El presidente Azcón y el consejero Bermúdez de Castro han comparecido esta mañana después de que el ministerio de María Jesús Montero formulara el trágala al conjunto de las comunidades autónomas para contentar mezquinamente a la parte independentista de Cataluña y a la pragmática del señor Illa, del que difícilmente se puede resaltar una mala palabra ni una buena acción. Recuérdese el origen del término y su trascendencia en los tiempos después de que fuera cantada en las primeras décadas del siglo XIX: "Trágala o muerte; tú, servilón; tú, que no quieres la Constitución".
Presidente y consejero han expuesto cinco cuadros confeccionados por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) que explicitan la innoble propuesta en términos generales y particularmente sobre Aragón. Que todas las comunidades que están en la parte noble de la tabla sean las más poderosas económicamente deslegitima absolutamente la pretensión del nuevo reparto (no otra cuestión es el llamado sistema). Baleares, Canarias, Cataluña, Cantabria, Madrid y La Rioja por encima de la media constatan que se trata de una distribución que premia a los poderosos y castiga a los débiles que caen en infrafinanciación.
Toda la denominada España Vaciada queda en esta última catalogación para vergüenza de un gobierno que falsariamente se denomina progresista. Extremadura, Castilla y León, Galicia, Asturias, Castilla-La Mancha y Aragón son penalizadas con una reducción de los índices, precisamente aquellas en las que hay más necesidades. Y nuestra comunidad, en el farolillo rojo.
El segundo de los gráficos exhibe la financiación normativa, con una media española de 11.231 millones de euros que supone una subida desde 10.254 y que constata la desvergüenza de la España de distintas velocidades. Cataluña pasa de 26.555 a 30.457 y también se ven beneficiadas Andalucía (30.585 millones con tres mil más), Madrid y Valencia con dos mil más. Del crecimiento medio de 977 millones, Aragón sólo disfruta de 262.
En las aportaciones netas al sistema, Cataluña pasa de 2.266 a los 810 millones, un súper cuponazo millonario de 1.456 millones mientras Aragón apenas psa de 640 a 549 millones.
El Gobierno del cambio climático reparte singularmente el fondo específico para tan gran causa, un 32,28 % del total para Cataluña y un 6,87 de Aragón, esto es, 216 millones contra 23 de los 1.004 totales.
El quinto cuadro es el de la Transferencia del Mecanismo del IVA de las pymes, con 5.994 millones en Cataluña por 763 para Aragón, un 25,9 % frente al 3,30 %, esto es, vecinos ricos frente a vecinos pobres.
Contrariamente a la doctrina de "España no dejará a nadie detrás" erigida en vacuidad propagandística, con las comunidades se deja relegados a un menor progreso a sus ciudadanos. Por una de las dos vías, Aragón va a verse obligada a empobrecerse en el mercado competitivo de las comunidades autónomas que influyen en aspectos como la atracción de inversiones o de personas que quieren disponer de una sanidad, una educación y unos servicios sociales de calidad.
Con esta nueva situación, sólo quedan dos opciones: o limitar el nivel de los servicios o elevar los impuestos a los ciudadanos, esto es, esquilmar sus bolsillos, para sostener parámetros dignos de los tiempos modernos. Nadie se engañe por ideología: cuando de la caja común alguien acapara una mayor porción, los demás quedan afectados. El dinero público tiene el capricho, contradiciendo a una conspicua exvicepresidenta, de tender a ser de todos. Aunque unos sean más todos que otros. Gana Junqueras, gana Puigdemont, vencen los incumplidores, pierden Aragón y muere la vertebración y la solidaridad. Esta es la España que se empobrece. O por una vía o por la otra.