Barbastro, Labordeta y el Himno de Aragón

La artificiosa controversia en torno a la pieza interpretada en el izado de banderas por San Jorge

29 de Abril de 2026
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Día de Aragón en Barbastro
Día de Aragón en Barbastro

Acostumbrados a como estamos a que la política se convierta en fuego de artificio con el que zaherir al contrario -lo de rival ha quedado ya para el fútbol y, visto lo de este domingo en El Alcoraz, ni eso-, la capacidad de asombro ha quedado descatalogada. En el Día de Aragón en Barbastro, se ha desatado una -leve- controversia en torno a la interpretación musical en el acto del Izado de la Bandera. El PSOE ha acusado al alcalde Torres de vetar el Canto a la Libertad de José Antonio Labordeta, y el alcalde Torres ha desmentido ninguna mano negra suya en la "censura", como la calificaban los socialistas.

Ha venido a resultar que Tradiciones, el admirable grupo para todo de la ciudad del Vero, ha ratificado la versión del primer edil, con el matiz de que pone la pelota en el tejado del responsable de protocolo del ayuntamiento que apuntó "la posibilidad" de no cantar la emblemática pieza del Abuelo. La razón, "no incomodar a algunos asistentes".

Antes de matar al mensajero, algo habitual en este país, que también ha sido presa de una cierta obcecación de la oposición socialista en su papel de jefe de comunicación, cnvendría exponer algunos aspectos que son muy relevantes. El primero de ellos, que el Canto a la Libertad, que particularmente me emociona pero yo no soy el millón doscientos mil aragoneses, no necesariamente ha de ir asociado a un acto oficial en ningún lugar de Aragón, salvo que lo consideremos una parte más de la oferta recreativo-cultural de un evento.

Independientemente de la interpretación propia de un barbastrense que se llevó a efecto en tal solemnidad (no parece una mala opción, al contrario, la de José Luis López), hay un hecho incontrovertible. La Ley del Himno de Aragón de 21 de abril de 1989, aprobada con los votos de PSOE, PP y Centro Democrático y Social (CDS), esgrime en su artículo 2 que "habrá de ser interpretado en aquellos actos oficiales de carácter público y especial significación organizados por la Comunidad Autónoma y por las entidades locales aragonesas". Obviamente, Barbastro entre todas ellas. Y Barbastro con más motivo, porque a la música de Antón García Abril incorporaron la letra cuatro prodigiosos poetas: Ildefonso Manuel Gil, Rosendo Tello, Ángel Guinda y, por aquello de que los últimos serán los primeros, Manuel Vilas, a la sazón bañada su vida por el Vero. 

Es cierto que, a la muerte de Labordeta, hubo un movimiento derivado en una Iniciativa Legislativa Popular en 2011 para el cambio del himno oficial al que algunos -o muchos, pero no todos- consideran el que reúne más méritos por su popularidad. Ciertamente, consolidar el de Antón García Abril, profundamente culto y también hermoso, en el imaginario popular no ha resultado sencillo, pero ahora mismo también es cierto que todos somos capaces de tararearlo, no más allá por la complejidad. Aquella ILP no fue tomada en consideración por los votos contrarios de PP y PAR (que, por cierto, apostó por el Canto a La Libertad en 1989) a mediados de septiembre de 2011. PSOE, CHA e IU eran favorables al comienzo de la tramitación, que no avanzó más pasos por lo que desconocemos el sentido del voto, aunque lo intuyamos, de los tres partidos aludidos.

Que el Canto se canta es una obviedad y negarlo sería cerrar los ojos a la realidad. Que es cierto que Labordeta ha sido admirado por muchos y simpático para muchos otros también es verdad. Pero que el cantautor tuvo una significación partidaria también se acoge simplemente a la biografía del colosal personaje que fue: militó en el PSA y en CHA, y fue candidato al Senado por IU, aunque lo hiciera con ese punto anarquista que brota en la genética política de muchos aragoneses, esto es, a su manera, sin disciplinas estrictas de voto más que el que le dictaba su conciencia. Y esto deriva en que, como en cierta ocasión me reconocía un histórico dirigente de Chunta, magnífico en política y en humanidad, es difícil atribuir al zaragozano neutralidad y representatividad de todos. Podemos, de hecho, imaginarlo diciendo "ni maldita falta que hace".

Pues eso. Si quieren rigor, el año próximo el Himno de Aragón y con el orgullo de su porción de Vilas.

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