¡¡Navidad!! Una palabra cuyo significado es considerado por cada persona según sus circunstancias personales.
Según la Real Academia de la Lengua Española, es la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. Concepto aplicado a todos los entornos creyentes desde la infinidad de los tiempos.
Natividad es nacer. Y hoy en día, si reflexionamos, nacer, tal como están los tiempos actuales, igual es una putada. Estamos inmersos en un mundo convulso, guerras, corrupción, demagogia, enfermedades, inseguridad y una educación mediocre. Los que ya estamos aquí y tenemos un determinada edad -la tercera juventud- lo tenemos que asumir porque no nos queda más remedio. Pero los que vienen detrás, los que se van a asomar a este mundo, no lo tienen nada claro. Me viene a mi mente este pensamiento, cuando me acuerdo que dentro de poco aumentaremos nuestra familia. Jesús de Nazaret, nació, pero su destino era fácil de predecir. Los que van a nacer no lo tienen tan fácil, como nuestros jóvenes sin trabajo, los que emigran al extranjero en busca de una vida mejor, los estudiantes de oposiciones que rondan los treinta o cuarenta años, y todos los que están buscando trabajo.
Por eso esta “Blanca Navidad” no va a ser igual para todos. Lo peor es que nadie aporta soluciones. Claro, es lógico, porque los políticos están a lo suyo, las personas tóxicas que influyen en nuestras vidas son enfermas e interesadas y aquí, en nuestra sociedad faltan los dos pilares fundamentales de toda relación humana: humildad y sentido común.
No nos queda más remedio que aplicar el proverbio chino: Siéntate en la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo.
Feliz Navidad. Sea el color que sea.