria y, por encima de todo, gente con corazón que se une en uno solo y hace que la ciudad camine por sí sola con su propia esencia, con su propia alma oscense.

Archivado en

Suscríbete a Diario de Huesca
Suscríbete a Diario de Huesca
Apoya el periodismo independiente de tu provincia, suscríbete al Club del amigo militante