GONZALO ALBASINI LEGAZ

Canfranc se merece un Parque Nacional

Ex presidente de Montañeros de Aragón
10 de Mayo de 2026
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Canal Roya desde el Llano de Anayet. Canfranc se merece un Parque Nacional
Canal Roya desde el Llano de Anayet. Canfranc se merece un Parque Nacional

A mediados de abril nos reunimos en Jaca dos centenares de personas provenientes de diversos ámbitos científicos, profesionales, deportivos o conservacionistas, sin olvidar a los habitantes del territorio. El objeto era celebrar un congreso pirenaico, para ello nada mejor que la sede comarcal amablemente cedida para la ocasión, siendo el motivo principal de la reunión debatir sobre el futuro de Canal Roya, un valioso espacio natural del municipio de Canfranc, que se encuentra amenazado y necesita ser protegido.

Dejo para los ilustres profesores y especialistas en diversas materias ponderar los valores de biodiversidad, geología o paisaje que presenta Canal Roya y su entorno. A mí me corresponde recordar que el reconocimiento de esos valores viene de lejos y que las propuestas de protección de este espacio han sido constantes desde dentro y fuera de las Administraciones Públicas, estatal, aragonesa y municipal.

En lo que a mí concierne de forma más directa, debo señalar que en el año 1975 la Sociedad Montañeros de Aragón, club al que me honro en pertenecer y que más adelante tuve el honor de presidir, se posicionó de forma clara y contundente en defensa de la Canal Roya, frente a un proyecto de urbanización y estación de esquí. Quiero llamar la atención sobre este hecho, porque desde su fundación en 1929 Montañeros de Aragón fue pionero en la práctica y promoción del esquí y apoyó activamente la creación de Centros de Deportes de Invierno en los Pirineos. Pero Canal Roya era otra cosa, como lo eran otros espacios singulares: el Cañón de Añisclo, los glaciares pirenaicos o los macizos de Posets, Cotiella y la Maladeta, y para cada uno de ellos se realizaron campañas de defensa en demanda de su protección. En el caso de Canal Roya, un periódico local de Zaragoza recogía esas demandas señalando que debería ser declarada parque nacional.

Han pasado cincuenta años, casi toda una vida, y en ese tiempo hemos visto llegar la protección del Cañón de Añisclo, mediante la ampliación del Parque Nacional de Ordesa, tras diez años de intensa campaña; veinte años tuvieron que transcurrir para la creación del Parque Natural de Posets-Maladeta por las Cortes de Aragón, que unos años antes habían aprobado la protección de los glaciares. No así en el caso de Canal Roya, siempre objeto de la codicia de quienes promueven un desarrollo turístico irracional e insostenible. Sin embargo la Administración aragonesa realizó en 1989 un Inventario de espacios naturales susceptibles de protección, delimitando un espacio conformado por los valles de Canal Roya y Canal de Izas en el término de Canfranc, que en la revisión de 1991 se unió al espacio denominado Turbera del Anayet, en término de Sallent de Gállego, pasando a catalogarse como Parque Natural del Anayet, figura que desde entonces se ha venido reivindicando por diversas entidades ciudadanas y asociaciones conservacionistas, incluida la Federación Aragonesa de Montañismo que realizó una amplia campaña en el ámbito estatal, que concluyó con falsas promesas del Gobierno de Aragón, que desde entonces ha venido utilizando tácticas dilatorias para no resolver la cuestión.

Aunque algunos años después se planteó la posible protección de un ámbito territorial más amplio, denominado Anayet-Partacua, que se extendía por varios municipios, lo cierto es que nunca ha llegado a concretarse su delimitación, pues iniciado un plan de ordenación de los recursos naturales fue paralizado por la Administración y no llegó a aprobarse. No obstante podemos considerar que subsiste el núcleo básico del espacio natural que debe ser protegido, conformado por los valles de Canal Roya y Canal de Izas, ambos en el municipio de Canfranc, espacio que fue definido en el Inventario de 1989 por lo que no existen excusas para demorar su declaración, bien como parque natural de conformidad con la legislación aragonesa, bien, como parque nacional declarado por el Estado previo acuerdo con el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Canfranc, opción que personalmente considero preferible por entender que se dan los requisitos que prevé la legislación y otras circunstancias que lo hacen aconsejable.

