El conflicto de Torreciudad

Los fieles merecen concordia, soluciones razonables y que Torreciudad vuelva a ser noticia por la fe

Ramón Pérez Lucena
13 de Septiembre de 2026
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Monseñor Alejandro Arellano en la 34 Jornada Mariana de la Familia en Torreciudad.
Monseñor Alejandro Arellano en la 34 Jornada Mariana de la Familia en Torreciudad.

Resulta ya agotadora la continua sucesión de noticias, advertencias y amenazas de dimisión del obispo de Barbastro-Monzón por el conflicto de Torreciudad. Después de tantos meses -quizá años-, la polémica parece reducirse ahora a decidir si la antigua talla románica de la Virgen debe permanecer en la ermita o en el nuevo santuario, situado apenas a 112 metros.

Comparar este caso con Lourdes o Fátima no parece acertado. La imagen de Torreciudad tiene cerca de mil años y, por su extraordinario valor religioso, histórico y artístico, necesita unas condiciones especiales de conservación, custodia y seguridad. No olvidemos, además, que ETA llegó a colocar una bomba en el santuario y que por su construccion puso salvarse.

¿De verdad merece la pena prolongar indefinidamente este enfrentamiento por 112 metros? Si el problema es que la Virgen esté presente en ambos lugares, háganse reproducciones fieles para la devoción de los peregrinos y consérvese el original donde esté mejor protegido.

Los fieles merecen concordia, soluciones razonables y que Torreciudad vuelva a ser noticia por la fe, como el pasado sábado, y no por una disputa interminable.