Canal Roya y Canal de Izas constituyen un espacio representativo de la alta montaña pirenaica, que se encuentra bien conservado y poco transformado, que constituye un corredor ecológico y forma parte de un espacio más amplio de carácter transfronterizo. Es un espacio natural amenazado, rodeado de urbanizaciones e instalaciones en una zona de amplio desarrollo turístico, con un grado de frecuentación alto que responde a una demanda de ocio de ámbito estatal e incluso internacional, y que, al menos desde 1975, ha sido objeto de una amplia y constante demanda ciudadana de protección, con diversas propuestas desde variados ámbitos sociales, que asimismo desbordan el ámbito de la Comunidad Autónoma.

Podría entenderse por algunos que este núcleo básico es de reducida extensión, apenas cinco mil hectáreas, pero ello no es óbice para su declaración como parque nacional, no sólo porque la ley lo permite, pues aunque aconseja una extensión superior a las veinte mil hectáreas admite la excepción por causa justificada; también porque la continuidad territorial de Canal Roya se extiende a través del valle de Anéou en el Parc National des Pyrénées, declarado en 1967, como ya se entendió en el pasado, cuando las conversaciones franco-españolas llevaron a crear en el Pirineo Aragonés, la reserva de caza del Anayet, “yuxtapuesta a la francesa del Pic du Midi dOssau”, según reza el texto de la Orden del Ministerio de Agricultura de 30 de octubre de 1952 que reconocía de este modo el carácter transfronterizo del espacio, al menos desde el punto de vista de protección de la fauna.

Canfranc, que siempre ha reivindicado su ferrocarril internacional, que es puerta de Europa y del Camino de Santiago, vería reforzado su prestigio y atractivo turístico con la declaración de parque nacional que otorgaría al valle una etiqueta de calidad reconocible en todo el mundo. El Estado y la Comunidad Autónoma deberían implicarse en su financiación y en la realización de otros proyectos asociados como la restauración ambiental del ibón de Ip y su entorno y de otros espacios fuertemente intervenidos. La conservación de la naturaleza debe abarcar no solo medidas de protección, sino también otras de mejora y restauración de espacios intervenidos o degradados, en aras de la calidad de vida y la utilización racional de los recursos naturales en beneficio de las generaciones presentes y futuras.

Al parque nacional así definido y sobre la base de un consenso más amplio, podrían añadirse algunos pequeños enclaves del municipio de Sallent de Gállego, situados fuera de las pistas de la estación de esquí de Formigal, que son limítrofes y cuyo valor ambiental no parece estar discutido: el Rincón de Espelunciecha, el Llano o Turbera del Anayet y el Rincón de la Balsera en la cabecera del río Escarra. Tal vez podrían incorporarse otros espacios del valle de Tena, pero sería aconsejable la redacción de un plan de ordenación de los recursos naturales que abarcase los municipios de Sallent de Gállego, Panticosa, Hoz de Jaca, Biescas y Yésero, todos ellos incluídos en la Reserva de la Biosfera Ordesa-Viñamala. Dicho plan podría delimitar los espacios naturales susceptibles de protección asignando las categorías adecuadas en cada caso, establecer medidas de restauración en áreas fuertemente intervenidas o degradadas, así como determinar las directrices de ordenación y gestión que en cada caso procedieran.

Declarado el parque nacional, el valle de Canfranc también debería ser objeto de un plan de ordenación que podría integrar los municipios de Canfranc y Villanúa en su totalidad, y parcialmente los de Aisa en Candanchú y de Jaca en Astún. Especial significación en este ámbito sería el tratamiento que se otorgase a los ibones de Astún, donde nace el río Aragón, y a otros espacios como el conjunto de Rioseta-Tortiellas-Aspe o el de Collarada-la Espata.

Por las razones expuestas, y por el convencimiento de que la conservación de la naturaleza puede contribuir al desarrollo económico y social de los territorios de montaña, en términos de sostenibilidad y mejora de la calidad de vida, volveré a insistir, cincuenta años después, que la Canal Roya debe ser protegida y que, con independencia de las medidas transitorias que puedan adoptarse, Canfranc se merece un parque nacional.

Dedico este artículo a los que nos enseñaron a amar y respetar la montaña y hoy no están con nosotros. Sin duda ellos contribuyeron a hacer una sociedad mejor.

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